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ESPIRITUALIDAD

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13/07/2025

La transformación total de Nino Dolce: nueva vida espiritual y otra identidad

El mediático fue noticia hace años por sus locuras y excesos, pero hoy tiene una vida muy diferente.

Durante años, Nino Dolce fue protagonista de los exuberantes escenarios del entretenimiento en Argentina. Conocido por su participación en programas como El Cocinero del Amor, en el cual aderezaba sus recetas con un toque de sensualidad que era objeto de admiración y controversia. Sin embargo, el camino de fama culminó en una bifurcación inesperada, llevándolo hacia una existencia diametralmente opuesta.

La metamorfosis de este mediático icono, cuyo nombre real es Rómulo Tirri, comenzó con un evento transformador en las profundidades del Amazonas. Fue en medio de la selva donde, por consejo de los integrantes de Los Auténticos Decadentes, decidió emprender una búsqueda espiritual, introduciéndose a los rituales ancestrales de la ayahuasca. Este proceso, cargado de ayunos prolongados y desconexión total de la modernidad, lo obligó a enfrentarse a su genuina identidad y determinar sus deseos reales.



Al retornar de este viaje introspectivo, Tirri emergió con una nueva claridad, abrazando fervorosamente sus raíces judías. Aunque nacido judío, nunca había practicado la fe hasta que un inspirado contacto con el mundo espiritual del judaísmo capturó su alma en un sabbat. "Era como una Creamfield espiritual" — declaró con el humor que aún conserva.

En 2016, procedió a someterse a la circuncisión y adoptó el nombre hebreo Noah Ben Sarah, sellando su compromiso con un estilo de vida profundamente alejado de sus previas andadas mediáticas. Asiduamente inmerso en el estudio religioso en Jerusalén, dedica sus jornadas a los profundos escritos arameos, además de animar un programa en Radio Jai.



Recientemente, Noah trascendió de nuevo en los titulares debido a su interacción con el presidente argentino Javier Milei durante su viaje a Israel. Gracias a su astucia y saber hablar hebreo, consiguió pasar desapercibido entre la multitud que asistió al evento con el Presidente en el sagrado Muro de los Lamentos, un testimonio de su habilidad para navegar en mundos polarmente opuestos.

Noah reparte su tiempo compartiendo reflexiones en su programa, Teshuveros, mientras alterna con conferencias donde relata su personal odisea hacia el descubrimiento introspectivo. Su transición no solo fue una evasión del espectáculo mediático, sino una auténtica redefinición de propósito, anclada en la paz espiritual que tanto anhelaba hallar lejos del bullicio que caracterizara su pasado.