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18/12/2024

Amor e inclusión: Homero tuvo un acto de fin de año inolvidable en el jardín 106

La institución organizó un acto respetando las necesidades del niño, quien tiene autismo. Así lograron un momento lleno de felicidad y empatía para el y su familia.
El acto fue posible gracias al compromiso y acompañamiento del equipo docente, las familias y la comunidad educativa.(Fotos gentileza mamá de Homero)
El acto fue posible gracias al compromiso y acompañamiento del equipo docente, las familias y la comunidad educativa.(Fotos gentileza mamá de Homero)

En el Jardín 106 del barrio San Cayetano , el cierre del ciclo lectivo de la sala de 5 años se convirtió en un ejemplo de inclusión y empatía . En un gesto digno de destacar, la institución organizó todo para que Homero, un niño con autismo, viviera un acto de fin de año adaptado a sus necesidades.

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En diálogo con ANRoca Paula Muñoz, mamá de Homero, contó lo importante del gesto del plantel del jardín y cómo disfrutó junto a la comunidad educativa del acto. Paula contó que la historia comenzó al inicio de este año, cuando en una de las primeras reuniones se abordó la organización del acto de fin de curso. La madre de Homero tuvo la posibilidad de compartir las particularidades de su hijo: “Homero practicaba para los actos y le gustaba participar, pero cuando hay mucha gente o aplausos, se pone muy nervioso” , explicó.

Homero estaba emocionado de participar de las prácticas con sus compañeros. (Fotos gentileza)

La elección de los abanderados se realizó mediante un sorteo, Homero fue elegido como abanderado. Ante esto, la Directora y el equipo docente propusieron realizar un acto aparte para la sala del niño, asegurándose de que las condiciones fueran más cómodas para él.

El lunes de esta semana se realizaron los festejos para las otras dos salas del jardín, y el martes fue el turno del grupo de Homero. Aunque se esperaba una ceremonia más íntima, el evento fue una grata sorpresa para su familia:Cuando llegamos, estaban todas las maestras, las porteras, la Directora y la profesora de música. Hicieron todo como en un acto regular, pero en un entorno que respetaba las necesidades de mi hijo”, explicó Paula.

Homero terminó salita de 5 rodeado de amor y superandose día a día. (Fotos gentileza)

Me pareció muy positivo el acompañamiento y la propuesta que me hizo el jardín a mí como madre y obviamente la aceptación de los papás ninguno se opuso a que el acto de fin de año sea aparte”, señaló.

El paso de Homero por el jardín

El camino de Homero en el Jardín 106 no estuvo exento de desafíos. En sus primeros días, le costó adaptarse debido al cambio de institución y la cantidad de personas presentes en los horarios habituales de ingreso y salida. Sin embargo, la institución implementó estrategias para facilitar su adaptación, permitiendo que llegara y se retirara en distintos horarios para evitar aglomeraciones. “Las porteras siempre fueron cariñosas, las maestras nos apoyaron en todo. Fue un cambio enorme en comparación con nuestra experiencia anterior en otro jardín”, recordó su madre.

En el acto nos despidieron hasta las maestras de la otra sala, nos preguntaron a qué escuela iba a ir Homero en la primaria, que seguimos en contacto. Todas estaban positivas en cómo iba a seguir a Homero” , recordó la mamá.

El acto de fin de año no solo marcó el cierre de un ciclo, sino también un reconocimiento al esfuerzo colectivo por incluir y valorar a todas las infancias por igual. La educación inclusiva es una herramienta poderosa para construir comunidades más empáticas y respetuosas, destacando el papel fundamental de las instituciones en este proceso. “ Estoy feliz y agradecida con la institución que se tomó del trabajo de brindarle un espacio a mi hijo ”, concluyó Paula.

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