Publicidad
 
30/05/2025

Del mito del Chocón al ritual del cuartel: las sirenas de Bomberos Voluntarios que marcaron a toda una generación

Durante décadas, el sonido de las sirenas formó parte del pulso cotidiano de Roca. Con cada toque, vecinos y vecinas intentaban descifrar qué estaba pasando. En la previa de su día, dos integrantes del cuartel central reviven esas señales y las historias que aún laten puertas adentro.
La sirena del cuartel central sonaba al unísono con el destacamento para convocar al personal. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)
La sirena del cuartel central sonaba al unísono con el destacamento para convocar al personal. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)

En Roca, el sonido de la sirena de los Bomberos Voluntarios ya no es parte de la rutina diaria. Una ordenanza municipal prohíbe su uso habitual y limita su presencia a fechas especiales. Pero cuando vuelve a sonar, despierta algo difícil de explicar: nostalgia en unos, curiosidad en otros. Eso fue lo que ocurrió hoy, cuando tanto el Cuartel Central como el Destacamento, ubicado en calle Santa Cruz, coordinaron sus relojes para hacerla sonar al unísono como parte de los preparativos para la celebración por el Día Nacional de la institución.

Lee también: Volverá a sonar la sirena de bomberos en Roca: conoce el motivo

Durante años, generaciones enteras crecieron contando los toques de sirena para saber qué pasaba en la ciudad. No habia redes sociales ni whatsapp. Con cada sonido, aumentaba la adrenalina. La leyenda urbana más repetida era que si sonaban cinco veces, la represa de “El Chocón" se había roto. 

Para aclarar las dudas y revivir aquellos recuerdos, ANRoca dialogó con Silvina Hernández, integrante de Bomberos Voluntarios desde 2005 y Federico Brizuela, recientemente nombrado Jefe de Bomberos por segunda vez. Ambos compartieron las historias que viven dentro del cuartel, las señales que marcaban las sirenas y lo que pasaba en esos segundos que definían todo.

Federico y Silvana, compartieron recuerdos y anécdotas sobre el toque de sirenas. Foto: (Tania Domenicucci - ANRoca)

“En la primera sirena era agarrar la bicicleta e ir pensando en llegar. Y cuando  escuchabas la tercera, decías: llegué”, recuerda Silvina, con una sonrisa que mezcla emoción y memoria.

El sistema era claro para quienes formaban parte del cuerpo y también para muchos vecinos:

La sirena 1 era la convocatoria de voluntarios.

La sirena 2, anunciaba un accidente.

La sirena 3, indicaba un incendio dentro de la jurisdicción.

La sirena 4, un incendio fuera de la jurisdicción.

Y la sirena 5, esa que generaba tantas conjeturas, significaba una movilización masiva de personal. “Podía ser por cualquier situación grande. Siempre hubo un mito con que era porque se había roto el Chocón, pero sí, estaba en la lista tocar cinco sirenas. Era para avisar que se necesitaba mucho personal porque algo grande había ocurrido”, explicó Federico.

Hoy, ese código de sonidos ya no está en uso. La tecnología reemplazó el llamado de la sirena: cada voluntario tiene su handy y las convocatorias se hacen por radio. Pero la memoria colectiva aún conserva el eco de esos toques.

Escuchabas la primera y salías sin saber a lo que ibas. Con dos toques era accidente y con tres era incendio”, agregó Silvina, repasando esos días en los que todo se resolvía en segundos.

También hay una sexta sirena, la que se utiliza en días especiales como el 2 de junio o en año nuevo. Es una de las pocas ocasiones donde todavía se la puede escuchar, e incluso marca el brindis a fin de año y comienzo del otro. Cuando sucede, son muchos los vecinos que dan cuenta de su emoción por volver a escuchar ese sonido tan particular. Aunque no siempre sale todo como se espera.

“Hace unos años, estábamos de prevención para el 31 y a las 23:10 sale un incendio de vivienda. Tuvimos que tocar la sirena tres veces. Después, a las doce, se tocó por el festejo. Y más tarde, otro incendio de pastizales. La gente nos llamaba diciendo ¿Cuántas veces van a tocar la sirena?”, contó entre risas Silvina.

Hoy, en el cuartel, hacer sonar la sirena se volvió un ritual. “Se hacen sorteos para ver quién la hace sonar, es un momento en el que todos quieren estar”, relatan.

Y aunque ya no convoque al cuartel como antes, ese sonido que alguna vez unió a los vecinos en la expectativa o en el sobresalto, sigue siendo parte de la identidad roquense. Un símbolo que, cuando aparece,  conecta con la niñez de algunas personas, la emoción de otras pero sin dudas, da justo en el centro de los recuerdos. 

¿Cuál es tu opinión sobre la nota?