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LA FORMA DE PRESERVAR TODAS LAS ESPECIES VEGETALES DEL VALLE

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16/03/2022

Como el Arca del Fin del Mundo, pero en la Patagonia Argentina

Como el Arca del Fin del Mundo, pero en la Patagonia Argentina
Como el Arca del Fin del Mundo, pero en la Patagonia Argentina

Casi como un gigantesco Arca de Noé, donde la humanidad intenta preservar una parte de la diversidad genética mundial de vegetales para el caso de que una catástrofe nos obligue a comenzar de nuevo. Ese, al menos, fue el concepto inicial del Banco Mundial de Semillas que construyó el gobierno de Noruega en pleno Océano Ártico. También conocida como “el Arca del Juicio Final”, el reservorio guarda más de 1.125.000 semillas, con casi 5.500 especies y 89 bancos de genes, de acuerdo a los datos oficiales de la organización. ¿Hay allí alguna semilla de las variedades que se cultivan en nuestro Alto Valle? ¿Estará a salvo la diversidad genética de la flora nativa regional?

La respuesta es complicada. María Formica, genetista, investigadora y Coordinadora de la Red de Recursos Genéticos del INTA, explicó que para acceder al depósito ubicado en el archipiélago de Svalbard, el país necesitaría de una ley de acceso a los recursos genéticos que todavía no tiene. En la reforma de la Constitución de 1994 se dejó establecida la propiedad original de las provincias sobre sus recursos naturales; lo que incluye la diversidad genética existente. Pero no todos los estados provinciales tienen el mismo desarrollo.

Los mayores progresos en este sentido lo han dado Jujuy y Misiones, mientras que los patagónicos también vienen actualizando su legislación. Río Negro, Neuquén y Chubut están en ese camino.

Pero que no haya una legislación que permita disponer el traslado de esa variedad genética a una institución extranjera, no significa que a nivel nacional no se hayan registrado avances para preservar la variedad genética de las diferentes especies vivas. Desde 1987 el INTA viene desarrollando una Red de Recursos Genéticos que cuenta con 20 bancos activos distribuidos en todo el país y un Instituto de Recursos Biológicos en Castelar. En la Patagonia se encuentran los bancos fitogenéticos del Alto Valle y Trelew; zoogenético, microbiano y de bosques en Bariloche.

La intención del INTA es preservar ejemplares de todas las plantaciones productivas y silvestres que existen en el país para que puedan estar disponibles en caso de una emergencia. ¿Qué sucedería si una peste desconocida destruyera todos los ejemplares de un determinado clon de manzana o pera? Algo que ya ocurrió en la historia del mundo: en el siglo XIX, una plaga de filoxera hizo estragos en la viticultura europea. Ahora, los productores podrían recurrir al INTA a solicitar una “copia” de la variedad afectada para comenzar la repoblación.

“En el caso de la Patagonia -expresó Formica-, se preservan manzanas y perales. Pero también se conservan colecciones de forrajeras y otras especies que no son solamente para alimentación de animales, sino para la restauración de sitios que han sido perjudicados por la actividad minera o petrolera. En general son especies nativas”.

Hay especies que se conservan en formato semilla, pero las variedades arbóreas tienen un tratamiento diferencial y se hace “a campo”: en un predio se mantiene una colección de árboles que reúne toda la variabilidad genética de la especie. “Si se presenta una determinada limitante o demanda, podamos ir a buscar esa especie”, apuntó. “El objetivo es preservar esa especificidad genética”, añadió.

La genetista expresó que “el objetivo de conservar recursos genéticos es estratégico en un país productor de alimentos. Necesitamos de esa diversidad genética para producir calidad y cantidad”. Con los casos de cambio climático que estamos viviendo, con sequías prolongadas y condiciones de frío – calor extremos, las distintas variedades van adaptándose para resistir en mejores condiciones. “Y tenemos que poder recurrir a esos genes para introducirlos en los programas de mejoramiento y trasladarlos a la producción”, reflexionó.

La forma de conservación de largo plazo “no tendrá las condiciones del Arca ubicada en Noruega, pero están garantizadas para su preservación y su capacidad de reproducción”.

Añadió que “todos los países del mundo fuimos invitados a enviar semillas a la Bóveda. Es un lugar adonde se pueden conservar semillas a muy largo plazo en estado viable, semillas que se puedan sembrar, en una condición en la que no necesitás bajar la temperatura porque es prácticamente el Polo Norte”. Pero Argentina no tiene todavía la legislación nacional sobre recursos genéticos completamente desarrolladas para enviar semillas y asegurarse que el uso que se les dé sea el que el país considera que se debe otorgar a esos recursos genéticos.

“Estamos dispuestos a intercambiar recursos genéticos siempre que se respete normativa vigente y depende de las especies que se hable” comentó Formica.

 

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