2025-10-29

Cierra “El Rancho del Cordobés”: el adiós a un lugar que marcó generaciones en Roca

El Centro Cultural que funcionó en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad cerrará sus puertas. Su dueño, que comenzó como cuidador de coches en el reconocido "El Bailantazo del Beto" y con los años logró cumplir sueño, contó a ANR lo que significa la difícil decisión de bajar las persianas.

Después de más de una década siendo punto de encuentro para fiestas, eventos camperos y torneos de fútbol, “El Rancho del Cordobés” cierra sus puertas este viernes en Roca. El lugar, muy querido por vecinos y vecinas, supo ser escenario de música, baile y deporte, y también albergó años atrás al recordado boliche “El Bailantazo del Beto”, un ícono de las noches roquenses de los 80 y 90.

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El cierre llega por motivos económicos que se volvieron imposibles de sostener. Su dueño, Juan Carlos Rivas, conocido por todos como El Cordobés, confirmó que este fin de semana levantarán todo y relató: “La situación más que nada pasa por el tema de los alquileres. El aumento es mucho, es imposible pagar un alquiler. Y no te olvides que estuvimos casi un año y medio encerrados por el tema del municipio; había que hacer mejoramiento en el local y el dueño nunca pudo mejorarlo. Es imposible de mantenerlo. Es como todo, llega un momento que te satura todo. Tengo de luz casi 800 mil pesos todos los meses, y eso es imposible de sostener”.

El lugar no solo fue sede de "El Rancho del Cordobés", sino también parte de la historia nocturna de Roca. En ese mismo edificio funcionó “El Bailantazo del Beto”, uno de los boliches más populares de la ciudad, donde Juan comenzó su camino hace más de 40 años.

Los bailes camperos en el Centro Cultural

“Yo vengo de la época del Beto, comencé cuidando autos. Llegué cuando el Beto recién venía de Argentinos del Norte, porque antes estaba la famosa bailanta de Argentinos del Norte. Ahí empecé a laburar, primero desarmando lo que era una panadería. Estuvimos cinco meses trabajando. Me acuerdo que en la primera inauguración del Beto trajo al grupo Adrián y los Dados Negros, fue la primera vez que abrió sus puertas”, recordó en diálogo con ANR.

Durante años, El Cordobés fue testigo de los grandes momentos del lugar: “Para no quedarnos sin laburo, me quedé cuidando autos tres años. En esa época abrían jueves, viernes, sábado y domingo. Acá era una tradición, la época de la pachanga del Beto. Acá pasaron todos los grupos grandes”, rememoró.

Una de las tantas presentaciones de Antonio Rios en el Rancho

También guarda recuerdos de artistas que marcaron una época: “El otro día estuve conversando con Antonio Ríos, que justo vino al Maiolino, y yo lo traje como tres veces acá. Los recuerdos que quedaron, Antonio Ríos tiene como 70 años y él venía cuando tenía 20”.

Del Bailantazo al Rancho al sueño propio

Con los años, Juan pasó de cuidar autos a encargarse de la limpieza, el mantenimiento y la recolección de botellas. “Ahí estuve como 20 años con el Beto trabajando, después se armó la canchita atrás, que fue un furor”, contó.

Su vínculo con el deporte también tomó fuerza en ese lugar, especialmente con el fútbol femenino, lo acompañó toda la vida: “Ahí empecé con el fútbol femenino, trabajaba en las canchas, tenía escuelita de fútbol, hicimos de todo. Recorrí todo el país con el fútbol femenino, representé a todos los clubes de Roca, Progreso, Argentinos de Norte. Yo fui el creador del fútbol femenino en Roca, allá por los 80 o 81. En esa época era difícil, porque discriminaban a la mujer y no había tantos espacios. Hice casi 20 o 25 provinciales grandes, venían equipos de todos lados, desde Regina hasta de Cipolletti”.

Sele Vera y Los Pampas en sus inicios pasaron por el escenario del Centro Cultural

 

En 2011, con esfuerzo y mucho trabajo, dio vida a su propio sueño: abrir un espacio de música campera. “Fui a ver a los dueños del local y me dijeron: ‘¿y usted con qué va a pagar?’. Pero déjeme laburar, que quiero emprender algo nuevo, les dije. Lo que se necesitaba era un lugar de música campera, de folclore. Tuve casi cuatro meses para poder abrir, renovar un poco el lugar, porque a la gente campera no le gustaban los recovecos del boliche. Tenía que dejar el salón pelado, poner sillas, mesas y arrancar”.

La primera inauguración de El Rancho del Cordobés fue un hito: “Me acuerdo de mi inauguración, que fue allá por abril, con Los Troperos del Chamamé. Fue toda una anécdota, porque todavía no me habían aprobado la habilitación. Tuve que volver para atrás con el grupo y recién pude inaugurar dos meses después”.

A partir de ahí, el lugar se convirtió en un espacio emblemático para los amantes de la música campera, el chamamé y el folclore. “Después arranqué y fue un furor, fueron 7 u 8 años. Vinieron todos los grandes grupos. Soy un agradecido, porque la gente me acompañó en todo”, afirmó.

El cierre de El Rancho del Cordobés marca el final de una etapa, pero también deja un legado de encuentros, risas y recuerdos compartidos. “El 31 ya tengo que entregar todo y mirar atrás cuando me vaya. Va a ser difícil, yo hice toda una vida acá. Nació mi nieto, hoy tiene 5 años, y me voy con él y con mi hija a casa. Lo lindo es que los tengo conmigo”, contó con emoción.

Aunque la decisión fue difícil, Juan mantiene la esperanza: “No puedo quejarme. Me duele, porque es triste cuando te cierran la puerta por motivos económicos, pero tengo que tomar una decisión. Si conseguimos un local más accesible, capaz volvamos a abrir El Rancho. Y si no, volveremos a lo nuestro: salir a trabajar. Venimos de abajo, y si tengo que salir a pintar, salgo a pintar. Por suerte, nunca me faltó laburo”.

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