2026-07-05

Del histórico bar nocturno a un futuro como bodegón: la historia de "El Gussi", un ícono de Roca

El histórico local nació en 1985 para atender a los pasajeros de la antigua terminal de colectivos y se convirtió en un punto de encuentro nocturno en la ciudad. Hoy, y luego de más de 40 años de actividad, su dueño ya proyecta una nueva etapa, sin perder la esencia de un lugar de puertas abiertas.

Al ingresar a "El Gussi", un local de comida y bebidas ubicado sobre calle 9 de Julio, una vieja carcasa de televisor recibe a los clientes con un mensaje que resume buena parte de la historia del lugar. El texto recuerda el Mundial de 1978, la asunción de Raúl Alfonsín y el gol de Diego Maradona a Inglaterra en México 86, pero también a sus fundadores, Alicia y "Rolo", los dueños originales de un comercio que abrió sus puertas en 1985 y que, más de cuatro décadas después, continúa siendo uno de los lugares icónicos de la ciudad.

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La historia de "El Gussi" está íntimamente ligada a una parte de la ciudad que ya no existe. A mediados de los años 80, cuando la terminal de colectivos funcionaba sobre calle 9 de Julio y por el sector circulaban diariamente los servicios de Chevallier, TUS y Koko, el lugar donde hoy se levanta el histórico bar era apenas un terreno baldío.

La familia Valeri administraba el kiosco de la terminal y fue entonces cuando surgió la idea de abrir un pequeño café para atender a los pasajeros que esperaban la salida de los colectivos y a los trabajadores que transitaban diariamente por la zona.

El bar nació en 1985 cuando en ese sector funcionaba la terminal de colectivos de General Roca y, desde entonces, se convirtió en un punto de encuentro para trabajadores, viajeros y vecinos de todos los barrios. Hoy, en medio de un difícil contexto económico, continúa siendo uno de los comercios más emblemáticos de la ciudad.

"El Gussi" abrió sus puertas en 1985, cuando la terminal de colectivos funcionaba en el sector y el lugar era apenas un terreno baldío. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

En diálogo con ANR, el actual dueño Gustavo Valeri afirmó que la propuesta inicial, llevada adelante por sus padres "Rolo" y Alicia era sencilla: una cafetería con una máquina de café expreso, algunas medialunas y comidas rápidas para quienes necesitaban algo para comer antes de emprender un viaje. El emprendimiento fue creciendo de manera constante y el local terminó transformándose en algo mucho más amplio.

Con el paso de los años se convirtió en un comedor al mediodía y en un bar durante la noche, una combinación que le permitió atravesar generaciones de clientes y consolidarse como uno de los lugares más reconocidos de General Roca.

"El Gussi" abrió sus puertas en hace más de 40 años y desde entonces prácticamente no dejó de funcionar. En sus primeros años la actividad era permanente y el local permanecía abierto las 24 horas, incluso en Navidad y Año Nuevo. Por sus mesas pasaban diaramente pasajeros, choferes, trabajadores de la fruta, empleados públicos, estudiantes y familias enteras que terminaron adoptando el lugar como un punto de encuentro habitual.

Con el tiempo, la ciudad creció, la terminal se trasladó y el entorno cambió por completo, pero el bar permaneció en el mismo lugar y continuó siendo una referencia para miles de vecinos.

Gustavo Valeri, hijo de los fundadores y actual responsable del comercio, asegura que buena parte de la identidad del lugar se construyó a partir de la diversidad de personas que lo frecuentan. En el Gussi conviven trabajadores rurales, vecinos de las chacras, empleados que salen de sus oficinas, clientes de toda la vida y personas que, muchas veces, no encuentran espacio en otros lugares. "Acá no discriminamos a nadie", resumió sobre los habitué del lugar. Esa política de puertas abiertas, asegura, se mantiene desde los inicios y es una de las razones por las que el local logró mantenerse vigente durante cuatro décadas.

Clientes compartiendo una cerveza en un lugar que se convirtió en punto de encuentro cotidiano. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

El trato con la clientela también derivó en relaciones de confianza poco habituales en tiempos de crisis. Gustavo explicó que, a pesar de las dificulates económicas que atraviesa la Argentina, el decidió seguir con la confianza de la gente. Muchos clientes comen y pagan al día siguiente, otros mantienen cuentas abiertas desde hace años y, en algunos casos, quienes no pueden afrontar un gasto reciben igualmente un plato de comida. "Casi nadie falla", aseguró al explicar que la relación construida durante tantos años terminó convirtiendo al comercio en algo más parecido a una gran familia que a un simple bar.

La historia del Gussi tampoco puede entenderse sin las personas que lo sostienen diariamente. Además de Gustavo, el equipo está integrado por dos empleadas y por dos históricos del lugar: Carlitos y Minella, quienes llevan más de dos décadas trabajando en el comercio. Carlitos, de 79 años, ya está jubilado, pero sigue concurriendo porque, según le repite a Gustavo diaramente, el bar es parte de su vida. La permanencia de los trabajadores y el vínculo construido con los clientes son, para el dueño, uno de los principales patrimonios que conserva el negocio.

Sin embargo, el presente no es sencillo. Gustavo reconoció que atraviesa uno de los momentos más complejos que recuerda desde que está al frente del local, asegurando que ni siquiera durante las grandes crisis económicas del país había visto una caída tan pronunciada en el movimiento diario. Si bien la clientela continúa siendo fiel y el lugar mantiene un flujo constante de personas, las horas de mesas llenas y trabajo ininterrumpido ya no son las mismas. La situación también obligó a modificar hábitos de compra, buscar ofertas y ajustar costos para mantener precios accesibles.

A pesar de las dificultades, Gustavo aseguró que el negocio sigue siendo el sostén de su familia y una parte fundamental de su vida. "Esto me dio todo, mis hijos estudiaron, tengo mi casa y no nos falta nada", afirmó emocionado. Por eso, aunque reconoce que el presente es complejo, continúa llegando cada mañana para realizar las compras, cocinar y mantener en funcionamiento un local que ya forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad

La transformación ya está en la cabeza de su dueño: convertir al Gussi en un bodegón para toda la familia. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Aunque asegura que hoy no se imagina haciendo otra cosa, Gustavo reconoció que en más de una oportunidad pensó en bajar las persianas. La idea tomó más fuerza después del violento episodio del disparo dentro del local, cuando sus hijos le pidieron que no siguiera poniendo en riesgo su vida por el trabajo. "Papá, ya tenés todo en la vida, dejate de joder", recuerda que le dijeron. Ambos son profesionales y viven en Bahía Blanca, y desde hace tiempo le sugieren que cierre las puertas del histórico comercio y disfrute de otra etapa. 

La inseguridad: uno de los motivos que casi llevan al cierre del local

El histórico bar también debió adaptarse a los cambios en la noche roquense. Después de haber funcionado durante años las 24 horas y los 365 días del año, incluso en Navidad y Año Nuevo, el Gussi redujo su horario nocturno y hoy solo abre de viernes a domingo por la noche. La decisión estuvo influenciada por la caída de la actividad, pero también por episodios de inseguridad registrados en los últimos tiempos. El hecho que marcó un antes y un después ocurrió hace algunos meses, cuando un hombre se enfureció luego de que le informaran que ya no podían seguir vendiéndole alcohol debido al horario.

Según recordó Gustavo, el cliente reaccionó de manera violenta, sacó un arma y efectuó un disparo que impactó contra una heladera y, por centímetros, no terminó en una tragedia. El episodio generó un fuerte replanteo puertas adentro y terminó de convencer a la familia de que la noche ya no es la misma que décadas atrás. "Si le pegaba a Carlitos en la cabeza, era una desgracia", recordó el comerciante, al explicar que aquel episodio fue uno de los motivos que lo llevaron a reducir los horarios y repensar el futuro del tradicional bar.

El Gussi se transformará en un futuro

A pesar de las dificultades, el histórico bar continúa funcionando y conserva una condición que pocos comercios pueden exhibir en General Roca: haberse convertido en un símbolo de la ciudad. De hecho, durante una reciente inspección municipal, un informe de Seguridad e Higiene definió al Gussi como un "lugar icónico", una descripción que para Gustavo representa el reconocimiento a más de cuarenta años de trabajo y a un comercio que logró atravesar cambios políticos, crisis económicas y transformaciones urbanas sin perder su esencia.

"El que abandona no tiene premio": lejos de pensar en un cierre, Gustavo Valeri ya proyecta una nueva etapa para el histórico Gussi, con una propuesta centrada en comidas caseras, económicas y un "bodegón". Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Lejos de un cierre, Gustavo ya imagina el próximo paso para el histórico local. La idea es que, una vez que Carlitos decida retirarse definitivamente, el Gussi deje atrás parte de su perfil nocturno y se transforme en una especie de bodegón, con un ambiente más familiar y una propuesta centrada en comidas caseras y económicas.

"Tengo ganas de hacerlo más tipo comedor, con platos tranquilos y accesibles", explicó. La intención es adaptar el negocio a los nuevos hábitos de consumo, pero sin perder la esencia de un lugar que durante más de cuatro décadas supo reinventarse para seguir siendo un punto de encuentro en General Roca.

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