2022-06-24

Una compleja organización opera detrás de los robos de transformadores

El gerente general de Edersa, Raúl Bahren, estimó que los robos de cables y transformadores en los últimos seis meses han provocado pérdidas por 60 millones de pesos, además de los perjuicios a los usuarios por la falta de energía y el riesgo para la seguridad pública.  “Estamos preocupados; hemos tenido reuniones con las autoridades, con la policía, con los magistrados, pero los hechos siguen ocurriendo”, dijo. La hipótesis principal es que está operando una organización delictiva con capacidad logística para transportar el material y reducirlo en Buenos Aires.

Bahren explicó que los robos se producen en las zonas rurales, sectores aislados muy difíciles de controlar pero que están geográficamente bien identificados: los alrededores de Allen, que ostenta el triste récord de tener la mayor cantidad de estos atracos; General Godoy, Ingeniero Huego y Chichinales.

El objetivo de esta banda de delincuentes es el cobre: “si antes les alcanzaba con los cables, ahora también están atacando los transformadores de media tensión. Y entendemos que es gente que sabe de electricidad, porque por allí circulan 13.000 voltios”, apuntó. Luego de desconectarlos, los transformadores son inmediatamente destruidos para apoderarse del cobre.

La hipótesis de la empresa es que este grupo tiene además la suficiente capacidad logística para “reducir” el material robado: desde la región lo transportarían a otras áreas de mayor densidad, puede ser Buenos Aires o el Gran Buenos Aires, donde es reciclado y convertido en otros objetos.

Los transformadores vandalizados ya suman 33, a lo que suman los cables y los daños adicionales ya que para retirar el equipo suelen destruir los amarres y los equipos que los acompañan. “Se produce un triple perjuicio: el económico, que tiene la empresa; el que padece el consumidor, que durante varias horas se queda sin energía; y el riesgo para la seguridad pública, porque en algunos casos esos cables han quedado con tensión y puede producirse un accidente fatal”, comentó.

Edersa empezó a tomar algunas medidas para desalentar estos robos. Una de esas es comenzar el reemplazo de los cables de cobre por otros similares pero de aluminio, que tienen un costo menor. “Pero tenemos más de 12.000 kilómetros de línea y no podemos cambiar todas las líneas”, precisó.

Las autoridades de la empresa eléctrica se reunieron con la ministra de Seguridad, Betiana Minor; con el jefe de la Policía provincial, Osvaldo Tellería; con los comisarios regionales; los fiscales. “Hemos sido escuchados, están ocupados en el tema, pero todavía hay avances, apuntó.

El gerente de la distribuidora reconoció que “es muy difícil controlar las redes” y que “los transformadores están repartidos por toda la provincia”, por lo que “hacer un control previo es complejo”.

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