Publicidad
 

CONFLICTO

|
13/05/2025

El motivo por el que Alfredo Casero se enojó y se fue del programa del Pelado Trebucq

Alfredo Casero en tensión

La televisión en vivo, como un espectáculo efímero pero intenso, jamás deja de sorprender. En esta ocasión, el escenario fue el programa del Pelado Trebucq, transmitido por Bondi Live, la cadena de streaming de Ángel de Brito. La flamante emisión prometía una noche de debate aguerrido con un invitado especial, Alfredo Casero, un actor de renombre y conocida figura mediática por sus enérgicas intervenciones.

Los primeros minutos transcurrían con relativa calma, entre comentarios afilados y la agudizada mirada del Pelado, cuando un pequeño incidente desató la tormenta. Alfredo Casero, en medio de una disertación, se mostró visiblemente incómodo, gesticulando hacia el equipo de producción fuera de cámara. El barullo, que algunos podrían considerar menor en otras circunstancias, resultó ser suficiente para que el actor se levantara de la mesa. "¿Che, yo no puedo hablar. Hay quilombo. Perdónenme, pero no puedo, y si hablan me voy a la mierda", declaró mientras su voz se sobreponía a la inesperada trifulca sonora.


Trebucq, conocedor de los chismes y debates más agudos del país, observaba la situación con una mezcla de empatía y preocupación por el desarrollo del programa. "Sí, es verdad", reconoció, ahora consciente de que la emisión se complicaba. Sin perder el tiempo que jamás parece detenerse en televisión, el Pelado intentó mantener el control. Sin embargo, detrás del telón, el ruido continuó, aumentando la evidente antipatía de su invitado.

Lee también: La reacción de Wanda Nara tras la aparición de la China Suárez en TV Pública

"No, estoy hablando al pedo. Si me invitan al pedo", exclamó Casero invocando el sentido común de aquellas figuras que optan por la crítica directa. Fue La gota que colmó el vaso. En desacuerdo y visiblemente molesto, Casero se levantó con la determinación de retirarse. Mientras empacaba rápidamente sus pertenencias, Trebucq intentaba cortésmente emendar el desacierto: "No, vení, Alfredo. Yo te estoy respetando". Pese a los intentos, Casero desestimó el gesto, resentido no solo por el murmullo incesante sino por lo que consideraba una falta de intervención adecuada por parte del anfitrión. "No, vos te lo bancás", contestó, acusatorio.

Cuestionamientos y juicios no escasearon en las redes sociales, que se encendieron al ritmo del suceso. Algunos vieron en Casero una víctima de mediarse a sí mismo en medio de un ruido incompatible con el discurso. Otros razonaron que sus conocidas posturas lo hacían un imán para la controversia. Al cerrar la transmisión, el Pelado se esforzaba por redimir el impacto negativo: "Chau, Alfredo. Bueno, se enojó por el ruido que había detrás", pronunciando las palabras finales como para resolver el embrollo mediático.

Ambos, figuras tan distintas amalgamadas en un episodio inolvidable, dieron sin querer una clase maestra del teatro televisivo, una fusión entre lo inesperado de la televisión y las exigencias férreas del respeto mutuo, un binomio más frágil de lo que el brillo y la corrección política usualmente permiten ver.

Lee también: La venganza de la China Suárez contra los que la criticaron públicamente