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17/04/2025

Tiene 12 años, la vieron jugar en el Mundialito y ya es parte de Banfield

Narela “Nare” Yensen fue fichada por Banfield tras destacarse en el Mundialito Femenino de Roca. En los próximos meses se mudará con su familia a Buenos Aires para cumplir su sueño. Conoce su historia.
La joven jugadora vivió una semana de puras emociones en el sur de Buenos Aires.
La joven jugadora vivió una semana de puras emociones en el sur de Buenos Aires.

Narela Yensen tiene 12 años, es de General Roca, y desde que aprendió a caminar, parece que corre detrás de una pelota. Su historia es de esas que inspiran: con constancia, talento y acompañamiento familiar, acaba de dar un gran paso en su vida futbolística. Fue seleccionada y fichada por el Club Banfield, donde jugará en las categorías Sub 14 y Sub 16. Y no es todo: acaba de ser convocada a la preselección de fútbol femenino de Río Negro.

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En diálogo con ANRoca, Narela muestra una mezcla de emociones. Lo cuenta con sencillez, como quien sabe que lo que le pasa es importante, pero también fruto de mucho trabajo: “Sentí emoción, felicidad por tener la oportunidad de tener la experiencia de ir allá”, dice sobre su semana de prueba en Banfield. “Fui al predio y después fui a ver un partido de primera y conocí la cancha. Me recibieron re bien, me integraron enseguida. Tres personas que vinieron a ver el Mundialito me recibieron y me dijeron que iba ser una semana de pruebas”.

Narela en plena acción durante el Mundialito jugando para Noroeste. Foto: (Gentileza)

Durante esos días, jugó en distintas posiciones, brilló y hasta hizo goles: “Jugué de extremo derecho y extremo izquierdo. Estuvo bastante bien, me gustó la posición que jugué. Hice goles allá en el entrenamiento y después en otros partidos”, cuenta.
Y cierra con una frase que resume lo que siente:

“Fue siempre mi sueño jugar allá en Buenos Aires en algún club”.




La historia de Narela empezó a escribirse en la Escuela El Balón, dirigida por Ariel Castillo. Tenía apenas cinco años cuando llegó, junto a sus hermanos, y desde el primer entrenamiento algo llamó la atención de los profes.

“Nare llegó cuando tenía 5 años, junto con sus hermanitos que estaban por cumplir 4 años, así que la integramos enseguida, como integramos a todas las nenas. En principio era como toda nena que empieza fútbol: algo tímida. Lo que sí, ya le notábamos que tenía mucha velocidad. Siempre le decía a los profes que estaban conmigo que cuando corría era como una gacela, como que iba flotando. No había forma de que la alcancen a tocar la pelota o a cortar la jugada cuando la tenía”, recuerda Ariel en charla con este medio.

Junto a su primer formador en fútbol, Ariel Castillo. Foto: (ANRoca)

A lo largo de su paso por El Balón, Narela fue sumando experiencia y aprendiendo cada vez más rápido. “Con Nare, a los 2 o 3 meses ya empezamos a marcar una diferencia, en los trabajos que se hacían con ella, en los partidos. La fui subiendo a una categoría mayor y también hacía diferencia. En la 2012 ya mostraba condiciones, y es la única que hoy tuvo esa posibilidad porque han pasado nenes por la escuelita con bastante talento que no tuvieron la posibilidad de tener una prueba”, agregó quien fuera su primer formador.

En los últimos partidos que jugó para la escuela que la vió crecer. 

En 2023, la joven futbolista pasó al Club Noroeste, donde comenzó a jugar en el equipo femenino. Allí también la vieron crecer y destacarse, sobre todo en la tercera edición del Mundialito Infantil Femenino que se jugó en marzo en Roca. Fue en ese torneo donde las y los referentes del Club Banfield la vieron jugar, y donde entrenadores de las juveniles de la Selección Argentina también elogiaron su desempeño.


Detrás de cada paso de Narela hay una familia que está presente, que celebra con ella, que la sostiene. Su mamá, Micaela Jasinsky, es una pieza clave en este camino. Fue con ella que viajó a Buenos Aires, con la ilusión de ver qué pasaba, y volvieron con una certeza: Nare ya era parte del club.

“Desde el Club enseguida me pidieron que ella se quedara. Es más, ellos querían que se quede ahora mismo, la semana que fuimos. Jugaría en la categoría sub 14 y sub 16, ella podría jugar en las dos. Se basan más que nada en el nivel y como ella jugó un amistoso, todos la vieron. Es como ella decía, la recibieron re bien, todos, tanto profesores como los de la institución”, cuenta Micaela, con mucha emoción.


Narela junto a sus dos hermanos, Lionel y Fran. Foto: (ANRoca)

“La idea en un principio es irnos a vivir allá. Al principio vamos a tratar de viajar cada tanto a algunos partidos. La idea es que nos vayamos todos a vivir allá para que esté en los entrenamientos y los partidos después que le toque”, detalla.

Narela se mudará junto a su mamá y sus dos hermanos, que si de talento hablamos tampoco se quedan afuera. “Los hermanos serían parte de Banfield también por el tema de que ella ya está en el club. Allá hacen escuelita para también facilitarme a mí el tema de que ellos sigan jugando, porque no les puedo sacar el fútbol, me matan”, dice entre risas.

Junto a su mamá, quien la acompaña en su sueño por ser una jugadora profesional. Foto (ANRoca) 

No fue una decisión fácil, pero sí muy clara. “Es todo un desafío que al principio nos costó caer, pero le pregunté a ella y le dije si era su sueño, nosotros como familia la íbamos a acompañar. Yo lloraba, ese día me lloré todo. Me acompañó mi hermana, mi cuñado, mis sobrinos. Estaban todos llorando, todos muy emocionados”, recuerda.

En la cancha de sus inicios, donde dió sus primeros pasos. Foto: (ANRoca)

Lo que viene, un futuro lleno de desafíos y sin techo

Narela hoy tiene la mirada puesta en lo que se viene. En poco tiempo comenzará una nueva rutina como jugadora de Banfield. Y, antes de eso, vivirá otra gran experiencia: formará parte de la preselección rionegrina de fútbol femenino junto a otras dos compañeras, en un proceso que se extenderá del 21 al 24 de abril en Viedma. La convocatoria es parte de la preparación para los Juegos Epade 2025, que se realizarán en Santa Rosa, La Pampa, en el mes de mayo.

“Antes de un partido me pongo ansiosa y me pongo a pensar en cómo jugar”, dice Nare con la naturalidad de quien empieza a acostumbrarse a la exigencia. Pero también con la alegría de sentirse acompañada: “Mi familia está re feliz por las noticias que les di y me apoyan siempre, siempre están cuando los necesito”.

Y aunque ya cumplió uno de sus grandes sueños, sabe que todavía hay mucho por delante: “A mí me gustaría jugar en la Selección Argentina. Ahora que ya juego en un club, el siguiente sueño sería jugar en la selección”.

Tiene 12 años, la vieron jugar en el Mundialito y ya es parte de Banfield
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