Esquinas con memoria: el pasado que cuentan en sus paredes los comercios actuales
Por Benjamín Ríos
Hay lugares y esquinas de Roca que ya no son lo que eran hace 60 años. Hoy funcionan allí comercios, bancos y supermercados, pero alguna vez fueron puntos de encuentro emblemáticos de la ciudad.
La esquina de Tucumán e Italia donde hoy hay una reconocida tienda de ropa llamada Anabella, hace más de 100 años fue el lugar donde funcionó el querido Hotel Toscano.
Fue abierto a comienzos del siglo XX por don Laurino Bonacchi, a quien la comunidad conocía popularmente como “el toscano” en honor a su región de origen en Italia.
Frente a sus veredas se ataban los carruajes de los primeros pobladores y sirvió como punto de reunión clave para viajeros, vecinos y referentes de la época.
En 1913, el hotel sumó un cinematógrafo muy concurrido por las familias roquenses, operado inicialmente por Máximo De Rosa.
Raúl, conocido como Pichi Cafetero, lleva años recopilando fotografías, documentos e historias de Roca que comparte a través de su perfil de Facebook. Sobre el Hotel Toscano, recordó que en su momento era un establecimiento de mucha categoría y que incluso hospedó al presidente Arturo Illia. “Se pasaba cine dentro del Hotel. Las primeras películas se pasaban ahí y en la Española antes de que nacieran los primeros cines”, recordó.
Sobre los últimos años del hotel, "Pichi" Cafetero recordó que allí concurría “gente más humilde de campo, de la Línea Sur. Yo viví en el hotel, era una ciudad más adentro. Había chicas de la noche que trabajaban en los cabarets de la ciudad o en la calle y señores de lo ajeno también, gente que trabajaba en la construcción. También paraban personas que venían a trabajar a la Fiesta de la Manzana”.
El tradicional edificio cerró sus puertas definitivamente y fue parcialmente demolido a comienzos de 2006 para nuevos proyectos comerciales.
Ferretería y bazar Benito Kaspin
En la esquina de Tucumán y Sarmiento, donde hoy se encuentra el Banco Francés, funcionó durante 60 años uno de los comercios más pintorescos y tradicionales que tuvo Roca: Kaspin Ferretería-Bazar, un lugar donde los clientes encontraban de todo.
Benito Kaspin fue uno de los pioneros más significativos e ingeniosos de la Colonia Rusa y de la historia comercial de Roca. Llegó a la región formando parte del grupo de familias judías procedentes de Europa del Este que se asentaron en el Alto Valle y soportaron los sacrificados primeros años de colonización tras la histórica inundación en 1899.
En 1937 Benito estableció un humilde comercio de ramos generales y ferretería en la esquina de Tucumán y Belgrano. El negocio "tenía de todo".
Su local se convirtió en el punto de auxilio para los chacareros y vecinos que buscaban desde tornillos específicos hasta repuestos de vajilla y maquinarias.
Con los años, el negocio se expandió bajo la dirección de su hijo, Alberto Kaspin, y se mudaron a un local más amplio en la esquina de Sarmiento y Tucumán, consolidando una de las marcas comerciales más emblemáticas de la historia de la Calle Tucumán. Gran parte de los roquenses recuerdan al local por la famosa frase "control" que decían los empleados cuando alguien finalizaba la compra.
La Terminal de Colectivos El Valle
En la esquina de 25 de Mayo e Italia se encuentra el supermercado Carrefour. Anteriormente allí también funcionaron Norte y Casa Tía. Pero lo que más nostalgia provoca en los roquenses es la antigua terminal de colectivos El Valle. Para los jóvenes y no tanto, la confitería de la estación era el paso obligado.
El 21 de enero de 1961, tras la decisión del gobierno de Arturo Frondizi de desprenderse de la empresa estatal Autorrutas Argentinas (Zona Sud), un grupo de trabajadores decidió no aceptar la indemnización y armar la Cooperativa “El Valle” Limitada.
El edificio formaba parte de este proyecto de concesión diseñado por los arquitectos Monti y Varea y se transformó en un símbolo moderno para el transporte norpatagónico.
El predio contaba con una distribución en tres plantas. En el subsuelo operaban la tesorería, los depósitos de encomiendas y equipajes y los baños del personal; en la planta baja funcionaban las boleterías y los espigones para los ómnibus zonales. Además, el complejo integraba una estación de servicio en la esquina, confiterías, kioscos, un tradicional bar/copetín y el histórico hotel lindante (conocido en su época como Hotel Hortal).
Por sus andenes transitaban los colectivos que unían Roca con Neuquén, Cipolletti, Regina, Zapala y el resto de la Línea Sur e interior provincial. Era un espacio muy típico donde se cruzaban pasajeros, choferes y vendedores.
Con los años y el crecimiento urbano, la vieja estación céntrica quedó chica para el flujo de ómnibus de gran porte. Las operaciones se trasladaron posteriormente a la actual Terminal de Ómnibus ubicada sobre la calle Uruguay 650, mientras que el edificio histórico y sus adyacencias sobre la calle 25 de Mayo se reconvirtieron, conservando gran parte de su estructura original.