27 AÑOS DE SU MUERTE

| 01/05/2021

Ayrton Senna, leyenda inolvidable

Ayrton Senna, leyenda inolvidable

Se cumplen 27 años desde el trágico accidente en el circuito de Imola, en San Marino, cuando golpeó el Muro de Tamburello, a más de 300 kilómetros por hora. Para honrar su memoria repasamos algunos de los momentos más importantes de su vida en la Fórmula 1.

El 1 de mayo es una fecha grabada a fuego en los corazones de todos los aficionados al automovilismo. Ese día, en 1994, la Fórmula 1 vivió uno de los momentos más trágicos de su historia tras el fatídico accidente de Ayrton Senna en el circuito de Imola. Hoy, 27 años después de su fallecimiento, el recuerdo del piloto brasileño sigue más vivo que nunca. Su leyenda aumenta a medida que pasa el tiempo, demostrando que, sus hazañas sobre la pista, su incalculable talento y su irresistible carisma calaron hondo. Senna dejó una huella permanente, y para honrar su memoria hemos recopilado cinco momentos que definieron su trayectoria deportiva.

1. Gran Premio de Mónaco de 1984

El primer momento estelar no era complicado de seleccionar. En su primera temporada en la Fórmula 1, a los mandos de un modesto Toleman, Senna ya dio muestras de su genialidad. El escenario en el que nació su leyenda fue, justamente, el más icónico: Mónaco. Bajo una lluvia torrencial, el brasileño estuvo a punto de hacerse con su primera victoria. De hecho, lo habría conseguido si la prueba no se hubiese detenido debido a las pésimas condiciones meteorológicas y, también, por la presión de un Alain Prost que veía cómo su triunfo se esfumaba. El francés hizo todo lo posible para que no se continuara con la carrera, sabedor de que, tarde o temprano, Senna le sobrepasaría. El joven inexperto comenzaba a acechar a la estrella del momento. Prost cruzó la línea de meta en primer lugar, pero todos sabemos quién se coronó aquel día.

2. Gran Premio de Portugal de 1985

Ahora sí, la primera victoria, y cómo no, dando una lección de pilotaje sobre el mojado asfalto de Estoril. Ayrton cambió de equipo y, a pesar de que aún no contaba con una máquina que le permitiese luchar por el título, el salto a Lotus supuso un cambio cualitativo muy importante respecto a Toleman. Era evidente que cuando llovía no tenía rival, su conducción desafiaba los límites tanto del circuito como de su propio coche. 25 años y su primer Gran Premio en el bolsillo. Todavía quedaban otros 40 para añadir a su excepcional palmarés. Al saborear la gloria, Senna indicó: » Todo el esfuerzo que he dedicado en el mundo del motor, desde que tenía cuatro años, me está devolviendo algo bueno».

3. Gran Premio de Japón de 1988

Si vencer una carrera fue un logro importante, qué decir del primer campeonato. La de 1988 es, probablemente, una de las temporadas que han definido la esencia de la Fórmula 1. Por muchos motivos, pero, sobre todo, porque fue el año en el que se inició la titánica rivalidad entre Senna y Prost, sin duda, la más intensa y recordada que ha tenido este deporte. El brasileño aterrizó en McLaren en el momento adecuado, cuando la escudería de Woking creó el monoplaza más dominante de todos los tiempos.

Entre ambos pilotos ganaron 15 de las 16 carreras del año. La batalla concluyó en Japón, la ronda final. Senna arrancaba desde la pole, pero una mala salida le rezagó hasta las últimas posiciones. Sin embargo, se armó de valor para completar una remontada memorable, llegando a adelantar a Prost para alcanzar la victoria y proclamarse, de una vez por todas, campeón del mundo. El sueño estaba cumplido.

4. Gran Premio de Japón de 1989

Un año después, la guerra entre el brasileño y el francés continuaba por todo lo alto, y nuevamente aterrizaban en Suzuka con el título por decidirse. En esta ocasión estalló la polémica. Senna trató de adelantar a su compañero, pero éste no le abrió la puerta y ambos colisionaron. Prost no pudo reemprender la marcha, aunque Ayrton sí lo hizo, venciendo la prueba de una forma épica.

No obstante, fue descalificado por incorporarse a la pista ilegalmente, cuando, en realidad, su maniobra fue impecable. Senna fue tajante en cuanto a su punto de vista sobre la sanción: «Ha sido una manipulación del campeonato». Toda esta situación causó la enemistad entre el piloto y el presidente de la FIA, el francés Jean Marie Balestre, que incluso amenazó con no otorgarle la Superlicencia y excluirle de la competición en 1990.

5. Gran Premio de Brasil de 1991

Cuando Senna se coronó por primera vez en su hogar, delante de todos sus apasionados aficionados, estaba a punto de lograr su tercer campeonato mundial. Tuvo que esperar ocho años para ganar en Brasil. Además, el triunfo llegó de la forma más heroica posible. A once vueltas para llegar al final, la celebración parecía inminente. No había peligros a la vista que pudiesen evitar el baño de masas ante sus compatriotas.

Sin embargo, apareció una enemiga inesperada: la caja de cambios de su McLaren. La cuarta marcha falló y se quedó atascada, mientras el italiano Ricardo Patrese se acercaba progresivamente. Pese a que parecía que la tesitura no podía empeorar, lo hizo. Solo quedaban dos giros para la conclusión de la prueba. En ese preciso instante, la tercera y la quinta marcha también fallaron, y el brasileño se vio obligado a recorrer los últimos metros anclado en sexta. El resto es historia. En lo más alto del podio, apenas podía mantenerse en pie debido a los calambres que sufrió, causados por un incalculable esfuerzo tanto físico como mental. Una clase de pilotaje y coraje inolvidable. Ese día no solo ganó Senna, venció todo un país.

 

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