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ENCUENTRO

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07/05/2025

Jana Maradona recordó el día en el que conoció a su papá, Diego

La hija del Diez y Valeria Sabalain visitó Gelatina y relató el primer encuentro con el astro del fútbol.

En un relato cargado de emotividad y valentía, Jana Maradona, hija del legendario Diego Armando Maradona y Valeria Sabalain, se abrió ante las cámaras para compartir la historia de su primer encuentro con el reconocido astro del fútbol. En medio del juicio que sigue investigando las circunstancias alrededor del fallecimiento de su padre, Jana escogió un momento crucial para recordar aquel día decisivo en su vida. Aunque la joven no se prodiga en declaraciones públicas, su relato fue poderoso y dejó a todos los oyentes reflexionando.

Todo sucedió en Gelatina, un espacio que se ha convertido en un escenario de confesiones. Fue aquí donde Jana abrió su corazón revelando las emociones que atravesaron su ser aquel día inolvidable en que decidió enfrentarse a su propio destino. Con solo 18 años y llena de coraje, Jana acudió a un gimnasio en busca de respuestas, llevando solamente consigo la convicción de conocer a su padre. La acompañaba desapercibida una promesa de claridad interna y la decisión férrea de darle forma a la verdad que su madre ya le había transmitido. Con determinación, se presentó y solicitó lo que le pertenecía por derecho propio: "Hola, soy la hija de Diego, lo quiero conocer. No hay cámaras afuera".



Lo que siguió después de esta afirmación contundente fue un episodio cargado de sentimientos, lágrimas y absoluciones. Su madre, Valeria Sabalain, quien como pieza vital de este emotivo reencuentro, fue quien cruzó primero la puerta hacia el encuentro con Diego. Entre un intercambio de lágrimas y palabras de disculpas, finalmente llegó el turno de Jana, quien relató ser abrazada por Diego, sintiendo cómo miles de pedazos de miedos y mitos irrumpían en un solo abrazo colmado de humanidad. "Para mí, mi papá era un monstruo", admitió Jana al comenzar su relato, pero reconoció que el icónico Diego Armando Maradona, a quien la historia recuerda como un titán del fútbol, se convirtió en ese instante en una persona que le pidió perdón.

A pesar de no existir una prueba de ADN pública que certifique su parentesco, Jana quedó legitimada por la voz del mismo Maradona. "La Justicia ya me lo dijo, mi mamá ya me lo dijo. Te lo quiero preguntar a vos: ¿soy tu hija?" y a lo que él, con seguridad paterna le respondió: "¿Cómo no vas a ser mi hija, si sos igual a mí?". Esta afirmación no fue suficiente para Jana que entre risas y lágrimas replicó: "No, soy igual a mi mamá". En medio de la ternura que este encuentro desprendía, Maradona insistía, encontrando en ella la huella de su otra hija, Gianinna.


Esta compañía paternofilial fue el inicio de una relación forjada aún a la distancia, compartiendo recuerdos en lugares tan lejanos como Dubái, y explorando tanto el mundo como los caprichos intrínsecos de la herencia emocional de Maradona. Sin embargo, Jana, mantuvo siempre un perfil bajo, enfocándose en su carrera en Montevideo donde desarrolla su marca de maquillaje, reservando comentarios sobre su vida personal, haciéndose eco en raras oportunidades ante la prensa.

A pesar del avance del vínculo con su padre, las relaciones familiares dentro del clan Maradona presentan un nuevo desafío, pues junto a Dalma y Gianinna se encuentran actualmente unidas en el tribunal de San Isidro por el duelo legal que indaga sobre la presunta negligencia médica sufrida por Maradona. Estas intrincadas interacciones reflejan el complejo mapa emocional y familiar presente tras la figura de Diego que, aún después de su partida, continúa tejiendo historias que demandan ser contadas.