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ANÉCDOTA

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19/10/2025

El día que Lionel Messi le dijo “sos horrible” a Mario Pergolini: su relato completo

Mario Pergolini relató cómo fue el día que Lionel Messi le bajó el precio: “Sos horrible”

La vida muchas veces nos ofrece momentos que, de tan improbables, casi parecen una parodia. Y eso es lo que ocurrió aquel día inolvidable para Mario Pergolini cuando se encontró cara a cara con Lionel Messi. Durante la transmisión de 'Otro Día Perdido', el carismático conductor sorprendió a su audiencia con una historia que mezcla emoción, comicidad y un desenlace completamente inesperado. Fue Laila Roth quien abrió la caja de las anécdotas. En un tono casual, le preguntó a Pergolini si había tenido el privilegio de interactuar con el capitán de la Selección Argentina. Con una media sonrisa y sin titubear, Pergolini compartió: “Claro que sí, y fue tan real como sacado de un sketch”.

Narremos la historia desde el principio: se organizaba la despedida de la Selección Argentina en el Estadio Monumental de River Plate, y Pergolini tenía el honor de conducir el evento. Su única exigencia fue llevar a su hijo Matías, quien es un ferviente admirador del fútbol, para que viviera la experiencia única de estar al lado de los jugadores en el vestuario. Mario Pergolini narró el ambiente con la chispa y agudeza que lo caracterizan: un entorno expectante, Messi compartiendo tiempo con su hijo, y una atmósfera cargada de emoción ante el inminente acontecimiento deportivo.

Justo ahí, entre tanto sentimiento, todo cambió cuando el balón pasó de los pies de Messi al nervioso pie de Pergolini. En lo que parecía ser un casual juego, Pergolini recordó cómo rompió la única ventana en la habitación tras una patada desafortunada. Una imagen plasmada en risas y total jovialidad, que resonó entre los que escuchaban. Pero el apogeo de la anécdota llegó con una frase que Pergolini declara ser única e irrepetible: “Messi me miró a los ojos, se acercó y, te aseguro, jamás en su vida debió repetirlo con nadie más: 'Sos horrible'”.

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La risa del público fue inevitable. Rada, cómico compañero, añadió jocoso: “Parece que con Pergolini, las historias solo pueden acabar mal”. Nuts, estos momentos son los que marcan un antes y un después. Pergolini no alude a humillación en su relato, sino que lleva este símbolo con orgullo casi paternalista, un vivero donde la caricatura se mezcla con la realidad, el nada usual privilegio de jugar con el astro del fútbol mundial. Pergolini nos regala un relato convertido en recuerdo entrañable televisivo, una historia que nunca dejará de resonar cada vez que hable del más pequeño error que alguien haya cometido frente al gigante del balompié. Es, sin duda, un pequeño trozo de historia transformado en el sello distintivo de un momento compartido inolvidable.

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