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VIDA PRIVADA

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27/08/2025

Así es por dentro la casa de Carla Peterson: muebles vintage, plantas y una decoración única

Carla Peterson abrió las puertas de su casa en Buenos Aires, exponiendo detalles sorprendentes de lo que es su espacio privado y personal.

Carla Peterson nunca pasa desapercibida. Ni en la pantalla, ni en la política acompañando a Martín Lousteau, ni mucho menos en su costado más íntimo: su hogar. Y todo eso nos lleva a abrir las puertas de su privacidad para ver cómo es la vida y el espacio donde reside la talentosa actriz.

En Buenos Aires, Carla construyó un refugio que combina arte, calidez y una búsqueda permanente por lo natural. Un espacio que, además de compartir con su pareja y con su hijo Gaspar, se convirtió en un reflejo de su personalidad y de un estilo de vida que apuesta por la armonía.

Al entrar, lo primero que llama la atención es el living. Allí, Carla logró lo que muchos intentan y pocos consiguen: unir lo moderno con lo retro sin perder coherencia. Un tocadiscos clásico, muebles vintage y una pieza diseñada especialmente para guardar su colección de discos conviven en un ambiente sofisticado que respira nostalgia.

 

No hay nada dejado al azar; cada objeto tiene una historia detrás, un valor sentimental que transforma el espacio en algo mucho más que decoración. Y es que, en definitiva, es uno de los lugares más concurridos de su casa y por eso cada detalle tiene que estar minuciosamente pensado.

Peterson no solo piensa en la estética, sino también en la comodidad y en la sostenibilidad. Es por eso que, en cada rincón de su casa, se percibe un vínculo profundo con la naturaleza. Las plantas de interior no son un detalle accesorio: aportan frescura, vida y se integran de manera orgánica en la atmósfera del hogar.

 

Como complemento a todo esto, en la terraza de la casa de Carla se luce una huerta urbana, una decisión que no solo conecta a la familia con la tierra, sino que también fomenta una alimentación saludable en el día a día.

El dormitorio de Peterson y Lousteau sigue la misma línea de búsqueda de calma. Los detalles marcan la diferencia: un respaldo de lino en la cama y un sillón de pana gris que invitan al descanso. Todo está pensado para generar un clima de serenidad, lejos del ritmo vertiginoso que suele tener la vida pública de Peterson.


Cada rincón de la casa de Carla habla de ella. No se trata de un espacio diseñado para impresionar, sino de un verdadero refugio que equilibra lo artístico, lo cotidiano y lo íntimo. Un lugar donde lo vintage se mezcla con lo moderno, donde la sostenibilidad se vuelve hábito y donde la calma parece ser el ingrediente principal.