Expectativa: retoman las exportaciones de fruta a Rusia
A pesar de que la guerra europea está lejos de terminar y de que se mantiene el bloqueo de las navieras occidentales, el valle volvió a exportar frutas a Rusia. Lo hizo a través de una compañía que navega con bandera de Chipre y que tendrá como punto final el puerto de San Petersburgo.
La novedad la confirmó el gerente de CAFI, Marcelo Loyarte, quien precisó que ya el año pasado se había logrado abrir una vía de comunicación con el mercado ruso desde el puerto de Zárate. Para esta temporada se logró que el buque Baltic Jasmine atraque en San Antonio Este.
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El buque portacontenedores llegó a la costa rionegrina la semana pasada, cargó 21 contendedores y 4.400 palets de fruta y partió el lunes hacia Rusia.
Hasta la temporada pasada, alrededor de un 40 % de las exportaciones rionegrinas de peras y manzanas tenían como destino el mercado ruso. En febrero del año pasado estalló el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Automáticamente, las navieras europeas se negaron a mantener el tráfico comercial con los puertos rusos, un poco por presión de los gobiernos; otro tanto por la definición de las aseguradoras, que aplicaron fuertes aumentos.
Para la economía regional fue un impacto muy fuerte: para ese momento, había cuatro barcos que se encontraban navegando hacia el mar Báltico. Hubo que buscar nuevos destinos de urgencia y alrededor de un 60 % de las ventas hacia Moscú se desviaron a América Latina.
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Para este año, el panorama sigue siendo de mucha incertidumbre. Si bien se pudo reabrir una ruta comercial, el mercado ruso no es el que era antes. La guerra trajo una crisis económica que restringe el acceso a ciertos bienes.
El resto de los mercados tampoco evoluciona muy bien: la inflación internacional está impactando en los volúmenes de venta. Hay demoras y vacilaciones a la hora de definir nuevos contratos. Y los precios están en una constante tensión.
Lo que se advierte, dijo Loyarte, es una tendencia a la baja en dólares. Por lo que el sector está pidiendo urgentes respuestas a su pedido de un “dólar fruta” que le permita recuperar competitividad. La cuenta que sacan es simple: durante 2022, la inflación alcanzó el 96%, mientras que la cotización del dólar oficial subió un 60 %. Esa diferencia, afirman, la pagan los exportadores de su propio margen de rentabilidad.
Hasta ahora, no han recibido respuestas.