CRIMEN DE AGOSTINA GISFMAN
¿Es válida la confesión del imputado Juan Carlos Monsalve?
Durante el frustrado juicio que se realizó a los cinco imputados por el femicidio de Agostina Gisfman, Juan Carlos Monsalve terminó auto inculpándose de un crimen gravísimo: homicidio doblemente calificado por alevosía y violencia de género. Un delito que para el Código Penal argentino tiene una única pena: prisión perpetua.
Lo hizo con el objetivo evidente de concentrar la atención en su figura y deslindar las responsabilidades del resto de los acusados: su esposa, Ana Perales (incriminada como instigadora del crimen); su sobrino Claudio Monsalve y su empleado Julio Zapata (responsabilizados como coautores materiales del femicidio), y Gustavo Chianese, (considerado partícipe necesario del crimen).
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Pero aquel juicio fue declarado nulo por la justicia momentos antes de que el jurado emitiera su veredicto. Había aparecido un mensaje intimidatorio en un baño interno, ubicado en un sector reservado, y los integrantes del tribunal popular entendieron que afectaba la imparcialidad de su análisis.
La decisión de anular lo actuado y la convocatoria a un nuevo juicio implica que hay que hacer todo otra vez. Se parte como en el momento previo al 13 de septiembre: hay que volver a convocar a todos los testigos, a los peritos y a los responsables de la investigación para que vuelvan a declarar. Esta vez, ante un nuevo jurado que se seleccionará la semana que viene.
Pero en este “empezar de nuevo” y de “actuar como si lo anterior no hubiera ocurrido”, se incluye la confesión de Monsalve: el jurado deberá actuar como si nunca hubiera ocurrido. No existió. No es válida. El acusado de ser el autor material del terrible femicidio de Agostina puede afianzar su estrategia y volver a auto inculparse; o cambiar su declaración y avanzar sobre otro camino.
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También es una complicación para la tarea de acusadores y defensores: por un lado, las defensas ya conocen los diferentes testimonios que se presentaron durante el primer juicio. Pueden tratar de modificar sus preguntas para sembrar alguna sombra de dudas sobre la validez o la intencionalidad del proceso.
Pero los acusadores también tienen algún paso ganado. Los defensores adelantaron algunos casilleros de su estrategia al buscar la responsabilidad de Monsalve. La fiscalía y la querella buscarán entonces reforzar el mensaje de que se trató de un grupo que elaboró un plan metódico para terminar con la vida de Agostina.
Los únicos que arrancarán “de cero” en este nuevo juicio serán los nuevos miembros del jurado, en el supuesto de que no se hayan enterado de muchos detalles que se fueron ventilando en el primer juicio. Para las partes involucradas, será una nueva edición con la oportunidad de corregir aquellas situaciones que consideren equivocadas.