Admirable: Se quedó ciego tras un accidente, transformó su vida y creó un negocio de refrigeración que crece en toda la región
Matías Furtado, oriundo de Buenos Aires, llegó a General Roca hace cinco años junto a su esposa y sus hijos en busca de nuevas oportunidades tras un hecho que marcó un antes y un después en su vida. Padre de tres hijos y residente con su familia extendida, comenzó un camino lleno de desafíos personales y profesionales que lo llevaron a consolidarse en el rubro de la refrigeración en la ciudad.
En una entrevista con ANRoca, Matías contó cómo su vida cambió el día en que una válvula de nitrógeno explotó en el taller de su casa. “Perdí la vista, la casa, el auto, las herramientas… todo. Tenía que arrancar de cero”, recordó. El accidente ocurrió cuando estaba de franco y no mientras trabajaba como colectivero, profesión que había ejercido durante años.
Pese a la gravedad del accidente y la pérdida de su trabajo anterior, Matías no se detuvo. Con la motivación de su familia como motor, emprendió hacia la Patagonia. “Tengo tres pibes. Si me caigo yo, se caen todos. Yo esto lo hago por ellos. Quiero darles un mejor futuro”, enfatizó.
Los primeros pasos en refrigeración
En septiembre de 2022, desde su casa, Matías inició su actividad en refrigeración con un freezer viejo, una heladerita prestada y ventas por Mercado Libre. “Compraba barato y vendía barato. Siempre mantuve esa predisposición. Hubo mucho abuso en el rubro y creo que la gente me eligió por los precios”, explicó.
Decidió también salirse de los caminos tradicionales que suelen tomar muchas personas ciegas, como la radio o la música. “Yo quería ser yo. No puedo manejar un colectivo, pero puedo estacionar el auto con el bastón golpeando la pared hasta que llego al punto. Es una pavada, pero me mantiene vivo”, dijo.
Su clientela creció rápidamente. “Al principio, solo el 10% o 15% eran roquenses. El 80% de mi clientela estaba en Neuquén. Al principio también hubo morbo: un ciego que nos enseña cómo trabajar”, reconoció.
El nacimiento de “Tú Fresquito”
El nombre de su negocio surgió de manera espontánea y con humor a raíz de un comentario de un cliente: "Me dijo ‘está fresquito’ y yo le respondí ‘esto es Tú Fresquito’ y me gustó. Lo puse en una encuesta en Facebook y quedó. Es pegadizo, la gente se lo acuerda”, remarcó.
Con el tiempo, Matías dejó de atender en la vereda con su cajita de herramientas y se mudó a un local propio, equipado para ofrecer un servicio más cómodo y profesional. “Si te comés la ganancia, no creces. Yo me pago un sueldo todos los meses. Mantengo un horario fijo: empiezo a las 8:30 aunque no haya trabajo, me voy a la 1:30, vuelvo a las 4 y me voy a las 8. Manteniendo ese ritmo, primero te mantenés activo y segundo creces”, explicó.
Trabaja junto a su empleado Leo y con Joaquín, que colabora cuando puede. Se especializan en aire acondicionado y refrigeración domiciliaria, y Matías se asegura de resolver cualquier problema, incluso subcontratando técnicos de confianza. Su disciplina, humor y enfoque en soluciones lo llevaron a consolidar un negocio que combina experiencia técnica con capacidad de gestión.
Adaptarse a la vida sin visión
Sobre la vida cotidiana en Roca, Matías asegura que la ciudad no está adaptada para personas ciegas. “Un semáforo que haga ruido no te da seguridad para cruzar", lamentó y resaltó que el estado de las veredas también es una dificultad a la hora de moverse.
Sin embargo, desarrolla estrategias para mantenerse independiente: “Adentro de mi casa no uso bastón. Me corrieron un canasto de basura y me perdí. Pero prestas más atención, porque es lo que te queda”.
Pese a las adversidades, hoy, Matías continúa haciendo crecer “Tú Fresquito”, demostrando que la adversidad no determina el camino de las personas, sino cómo eligen enfrentarlas. Para su familia, clientes y allegados, su historia es un ejemplo de esfuerzo, resiliencia y capacidad de reinventarse.