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11/01/2021

A 25 años de su muerte, el inolvidable monólogo n° 2000 de Tato Bores

A 25 años de su muerte, el inolvidable monólogo n° 2000 de Tato Bores
A 25 años de su muerte, el inolvidable monólogo n° 2000 de Tato Bores

Es quizás una prueba fehaciente de que no aprendimos nada. Los memorables monólogos del comediante Tato Bores, 25 años después de su desaparición física, siguen vigentes y se readaptan a la actualidad argentina.

Mauricio Borensztein (Tato Bores) nació el 27 de abril de 1927, en el seno de una familia judía de bajo recursos de la Capital Federal. Muchos lo consideraban un erudito, pero la realidad es que no había terminado el colegio secundario por falta de interés en los estudios y, desde muy joven, había comenzado a trabajar como plomo en la orquesta de Luis Rolero y René Cóspito.

Así fue como, en la despedida de soltero del músico Santos Lipesker, se subió al escenario a contar algunos chistes. Y, al verlo, Pepe Iglesias "El Zorro" lo convocó para que fuera su partenaire en su programa de Radio Splendid y el guionista Julio Porter lo rebautizó con su nombre artístico. Así empezó todo.

Arrancó en 1957, en el antiguo Canal 7, con un ciclo que se llamaba Caras y morisquetas. Y, aunque el programa fue cambiando de nombre y de emisora hasta su despedida, que fue en 1993 con Good Show por Telefe, siempre mantuvo intacta su esencia.

"A ver si entendí bien: ¿ustedes con los impuestos a las tarifas, los tarifazos, guadañan toda la 'mosca', la gente se queda sin guita, no compran dólares y así el dólar baja? ¡Sí la gente está más seca que galleta de campo, no sólo no pueden comprar dólares, sino que no pueden comprar morfi, no pueden comprar remedios, no pueden comprar pilchas!", decía también en 1991.

Tato hace una recorrida por los 30 años de la Argentina desde el 60 hasta el 90. Monólogo 2000:

Murió el 11 de enero de 1996, a los 70, luego de una larga lucha contra el cáncer. Tres años después de su muerte, bajo el nombre de La Argentina de Tato, se emitió en El Trece una recopilación de sus mejores monólogos. Por entonces, no habían perdido vigencia. Y hoy, en el 2020, tampoco.