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11/01/2025

La travesía de Gustavo y Ángela: desde Roca a Las Grutas en una moto 110 cc

En casi siete horas unieron Roca y Las Grutas para pasar un fin de semana en la costa rionegrina.
La pareja roquense salió a las 5 de la mañana y cerca del mediodía llegaron a Las Grutas.
La pareja roquense salió a las 5 de la mañana y cerca del mediodía llegaron a Las Grutas.

Viajar 386 kilómetros en una motocicleta de baja cilindrada es un gran desafío al que no muchos se atreven. Gustavo y Ángela decidieron vivir la aventura a bordo de una Motomel Blitz V8 110 cc. Su viaje desde Roca hasta Las Grutas es una historia de perseverancia, planeación y pasión por las rutas argentinas.

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“Siempre quise experimentar un viaje en moto”, cuenta Gustavo con entusiasmo. Meses de preparación y asesoramiento con otros viajeros en grupos especializados les permitieron dar sus primeros pasos en salidas cercanas. Desde un paseo al lago Pellegrini hasta una escapada a Villa El Chocón, cada recorrido los acercó más a su gran meta: alcanzar Las Grutas, un destino soñado por muchos cada verano.

La Motomel Blitz V8 110 cc. no falló nunca y cumplió con el objetivo.

La planificación fue minuciosa. Aunque la moto tenía apenas dos años de uso, Gustavo realizó una exhaustiva preparación mecánica. “Le cambié las ruedas, la transmisión y agregué luces extras”, explica. Además, evitó el uso de baúleras para mantener la estabilidad y optó por un bolso en el medio. La seguridad fue una prioridad: llevaban un bidón extra de cinco litros, herramientas específicas y un compresor USB por cualquier eventualidad.

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El viernes 3 de enero a las 5 de la mañana, con la oscuridad aún cubriendo el cielo, Gustavo y Ángela iniciaron su travesía. Equipados con ropa cómoda pero abrigada, enfrentaron las primeras horas del día con las luces extras cumpliendo a la perfección su función. Realizaron repostajes en Chelforo y Darwin, con un desayuno en Choele Choel que no incluyó combustible, ya que la idea era cargar en Pomona. Sin embargo, un cambio de planes los obligó a utilizar el bidón de reserva más adelante ya que no pararon en aquella localidad.

Gustavo puso a punto la moto para poder hacer un viaje que quedará en el recuerdo.

El tramo entre Las Salinas y Las Grutas resultó ser el más desafiante. “Sufrimos mucho el viento; eso fue muy cansador en los brazos”, recuerda Gustavo. Realizaron varias paradas adicionales para evitar que la moto se sobrecalentara en las subidas. Pese a los obstáculos, llegaron sanos y salvos a su destino y además tambieron disfrutaron de la playa Las Conchillas, 80 kilómetros más allá de Las Grutas.

El regreso, iniciado el lunes a la misma hora, fue más tranquilo. Sin viento hasta pasar Valle Medio, la zona de bardas presentó un último desafío antes de llegar a Roca a las 11:45 del mediodía. La moto demostró ser una aliada confiable, sin sufrir desperfectos ni consumir aceite durante el viaje. “Entre ida y vuelta gastamos unos 18 mil pesos en combustible”, comenta Gustavo, satisfecho con el rendimiento.

El viaje fue más que una aventura: fue la realización de un anhelo. “Cumplí el objetivo que me propuse y disfruté cada momento”, afirma emocionado. Ahora, con la experiencia acumulada, Gustavo ya planea nuevas rutas. Entre sus opciones están la Ruta de los Siete Lagos o un regreso al Atlántico para explorar la Ruta del Mar.

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