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16/07/2022

El Presidente será padrino de un bebé de la región

Foto gentileza LM Neuquén
Foto gentileza LM Neuquén

Tal como señala la tradición en nuestro país, toda aquella mujer que tenga siete hijos varones, tendra de compadre al Presidente de la Nación.

En este caso, un bebé neuquino, que nació el miércoles pasado (13/07) en el Hospital Castro Rendón, tendrá a Alberto Fernández de padrino. Se trata de Emir que nació a las 4:30 de la madrugada y que pesó 3,040 kg.

Roxana es la mamá del nuevo ahijado del Presidente y ya es madre de seis chicos más: Sergio de 24 años, Kevin de 22, Alex 14, Yandel 11, Yamil 7 y Leonel de 3.

Este no será el primer ahijado por esta tradición de Fernández. El martes 16 de noviembre de 2021, había nacido Maro Matías en el barrio Valentina Sur de Neuquén y antes de ello, Benidico Filippín, de La Plata, fue apadrinado por el máximo mandatario el viernes 12 de febrero de 2021.

Ley de padrinazgo presidencial

La Ley 20.843 es una legislación argentina que garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole del mismo sexo.

Esta ley tiene sus raíces en la gran inmigración rusa en Argentina y en la creencia de que el séptimo hijo varón es hombre lobo y la séptima hija mujer bruja.

Durante el siglo XIX, en Europa era muy común esa creencia de que estos séptimos hijos o hijas nacían con un intelecto superior, y entre esos misteriosos dones estaba el de ser poseedor de doble visión y tener poderes de premonición, lo que los hacía ser capaces de predecir el futuro.

En la Rusia zarista de Catalina la grande se otorgaba el padrinazgo imperial, que daba una protección mágica contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados, debido al miedo de la maldición. 

En 1907 Enrique Brost y Apolonia Holmann, una pareja rusa que se radicó en la Argentina, dio a luz a José Brost, su séptimo hijo varón en Coronel Pringles (Provincia de Buenos Aires). Debido a esto envían una carta al Presidente José Figueroa Alcorta para que lo apadrinara.

Allí comienza la tradición que además le otorga al ahijado una beca asistencial para contribuir con su educación y alimentación.
Pero no fue sino hasta 1974, donde María Estela Martínez de Perón convierte esta tradición en ley.

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