De Ushuaia a Alaska: la increíble travesía solidaria de un corredor colombiano que llegó a Roca
Por Daiana Larrat
Después de atravesar la Patagonia y tras su paso por Ingeniero Huergo, el colombiano Cristian Orozco arribó el miércoles a General Roca. Su estadía en la ciudad fue breve, pero suficiente para seguir sumando historias a una travesía extraordinaria: recorrer más de 20 mil kilómetros corriendo, desde Ushuaia, hasta Anchorage, Alaska, con un objetivo solidario: ayudar a 20 mil niños con la adquisición de kits escolares. Esta mañana, partió hacía Cipolletti donde descansará el fin de semana para luego continuar hacia el lado chileno.
Conocido en las redes sociales como "Cris", el deportista y creador de la Fundación Corre Cris Corre que se autodefine como un nómade deportivo, partió el pasado 11 de marzo desde el extremo sur del continente y este jueves por la mañana retomó su recorrido tras hacer un pausa para pasar la noche en Roca.
"Es la manera de motivar a la gente, cómo vincular el deporte con un fin social", explicó en diálogo con ANRoca minutos antes de emprender su viaje por la ruta hacia la vecina localidad cipoleña. Su fundación, creada hace poco más de cuatro años y bautizada en alusión al personaje de Forrest Gump, trabaja con niños, madres cabeza de hogar y adultos mayores en situación de vulnerabilidad en Colombia.
Antes de esta travesía continental, Orozco ya había impulsado distintos desafíos deportivos para financiar acciones solidarias en su país. Entre ellas, la entrega de alimentos a adultos mayores, la compra de sillas de ruedas, muletas y otros elementos ortopédicos para personas amputadas, e incluso la construcción de parques infantiles en comunidades de escasos recursos.
La idea de unir América surgió como un desafío personal. Mientras la mayoría de las travesías similares comienzan en Alaska y terminan en Ushuaia, él decidió hacerlo al revés. "Todo el mundo me decía que estaba loco porque iba a ir subiendo. Y yo me preguntaba: ¿por qué no hacerlo difícil en vez de hacerlo fácil? Para mí esto también es aventura", relató.
Orozco es pensionado del Ejército colombiano, donde alcanzó el grado de coronel. Cuenta que su situación económica le permite vivir con tranquilidad y por eso tomó una decisión innegociable: no utilizar ni un solo recurso de la fundación para financiar su recorrido. "Ningún recurso es para sostenerme en la ruta. Jamás. Esto también es un reto personal y una aventura", remarcó. Antes de contar con miles de seguidores en las redes, Cris fue conocido por muchos tras participar del programa televisivo "El Desafio" donde pudo dar mayor visibilidad a su fundación.
El recorrido lo realiza acompañado de un carro de aproximadamente 100 kilos, especialmente preparado para transportar alimentos, agua y todo el equipamiento necesario para ser autosuficiente durante largas distancias. La experiencia de haber sido militar también le permitió planificar cada detalle de la expedición. "En Colombia encontrás un hotel o un restaurante cada 50 kilómetros. En la Patagonia podés hacer hasta 500 kilómetros sin encontrar vida humana. Me tocó compartir tiempo con guanacos y aprender a cargar más comida y más agua", contó.
Pero el carro que lo acompaña también tiene una historia especial y un fuerte vínculo con la región. Después de que el primero que utilizaba se rompiera por el peso de la carga, una empresa de Comodoro Rivadavia le construyó uno nuevo. "Este carro es argentino, fabricado en Comodoro. Estoy orgulloso de que, siendo colombiano, el carro sea netamente argentino", dijo. Incluso destacó que los distintos componentes, desde los portaequipajes hasta las ruedas, fueron fabricados en el país, convirtiéndolo en un vehículo "100% argentino".
A medida que avanza, las redes sociales son su principal puente con las personas que lo reciben en cada destino. En General Roca se hospedó en la casa de Daniel, un vecino que comenzó a seguir su recorrido y lo invitó a quedarse cuando pasara por la ciudad.
"Yo a Daniel no lo conocía. Me escribió y me dijo: 'Cuando llegues a Roca, bienvenido a mi casa'. Eso es lo que hace posible este viaje", expresó. Según aseguró, ya son alrededor de 30 las personas que se cruzó en la ruta y que, de alguna manera, lo han ayudado con comida, alojamiento o simplemente compartiendo una charla.
La travesía también está atravesada por una historia de superación personal. En 2009 fue atropellado y aún convive con las secuelas de aquel accidente. "Tengo problemas de cadera y de rodilla, me duele caminar, pero tengo una filosofía muy clara: el cuerpo es solo un accesorio. Lo que realmente mueve el cuerpo es la mente", afirmó.
Además de las donaciones que recibe a través de la página web de la fundación (www.correcris.org), Orozco financia las acciones solidarias mediante la venta de libros de su autoria, cursos de motivación y productos vinculados a la organización.
Por la mañana retomó su recorrido con destino a Cipolletti. Allí permanecerá hasta el domingo o el lunes en la casa de un vecino que lo contactó a través de las redes sociales y que además le realizará tareas de mantenimiento al carro que lo acompaña en la travesía.
Después continuará hacia el Paso Internacional Pino Hachado para tomar la Ruta Nacional 40 y seguir su camino rumbo a Perú y, posteriormente, atravesar Centroamérica hasta alcanzar su destino final en Alaska. Incluso, uno de sus objetivos es cruzar el Tapón del Darién, región selvática y pantanosa de aproximadamente 100 km que separa a Colombia de Panamá, por tierra para completar un recorrido íntegramente continental.