2026-03-17

Centro barrial Carlo Acutis en Barrio Nuevo: acompañamiento y escucha frente a los consumos problemáticos en Roca

Funciona desde 2024 en Barrio Nuevo y forma parte de una red nacional. Dentro del espacio, el acompañamiento se construye desde la escucha, el vínculo y la comunidad. Actualmente, buscan sumar voluntarios para fortalecer su trabajo.

En Barrio Nuevo, hay un lugar donde las mañanas empiezan distinto al ritmo que impone la ciudad, sobre todo en la zona norte de Roca donde el ir y venir del trabajo, la rutina, no se detiene. No hay apuro ni rutina rígida, sino algo más simple y a la vez más difícil de encontrar: tiempo para escuchar.

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Desde agosto de 2024 funciona allí el Centro Barrial Carlo Acutis, un espacio comunitario que nació mucho antes de abrir sus puertas. Durante al menos dos años, la idea empezó a tomar forma en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, a partir de una necesidad concreta: acompañar a personas atravesadas por consumos problemáticos y situaciones de vulnerabilidad.

Cuando finalmente el proyecto se puso en marcha, no lo hizo en soledad. El centro pasó a formar parte de la Federación de Centros Barriales “Familia Grande Hogar de Cristo” y también de Cáritas Alto Valle, integrándose a una red que trabaja con un enfoque que pone en el centro a la persona y su historia.

El padre Chichilo se encuentra al frente del Centro Barrial. Foto: Tania Domenicucci

Al frente está el párroco José Luis Gonzáles, conocido por todos como el Padre Chichilo. Pero el espacio se sostiene de manera colectiva: voluntarios, acompañantes y personas en recuperación que hoy ocupan un rol clave en el acompañamiento de otros.

En sus inicios, el equipo salía al barrio, caminaba sus calles, se acercaba a distintos puntos para generar vínculos. Porque, en muchos casos, el primer paso no es hablar del consumo, sino simplemente acercarse.

Con el tiempo, ese vínculo encontró un espacio donde crecer. Hoy, el centro abre los martes, jueves y viernes por la mañana, de 8 a 12. Allí, el desayuno es la puerta de entrada, pero lo que realmente se construye es otra cosa: encuentro.

Cada jornada propone una consigna que invita a compartir. Las palabras aparecen de a poco, sin presión. “Acá no juzgamos, no intervenimos. Acá nos escuchamos”, resume el Padre Chichilo.

Las mañanas son de encuentro y escucha, mientras se comparte el desayuno. Foto: Tania Domenicucci

 

En ese clima, empiezan a emerger historias que, aunque distintas, comparten algunos puntos en común. Muchos hablan de consumos que comenzaron a edades tempranas, de la falta de contención o de pérdidas atravesadas en soledad. Otros recuerdan momentos en los que sintieron que no había salida.

“Cuando uno consume, ve la vida en blanco y negro. Ahora, se puede ver que la vida tiene colores”, cuenta uno de los asistentes.

Otro va un poco más allá y pone en palabras algo que atraviesa todo el espacio: “Acá encontré una familia. Ellos son como los hermanos o primos que no tuve”.

Malena, Lucero, Gloria, padre Chichilo, Maria y Jorge son pilares fundamentales del Centro Barrial. Foto: Tania Domenicucci

Esa idea de familia no es casual. Es, de hecho, uno de los pilares del centro. No se trata solo de acompañar situaciones atravesadas por el consumo, sino de estar presentes en lo cotidiano. Por eso, el trabajo es integral.

Además de los encuentros, el equipo acompaña situaciones judiciales, articula con el área de Desarrollo Social del Municipio y mantiene vínculos con centros de salud, el hospital y organizaciones del barrio. También cuentan con un ropero solidario y un espacio donde quienes lo necesitan pueden bañarse y acceder a ropa.

En ese entramado, también hay lugar para las infancias. Muchos niños y niñas llegan junto a sus familias y encuentran allí un espacio de cuidado, juego y atención.

A su vez, el centro participa de la Red Intrabarrial de Barrio Nuevo, donde distintas instituciones y referentes se organizan para abordar problemáticas del territorio de manera conjunta.

Lejos de ser un espacio cerrado, el Centro Barrial sigue creciendo y proyectándose. Actualmente, se encuentra en la búsqueda de nuevos voluntarios que quieran sumarse al trabajo comunitario. Además, entre los próximos objetivos aparece la idea de construir una huerta, pensada como un lugar de encuentro y aprendizaje colectivo.

Sin embargo, el contexto no es sencillo. Para el Padre Chichilo, la problemática de los consumos es cada vez más compleja. “Es una pandemia silenciosa”, advierte. Una situación que forma parte de una caden, que termina desencadenando situaciones de extrema violencia. 

¿Quién fue Carlo Acutis?

Carlo Acutis fue un adolescente italiano que nació en 1991 y falleció en 2006, a los 15 años, tras padecer una leucemia. Durante su corta vida, se destacó por su fuerte compromiso con la fe y por utilizar herramientas digitales para difundir contenidos religiosos, lo que lo llevó a ser conocido como el “influencer de Dios”.

En 2020 fue beatificado por la Iglesia Católica, convirtiéndose en uno de los beatos más jóvenes. Fue canonizado el 7 de septiembre de 2025 por el papa León XIV en la Plaza de San Pedro ante miles de fieles.

Su figura es tomada como ejemplo de cercanía, solidaridad y sensibilidad hacia los demás, especialmente hacia las personas más vulnerables. 

El Centro Barrial que lleva su nombre retoma ese espíritu, poniendo el foco en el acompañamiento, la empatía y el encuentro con el otro.

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