DATOS DEL FMI
El Gobierno superó las metas fiscales pese al deterioro de la recaudación tributaria
En el marco de un escenario económico desafiante, la administración de gobierno ha logrado superar las metas fiscales indicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pese a enfrentarse a un deterioro significativo en la recaudación tributaria. Durante el primer trimestre del año, el país registró un superávit fiscal primario que no solo cumplió con las expectativas pactadas con el organismo internacional, sino que las superó por un considerable margen.
A lo largo de los meses de enero a marzo, el acumulado del superávit alcanzó los $5,7 billones, superando la meta inicial establecida en $4,2 billones. Este éxito fue posible gracias a una serie de "ruedas de auxilio" implementadas por el ministro Luis Caputo para mitigar la caída de la recaudación. Estas ayudas incluyeron ingresos excepcionales de privatizaciones y una significativa reducción de los pagos en ciertos subsidios clave.
En un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), se indica que en comparación con el primer trimestre del año anterior, los ingresos totales presentaron una variación real interanual negativa del 5,1%. Esto se debe principalmente a un descenso de los ingresos tributarios en términos reales del 8%. Sin embargo, los ingresos no tributarios mostraron un incremento del 38,9% real interanual, poniendo de relieve la importancia de los ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones estratégicas.
Por otra parte, el gasto primario experimentó una caída del 5% real durante el mismo periodo. Aunque algunas partidas, como los subsidios a la energía, registraron aumentos significativos del 86,5%, permitiendo al gobierno controlar las tarifas y contener el impacto inflacionario, otras áreas experimentaron severos recortes para equilibrar las finanzas públicas. Subsidios a otras funciones, transporte y transferencias corrientes a provincias fueron algunos de los gastos más afectados.
Finalmente, el superávit experimentó un leve retroceso al excluir los ingresos por privatización, destacando un descenso real interanual del 23,7%. En este contexto complejo, el Centro de Estudios Políticos y Económicos observa una falta de impulso contracíclico en la gestión fiscal, lo que encierra un sesgo procíclico ante la necesidad de adaptarse continuamente al flujo de ingresos.