2026-01-05

Un verano con menos agua: el informe del INTA que alerta sobre la situación hídrica en el Alto Valle

Se trata de un análisis sobre la situación del recurso hídrico en el norte de la Patagonia y anticipa un escenario desafiante para el todo el Alto Valle.

La disponibilidad de agua en el norte de la Patagonia atraviesa un momento crítico. Así lo señala un informe elaborado durante el segundo semestre de 2025 por investigadores del INTA y el Conicet, donde expusieron información clave sobre la evolución hidrometeorológica en las provincias de Río Negro y Neuquén. En todo el artículo, se proyecta un verano y comienzo de otoño con fuertes restricciones hídricas para toda la región.

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El trabajo, publicado en la revista Fruticultura y Diversificación del INTA, fue desarrollado por Martín Calianno, Santiago Hurtado, Leonardo Claps y Manuela Fernández, quienes advirtieron que el régimen climático de las últimas dos décadas muestra un patrón sostenido de menores precipitaciones y aumento de las temperaturas en la Patagonia Norte, con impactos directos sobre los caudales de los principales ríos.

Según detallaron en el informe, la disminución de las precipitaciones respecto de los valores históricos provocó una modificación significativa en los caudales de los ríos que abastecen al Alto Valle y al área de Confluencia.

En ese marco, la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) describe que el régimen hidrológico natural del río Neuquén, de tipo pluvionival, se caracteriza por dos picos de crecida anuales.

El primero ocurre en invierno, cuando se registra entre el 80 y el 90 % de las precipitaciones anuales de la cuenca”, señalaron en base a los datos aportados por  AIC. Parte de esas precipitaciones se acumulan como nieve en la alta cuenca, mientras que la lluvia en sectores medios y bajos genera una crecida invernal de gran magnitud. El segundo pico, más moderado, suele darse hacia fines de la primavera, producto del deshielo.

Sin embargo, explicaron que  ese comportamiento natural se vio fuertemente alterado en los últimos años. De acuerdo al informe, el pico de caudal invernal se redujo a la mitad y el primaveral cayó a apenas un 25 % de los valores históricos. En términos generales, el caudal medio anual descendió en promedio un 40 %.

Las condiciones meteorológicas del invierno pasado, más secas y cálidas de lo habitual, sin duda provocarán una disminución aún mayor de estos picos de caudal”, alertaron.

Además, los especialistas destacaron que el año hidrológico 2025-2026 se viene caracterizando por anomalías secas, con precipitaciones entre un 20 y un 30 % por debajo de lo normal. Para ellos, este déficit resulta especialmente crítico debido a que los meses de mayo, junio y julio son fundamentales para la región cordillerana, donde se acumula el stock de nieve que luego alimenta los ríos durante la primavera y el verano.

En ese sentido, remarcaron que estas anomalías no sólo afectan a la cordillera, sino a toda la cuenca regional, incluyendo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Además, sostuvieron que el menor aporte de agua impactará directamente en el nivel de reabastecimiento de los diques del río Neuquén, lo que podría condicionar el manejo del recurso en los valles irrigados.

A este escenario se sumó el aumento sostenido de las temperaturas. "Al analizar los valores medios de julio de 2025, se detectaron anomalías positivas en casi toda la región. En el norte de Neuquén, las temperaturas estuvieron hasta 3 °C por encima del promedio histórico, mientras que en la región cordillerana la anomalía superó el 1 °C", remarcaron. 

Para un análisis más profundo tomaron en cuenta el aporte de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas: "El escaso almacenamiento de agua en forma de nieve quedó confirmado en el informe sobre la evolución del Área Cubierta de Nieve (ACN), elaborado en agosto de 2025 por la AIC. Allí se indica que la cobertura de nieve en la cuenca del río Neuquén se ubica por debajo de la media histórica, un dato clave para proyectar la disponibilidad de agua en los meses cálidos"


Que panorama se prevé para el resto del verano y el otoño 

Teniendo en cuenta que el abastecimiento hídrico durante el verano y comienzos del otoño depende en gran medida de lo acumulado en invierno, el informe proyecta una primavera y un verano difíciles para la región. El balance entre la oferta y la demanda de agua resulta claramente negativo, lo que podría afectar tanto al consumo domiciliario como a las actividades productivas, especialmente aquellas vinculadas al riego

Frente a este panorama, los especialistas subrayan la necesidad de avanzar en acciones estratégicas para reducir el impacto. Entre las medidas sugeridas se destacan campañas de concientización, regulación del consumo e inversiones orientadas a un uso más eficiente del agua.

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