VÍDEO - Stunt, la "disciplina prohibida" que se hace en Roca cuando no hay controles
Vecinos denuncian que, apenas finalizados los controles de tránsito de medianoche, el paseo céntrico se convirtió en una pista de acrobacias para motociclistas. Ruidos molestos, "willys" interminables y el riesgo latente de accidentes.
La tranquilidad de la noche en la zona del Canalito se vio interrumpida esta semana por una práctica que gana adeptos pero que está prohibida en la vía pública: el "Stunt". Según testimonios de vecinos, un motociclista utilizó la calle Isidro Lobo para realizar maniobras temerarias, poniendo en riesgo su vida y la de terceros.
Lo que más indignación provoca es la evidente inteligencia previa de los motociclistas para evitar los controles. Según relatan los vecinos, personal de Tránsito municipal estuvo realizando operativos de control de motos hasta las 00:00 horas.
"A las 12 se fueron los de Tránsito y, reloj, a los 15 minutos aparecieron", detallaron. Inmediatamente después de que la zona quedara liberada, un grupo de motociclistas tomó la calzada. Uno de ellos comenzó a dar vueltas a la manzana realizando un "willy" (conducción sobre la rueda trasera) de manera sostenida.
En el video registrado por los vecinos, se puede escuchar y observar el momento exacto en que la moto circula en una sola rueda, generando un ruido metálico constante al raspar el guardabarros o la patente contra el asfalto, una característica típica de estas destrezas cuando se llevan al extremo. "Daba la vuelta en 'willy' a toda la manzana con ese ruido fuertísimo que hacía al chocar contra el asfalto".
Una disciplina prohibida en las calles
El "Stunt" es una disciplina de acrobacia en moto que consiste en realizar piruetas como invertidos, caballitos y derrapes. Si bien cuenta con fanáticos que lo consideran un deporte extremo y reclaman espacios seguros para practicarlo, su ejecución en la vía pública es ilegal y altamente peligrosa.
En ciudades como Roca, donde el tránsito nocturno en zonas residenciales y de esparcimiento como el Canalito es frecuente, estas maniobras generan no solo polución sonora por los escapes libres, sino un peligro inminente de siniestros viales.
Los vecinos del sector exigen que los controles se extiendan o sean rotativos para evitar que, apenas se retiran los inspectores, las calles céntricas se transformen en tierra de nadie.