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JUSTICIA

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09/08/2025

Julieta Prandi estableció requisitos específicos tras su descompensación en el juicio con su ex

Cuáles son las exigencias que puso Julieta Prandi luego de descompensarse en el juicio contra su ex

En un juicio altamente contestado y lleno de dramatismo, la reconocida modelo y actriz Julieta Prandi ha impuesto una serie de exigencias consecuentes a su descompensación experimentada durante los alegatos finales en el juicio contra su exmarido, Claudio Contardi. En el marco de una audiencia celebrada en el Tribunal Nº 2 de Campana, el ambiente se tornó casi insoportable cuando Prandi, mientras escuchaba los alegatos de su ex cónyuge, sucumbió a la presión del momento y necesitó asistencia médica inmediata. El hecho se detalla en el registro oficial, ilustrando el alto costo emocional que este proceso representa.

A raíz de este evento traumático, Julieta Prandi regresó a su hogar vintage custodiada por un patrullero, una medida que responde a las urgentes recomendaciones lanzadas por su representante legal, el abogado Javier Baños. Este diligente defensor, operando bajo el prominente despacho de Fernando Burlando, subrayó la importancia de adoptar medidas precautorias adecuadas. De conformidad con dichas recomendaciones judiciales, se gestionó un protocolo de protección que incluye la presencia constante de guardias policiales hasta el dictado del fallo final, programado para el miércoles 13 de agosto. Esta medida resalta la vulnerabilidad en la que Prandi se halla inmersa y el pavor ante eventuales represalias.

En interacción con los medios, Prandi expuso la magnitud de la pena solicitada para Contardi por la parte defensora, especificándola en 50 años de reclusión, mientras que el requerimiento fiscal asciende a 20 años. Frente a esta disparidad punitiva, la exmodelo reiteró su esperanza en un fallo ajustado a la gravedad de los hechos denunciados. Prandi decreta que la fecha estipulada para la sentencia será 'uno de los días más cruciales de su existencia', figurando formidablemente junto al nacimiento de sus hijos.

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La certidumbre de una amenaza latente se evidenció por las declaraciones de Prandi, quien, sin rendirse al miedo, señaló varios episodios de intimidación, incluyendo el envío de aves decapitadas a su domicilio. Con un contundente mensaje de perseverancia, recalcó: “Yo estoy conciente de a qué desafiante realidad me enfrento, de manera tal que un muñeco sin rostro no logró agitarme... estoy aquí, a la espera de la seguridad pública que me acompañará y el ansiado botón antipánico.” Estas palabras revelan una determinación que va más allá de las señales externas de intimidación.

Por añadidura, Prandi firmemente advirtió sobre el riesgo inherente de su ex, que pese a la aparente magnitud de las acusaciones, no goza de reclusión preventiva solicitada, una vacante judicial peligrosa considerada entre bastidores. Con un marcado sentir preocupante, expuso que Contardi puede aún esquivar la justicia llegando a fugarse bajo estímulos adicionales. Esta historia, que cobra un repugnante matiz con cada nuevo detalle no sobrepasa la notable determinación de Prandi. El debate legal, que se libra en medio de un tumulto emocional y de seguridad significativos, pone en primer plano la necesidad de justicia y protección tanto para la víctima como para su entorno cercano.

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