2022-03-16

¡Leé esta nota antes de espantar un dron a escobazos!

Las tecnologías llegan para quedarse, queda claro. Y por lo general, el abaratamiento de los costos permite que cada vez mayor número de personas puedan utilizarlas. Pero también van generando nuevas complicaciones en la vida comunitaria. Como los mecanismos de vigilancia y seguridad. ¿Hasta qué punto el vecino puede controlar quién entra y quién sale de mi casa con la cámara que instaló en la entrada de su vivienda? ¿Se trata de una invasión a mi privacidad o estamos en la vía pública? Y un caso que se está volviendo cada vez más común: un dron revolotea alrededor de mi patio y observa lo que hacemos en la intimidad.

Una reacción común es tratar de bajarlo a escobazos… Acción que el mecanismo invasor puede evitar simplemente elevándose un par de metros, sin perder campo visual. Otros han intentado ahuyentarlo a pedradas. Y en casos más expeditivos, utilizando hasta algún arma de fuego. Como sea, estas intromisiones han generado más de una polémica entre vecinos y también causas judiciales.

Uno de esos casos le ocurrió a una vecina de Cipolletti, que un domingo a la mañana fue sorprendida en su patio por un dron que se le posó durante unos segundos frente a su cara. La mujer relató que cuando se cubrió el rostro con las manos, el aparato retrocedió y desapareció tras la medianera que da hacia la vivienda contigua. ¿Qué hacer en una situación así?

Se le ocurrió hacer el reclamo ante el Juzgado de Paz y ver si así podía resolver el conflicto con sus vecinos. Es que además de la situación con la “aeronave no tripulada” existían problemas de vieja data: hostigamiento, trato violento, inconvenientes con la basura, según relató en su presentación.

Los vecinos, por su parte, se defendieron argumentando que todo comenzó con el árbol propiedad de la mujer: que sus ramas arrojan grandes cantidades de hojas en su patio; que caen dentro de su pileta y también arriba de la casa tapando las canaletas y desagotes del entretecho.

Respecto al conflicto, se les ordenó a los vecinos - tanto al matrimonio como a la mujer que hizo la presentación - abstenerse en forma recíproca de producir acciones perturbadoras y/o de hostigamiento, rondar o vigilar sus respectivos domicilios, proferirse insultos y/ o agravios por ningún medio de comunicación, ya sean telefónicos, escritos, o en redes sociales. Así de amplia fue la resolución.

En lo referido al árbol, la funcionaria consignó que el asunto de una eventual poda se canalizará a través de presentaciones ante el juzgado de Paz.

El juzgado de Paz ya ha intervenido en otro tipo de conflictos vecinales vinculados, por ejemplo, al daño en una cámara de seguridad.

Algunos fallos de otros fueros han regulado el uso de drones en la zona. Se ha dicho, por ejemplo, que el patio de una casa forma parte de la esfera íntima de los propietarios y en consecuencia no puede ser invadido con este tipo de dispositivos.

Te puede interesar