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CONFESIONES

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06/11/2025

“Fui a terapia cuatro veces por semana”: Chechu Bonelli se sinceró sobre su separación

Chechu Bonelli reveló el daño que le provocó Cvitanich: “Fui a terapia cuatro veces por semana”

En una jornada cargada de emociones encontradas, la periodista Chechu Bonelli se abrió finalmente sobre los días más oscuros que siguieron a la abrupta separación de Darío Cvitanich, con quien compartía la vida desde hace más de una década. La charla tomó lugar en el marco del stream de MasterChef Celebrity donde, con conmovedora sinceridad, Chechu puso en palabras aquello que durante mucho tiempo permaneció atrapado en su corazón.

Al alzar el telón de sus vivencias personales, Bonelli confesó que esa ruptura la tomó completamente por sorpresa. “Hay una gran diferencia entre ser quien sale y quien se queda atrás. Me tocó ser la dejada”, admitió, demostrando la profundidad del golpe psicológico que encaró sin haberse preparado. Es en esa simplicidad, en la claridad de sus palabras, donde reside el impacto de su relato, dejando ver el dolor que vivió.



Después de compartir catorce intensos años de unión y nacidas tres preciosas almas a su lado, la separación de Chechu de Cvitanich produjo una devastación emocional en su vida. "Fue un período abrumador, donde acudir a terapia se convirtió en una tabla de salvación: llegué a ir hasta cuatro veces por semana", detalló.

La periodista iba desvelando una cadena de malestar progresivo que incluía la pérdida de apetito, angustias, y el insomnio, evidencia de que no encontraba descanso en medio de su duelo. "Venía de aquello donde la muerte separó a mis padres, y para mí el matrimonio significaba eternidad", enfatizó, contrastando su visión original del matrimonio con la realidad que le tocó asumir.

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A lo largo de su matrimonio, Chechu se fijó como el puntal del hogar, una mujer entera que apoyó las aspiraciones profesionales de Cvitanich sin reparos. Estas experiencias dejaron huella en ella, ilustrando la dedicación absoluta demandada a menudo a las mujeres que comparten vida con figuras del mundo deportivo.

Sin embargo, llegó un punto donde entendió que el desgaste cruzaba una barrera infranqueable. “Siempre había una pelea por pelear, siempre una razón para buscar la salvación. Pero llegó justamente el punto donde era imposible continuar con lo que había. Los hijos y los años no pudieron resucitar lo perdido”, reflexionó con introspección.



Mirando desde la orilla de la serenidad lograda, Chechu no oculta las lágrimas al recordar el papel crucial jugado por la terapia y por el amor puro de sus hijas. Aunque esas cicatrices quedan, el camino de reconstrucción no la destruyó sino la reinventó, nutriendo su ser con una fuerza renovada, enseñándole a cuidarse y abrazar la vulnerabilidad transformadora.

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