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23/11/2025

Roca, un año después: el doble crimen aún espera pericias balísticas, telefónicas y de laboratorio

A un año del doble crimen ocurrido en la zona rural de Roca, en inmediaciones de Adaro y Lacar, la investigación continúa sin detenidos. Las víctimas, Nicolás Cabezas y Martín Juan, fueron asesinadas a balazos durante la madrugada del 23 de noviembre de 2024.
Investigadores trabajan desde hace un año en el trazado donde apareció el Toyota Yaris. Foto: ANR archivo.
Investigadores trabajan desde hace un año en el trazado donde apareció el Toyota Yaris. Foto: ANR archivo.

A un año del asesinato de Nicolás Cabezas y Martín Juan en la zona suroeste de Roca, el expediente judicial sigue en etapa de investigación y la justicia aguarda peritajes claves para poder reconstruir qué ocurrió en aquella madrugada del 23 de noviembre de 2024, cuando ambos fueron hallados muertos a metros de un camino rural al sur de la Ruta 22.

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Según fuentes de la causa, aún se analizan pericias balísticas, el resultado del cruce de comunicaciones, los estudios sobre el Toyota Yaris secuestrado en el lugar y una serie de diligencias incorporadas durante el año. Aunque se avanzó en la producción de pruebas, no hubo hasta el momento detenidos, imputaciones ni líneas firmes de responsabilidad.

El hecho ocurrió en una calle de tierra a la que se accede desde Adaro, aproximadamente a 1.000 metros al sur de la Ruta 22. Fue un trabajador rural quien, en la madrugada, vio los cuerpos al costado del vehículo y dio aviso al 911. Horas más tarde se confirmó que se trataba de Cabezas, de 34 años, vecino de Roca, y Juan, de 37, residente en Neuquén.

Las autopsias revelaron múltiples heridas de arma de fuego. La hipótesis de que las víctimas estaban dentro del rodado al momento del ataque quedó descartada: los investigadores sostienen que habían logrado abrir las puertas y estaban cayendo hacia afuera, lo que coincide con una agresión desde el exterior del vehículo.

Durante el primer tramo de la investigación se ordenó un amplio despliegue pericial. Además de la tarea balística y del análisis del auto, se incorporaron rastrillajes, reconstrucciones preliminares y levantamiento de vainas servidas en el lugar. También se dispuso el estudio de teléfonos celulares, cuyos resultados todavía son esperados para completar la secuencia del hecho.

Sobre los posibles móviles, los investigadores trabajaron distintas hipótesis no descartadas:
– que la agresión haya sido producto de un ataque planificado por más de una persona,
– que se trate de un episodio vinculado a conflictos previos entre terceros,
– o que exista alguna relación con hechos delictivos cometidos en fechas cercanas.

Ninguna de estas líneas logró sostener, hasta el momento, un avance sólido que permita imputar a alguien o reconstruir la autoría del doble homicidio.

A un año del crimen, la expectativa del expediente está puesta en los informes técnicos que restan producir. Fuentes judiciales confirmaron que estos estudios serán determinantes para saber si es posible orientar la investigación hacia un grupo puntual o si deberán abrirse nuevas medidas para intentar identificar quién o quiénes dispararon aquella madrugada.

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