“Hoy una pelea dura segundos y el video queda para siempre”: ¿de dónde viene la escalada de violencia en los boliches?
El último fin de semana los hechos de violencia volvieron a ocurrir en la ciudad, cuando frente a locales bailables como Margarita y Jaggers, sucedieron peleas y golpes de puño entre distintos grupos. En dialogo con ANR, Claudio Aguinaga dió su punto de vista sobre como está la noche roquense, por qué han aumentado este tipo de situaciones y las veces que los dispositivos de seguridad evitaron tragedias mayores.
"La violencia en la noche ya no se vive igual que hace algunos años" es una de las conclusiones a las que llegó Claudio Aguinaga, referente en seguridad privada con experiencia en distintos locales nocturnos del Alto Valle, quien asegura que hoy los conflictos duran menos tiempo, pero se multiplican más rápido por un elemento que atraviesa cualquier situación: las redes sociales.
Con más de dos décadas vinculado al ámbito de la seguridad —primero como integrante de fuerzas uniformadas y luego en el sector privado— Aguinaga sostiene que el escenario cambió profundamente y que los boliches no quedaron afuera de ese fenómeno.
“La noche en el Valle y en el país en general está complicada, las redes sociales ayudan a que esto sea así, hoy todo se filma y se sube”, afirmó. Según explicó, muchas veces cuando se produce una pelea quienes están alrededor priorizan registrar el momento antes que intervenir o pedir ayuda. “Hay grupos que terminan funcionando como hinchadas y fomentan que la violencia escale”, señaló.
Para él, uno de los cambios más marcados es que los episodios violentos aparecen cada vez a edades más tempranas. “La violencia ha ido escalando y las edades han ido bajando. ese es uno de los problemas más grandes”, resumió.
Aguinaga comenzó en el mundo de la seguridad a los 19 años. Pasó por destinos policiales dentro y fuera de Río Negro y llegó al Alto Valle trabajando en seguridad privada para locales nocturnos. Esa experiencia, asegura, le dejó una conclusión que hoy aplica cada fin de semana: el diálogo sigue siendo la herramienta principal. “He aprendido que el diálogo es importantísimo, fui celador en una alcaldía y esa experiencia hoy me ayuda muchísimo”, explicó. Según describió, el trabajo dentro de un boliche funciona de manera coordinada entre seguridad privada y Policía: mientras los agentes trabajan en el exterior, el personal del local busca prevenir conflictos en el interior y en los accesos.
En ese sentido destacó experiencias que, según indicó, dieron resultados concretos. Puso como ejemplo el trabajo que actualmente se realiza en Drake —local que anteriormente funcionó como Friends— donde implementaron recorridas y despeje de calles y veredas cuando termina la actividad nocturna. “Se hace un barrido para que los chicos se retiren y evitar las filmaciones. Al no haber público, casi no hay peleas, son métodos que uno va aprendiendo sobre la marcha porque la noche es muy dinámica”, sostuvo.
Sobre el vínculo con quienes protagonizan situaciones conflictivas, Claudio planteó que el desafío también pasa por entender el contexto. “Las agresiones hacia seguridad no son personales, son hacia la figura que les impone un orden necesario”, dijo, remarcando que el consumo de alcohol y el ambiente nocturno obligan a intervenir con otra lógica. “Siempre se tiene en cuenta que están tomando alcohol y que están en un ambiente que no es el más tranquilo. Después depende de cómo reaccione la otra persona”, explicó.
Para cerrar, el referente sostuvo que parte del cambio no pasa únicamente por reforzar controles, sino también por revisar el rol que cumplen las redes y respaldar el trabajo preventivo.
“Creo que hay que sancionar a quienes difunden con morbo las filmaciones de las peleas y darle apoyo a la Policía para que pueda trabajar con más tranquilidad. Nosotros colaboramos desde adentro”, concluyó.