Hace más de 25 años transforma chatarra en "un mundo mágico": la historia del herrero de Alta Barda
Entre personajes de hierro, dinosaurios, pirámides, aliens y caminos armados con materiales recuperados, en una esquina de Roca funciona un espacio dedicado especialmente a los niños de la ciudad. En dialogo con ANR, Daniel Martínez, policia retirado y herrero durante gran parte de su vida, explicó como nació su "Mundo Mágico" y como prepara la restauración programada para septiembre.
En barrio Alta Barda, entre estructuras metálicas realizadas por Martínez (que es conocido cómo "el herredero del barrio"), funciona desde hace más de dos décadas “El Mundo Mágico de Alta Barda”, un espacio creado íntegramente por Daniel, de 62 años, un vecino del sector que desde 1999 viene construyendo, ampliando y reinventando un paseo hecho casi exclusivamente con materiales reciclados.
La historia, sin embargo, empezó mucho antes de que apareciera el primer dinosaurio, el cual fue la primer obra que llegó al lugar. Daniel arribó al barrio en 1986 y durante años trabajó en la Policía hasta pasar a retiro. Pero el origen del proyecto no estuvo ligado al oficio ni a una idea turística, sino a una situación familiar con sus hijos. Cuando una de sus hijas cumplió 15 años, salieron a buscar un lugar para hacer fotos y se encontraron con algo que lo hizo pensar: no había un espacio que sintieran propio para ese momento.
Según explicó Daniel, aquella experiencia quedó dando vueltas durante años. Con el paso del tiempo, sus hijos crecían y él comenzó a fabricarles juegos con materiales que encontraba. Con el tiempo esos juegos que se encontraban en su domicilio de calle Las Petunias empezaron a llamar la atención de otros chicos del barrio, que se acercaban cada vez más seguido.
Al principio los dejaba pasar y compartir el lugar, hasta que entendió que necesitaba organizarlo mejor y darle otra dimensión. La idea dejó de ser solamente entretener a sus hijos y empezó a convertirse en un proyecto más amplio. Daniel cuenta que por entonces intentó convocar vecinos para generar actividades comunitarias destinadas a chicos, jubilados y personas con discapacidad, pero las propuestas no prosperaron y frente a esa falta de acompañamiento, decidió avanzar solo.
Así empezó a construir "El mundo mágico de Alta Barda". En la vereda de su casa, primero aparecieron estructuras simples y después llegaron los dinosaurios, que todavía hoy son uno de los sectores más fotografiados del recorrido. Para sostener ese crecimiento comenzó una rutina que con los años se volvió parte habitual de su trabajo como herrero: salir a buscar materiales descartados. En una moto vieja recorría distintos lugares juntando hierros, chapas, caños y piezas que otros consideraban inservibles.
Más allá de las esculturas, Daniel afirmó que una de las mayores satisfacciones apareció con el tiempo cuando empezó a notar que algunos chicos se interesaban por crear cosas propias. Cuenta que hubo jóvenes que se acercaban a buscar retazos de chapa o materiales y después continuaban aprendiendo por su cuenta. Para él, ese efecto es uno de los objetivos cumplidos del proyecto: demostrar que de algo descartado también puede salir una idea.
Respecto a su búsqueda y ayuda para que los más chicos se diviertan, Daniel explicó que con el tiempo entendió que el reciclado no solamente le permitía construir, sino también transmitir una idea. Su intención era generar un espacio donde los chicos encontraran algo diferente al ritmo cotidiano y donde también aparecieran mensajes vinculados al trabajo, la creatividad y el cuidado de los recursos.
En 2004 decidió ir un paso más allá y organizó una celebración del Día del Niño en el lugar. Sin experiencia previa y sin estructura para eventos, empezó a gestionar permisos, escenario y sonido. El vecino de Alta Barda recordó especialmente el acompañamiento recibido por el entonces intendente de la ciudad Carlos Soria, que permitió concretar la actividad en una charla dónde le afirmó que "era increible lo que hacia" para los niños.
Con el paso de los años comenzaron a llegar familias, escuelas, contingentes, iglesias y visitantes que se acercaban solamente para recorrer y sacar fotos. Aunque el espacio nació pensado para chicos, Daniel asegura que con el tiempo descubrió algo que no esperaba. “Me di cuenta de que los grandes también vienen a buscar algo” afirmó. Esa idea explica por qué el recorrido no tiene una única temática. Entre las esculturas aparecen referencias históricas, religiosas, culturales y escenas inspiradas en distintas épocas o lugares del mundo.
La pirámide de Egipto con su plato volador, su obra favorita
Entre las más de 15 obras que realizó el herrero para su mundo, Daniel afirmó que su favorita es la pirámide, afirmando que fue la construcción más difícil y la que más lo marcó personalmente. La imaginó como una referencia a los orígenes y a las grandes civilizaciones, pero durante el proceso atravesó accidentes, pruebas y meses enteros buscando cómo resolver la estructura. Cuando finalmente la terminó sintió que había logrado algo distinto. A día de hoy, sigue siendo una de las obras que más atención despierta entre quienes recorren el lugar por su tamaño.
Actualmente trabaja en esculturas vinculadas al mundo musical y también imagina sumar nuevas figuras inspiradas en personajes religiosos y elementos espaciales. Además, en estos días culminó con el nuevo diseño del Mundo Mágico, el cual contará con una restauración de todas las obras para "respetar a todas las personas que lleguen a visitar el lugar". Martínez explicó que planea reorganizar completamente el recorrido para darle una nueva identidad visual con fechas apróximadas para septiembre de este año.
El respeto del barrio hacía el trabajo de Daniel
Con el paso de los años, el espacio dejó de ser únicamente una iniciativa personal y empezó a integrarse a la vida cotidiana del barrio. Daniel asegura que una de las cosas que más valora es que nunca sufrió conflictos importantes con las estructuras y que, por el contrario, encontró cuidado y respeto de parte de quienes viven alrededor. Según cuenta, son los propios vecinos quienes muchas veces están atentos para evitar daños o acompañar el crecimiento del lugar.
Aunque durante mucho tiempo evitó mostrarse públicamente o promocionar el proyecto, el lugar empezó a circular de otra manera: recomendaciones entre vecinos, publicaciones en redes y visitas espontáneas hicieron que personas de otras ciudades llegaran hasta Alta Barda para conocerlo. Daniel recordó que durante años se sorprendía cuando alguien le contaba que había pasado a recorrer el lugar mientras él ni siquiera estaba afuera y que muchas otras veces, desde el fondo de su casa escuchaba las voces de asombró de niños y adultos, lo que hacia que "todo el trabajo valiera la pena".
Respecto al estado actual de las obras, Daniel afirmó que le encantaría mantener siempre en perfecto estado su mundo, sin embargo, la dificil situación económica obligó a frenar las distintas mejoras en el lugar. Sin embargo, afirmó que con la llegada del nuevo diseño ya comenzó a comprar pinturas para revitalizar sus obras. Respecto a cómo costeará esto, el vecino afirmó que a día de hoy "todo sale de su bolsillo": fabrica parrillas, discos, asadores y otros productos en hierro y con esas ventas compra electrodos, herramientas, pinturas y materiales para seguir adelante con su mundo mágico.
Aquellas personas que quieran colaborar con materiales para el nuevo diseño del mundo mágico, acercarse a verlo o charlar con su creador, podrán hacerlo dirigiendose a la vereda de su domicilio ubicado sobre calle Las Petunias o por telefono al celular 2995900327. Además, se podrán comunicar por Instagram y Facebook a nombre de Daniel Martínez.