2026-04-14

Tenía que justificar todos los gastos a su ex pareja: la Justicia resolvió que una madre no debe rendir cuentas por la cuota alimentaria

El fallo también fijó un nuevo esquema de aportes con un piso mínimo y cuestionó una práctica que recargaba sobre quien asume el cuidado cotidiano.

Una jueza del fuero de Familia de Roca resolvió que una madre no deberá rendir cuentas al padre por los gastos realizados con la cuota alimentaria y, además, dispuso un aumento en el aporte mensual con nuevas condiciones.

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La decisión se tomó a partir de una demanda iniciada por la mujer, quien desde hace más de diez años asumió en forma exclusiva la crianza de sus hijos. En ese mismo período, el padre se radicó en otra provincia y mantuvo escaso contacto, de acuerdo a lo expuesto en la causa.

En el acuerdo original, la madre había aceptado una cláusula que la obligaba a presentar cada dos meses comprobantes de todos los gastos. En la práctica, eso implicó durante años reunir tickets y facturas para justificar el uso del dinero, en paralelo a su trabajo en doble turno y las tareas de cuidado.

Con el crecimiento de los hijos y el inicio de la adolescencia, los gastos en educación, salud y actividades aumentaron. Esa situación derivó en la necesidad de actualizar la cuota alimentaria.

El fallo estableció que el padre deberá abonar el 30% de su salario bruto, con un piso equivalente a un Salario Mínimo, Vital y Móvil. También deberá cubrir el 50% de los gastos extraordinarios que puedan surgir de manera excepcional.

Uno de los puntos centrales de la resolución fue la eliminación de la rendición de cuentas. La jueza consideró que esa exigencia constituye un mecanismo de desigualdad y puede encuadrarse como una forma de violencia económica, ya que recae sobre quien asume en soledad las tareas de cuidado.

En ese sentido, remarcó que las obligaciones alimentarias no se limitan a una lógica estrictamente dineraria, sino que están destinadas a cubrir de manera integral las necesidades de los hijos. Desde esa perspectiva, exigir la justificación detallada de cada gasto resulta una práctica inequitativa.

Durante el proceso, el hombre no contestó la demanda ni se presentó a las audiencias. Las pruebas incorporadas acreditaron que cuenta con empleo en relación de dependencia. También se verificó que la madre sostiene el cuidado cotidiano y afronta la mayor parte de los gastos del hogar.

La sentencia también tuvo en cuenta el paso del tiempo: habían transcurrido más de once años desde la fijación del monto original, sin actualizaciones ni un piso mínimo que permitiera sostener su valor frente a la inflación. A eso se suma que la mayor edad de los hijos implica un incremento en sus necesidades, lo que refuerza la necesidad de una cuota acorde a la realidad actual.

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