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ESPECTÁCULO

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05/05/2025

Luciana Salazar compartió por primera vez una confesión importante sobre su hija

Biología y maternidad esclarecidas

Luciana Salazar, una figura ineludible del espectáculo argentino, ha estado recientemente bajo las luces no por su carrera artística, sino por cuestiones personales relacionadas con su hija Matilda y su progenie biológica. En una revelación contundente, Luciana ha decidido aclarar cuestiones profundamente personales que han sido tema de especulación y mala interpretación en los medios de comunicación. Durante los últimos años, el nombre de Luciana se ha vinculado al de Martín Redrado, debido a la batalla legal que ambos protagonizan por la manutención de la pequeña Matilda, quien fue criada en conjunto por la pareja aunque no tiene lazos biológicos con Redrado.

Ante las acusaciones infundadas y el descontento que generaron declaraciones sobre la "madre subrogante" de Matilda, Luciana se pronunció categóricamente para corregir las nocivas malinterpretaciones. Esta polémica surgió a raíz de que Ana Rosenfeld, reconocida abogada de Luciana Salazar, hiciera referencia públicamente a un tema que tocaba de cerca el presente legal de Matilda, pero que se percibió con un prisma distinto al de la realidad. Los medios reportaron un supuesto conflicto sobre la "madre biológica", lo que exacerbó la percepción errónea en torno a la historia personal de Luciana y Matilda. En un acto de sinceridad, Luciana subrayó: "La madre biológica soy yo, y eso tiene que quedar muy claro.

 

Los medios simplemente lo interpretaron mal, poniendo en duda el hecho incuestionable del lazo sanguíneo entre mi hija y yo". Esta declaración fue acompañada por una rotunda aclaración referida al ámbito legal de la maternidad subrogada en Estados Unidos, haciendo hincapié en que "es ilegal que la madre subrogante aporte material genético".

Para Luciana, esta era una oportunidad imperdible para cortar de raíz los rumores al aseverar que Matilda, con total firmeza, posee su propio ADN y vínculo biológico directo con ella, información respaldada incluso en trámites más complejos como la obtención de la ciudadanía italiana por herencia sanguínea. Al parecer, todo este malentendido se originó a partir de un dato inexacto mencionado por Rosenfeld, indicando una supuesta demanda de la madre subrogante, lo cual Salazar categóricamente desmintió.



Aunque, efectivamente existió una inquietud respecto a los datos personales compartidos sin consentimiento, lo que nunca devino en un procedimiento judicial como se había tratado en algunos medios. Este episodio constituye otra página en la serie de eventos que han expuesto no solo la vida personal de Salazar sino su resiliencia y fortaleza frente a las adversidades que ella considera resultan de la desinformación.

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