2026-11-08

Dos hermanas apostaron por un emprendimiento en Roca, debieron mudarse y decidieron continuar: la historia de "Somos Churros"

Munira y Ariana Parra son dos hermanas que en 2025 decidieron comprar el fondo de comercio de "Somos Churros". Una debió dejar el trabajo que tenia y la otra, llegó a la ciudad y se encontraba sin trabajo. Después de atravesar una mudanza que las obligó a empezar nuevamente, inauguraron una nueva sucursal en la ciudad.

Por Agustín Aroca

La historia de Munira y Ariana Parra comenzó con una decisión que cambió por completo sus vidas: dejar atrás sus trabajos y apostar por un emprendimiento propio. En 2025, las hermanas conocieron la posibilidad de comprar el fondo de comercio de "Somos Churros" y hoy, después de una mudanza que las mantuvo tres meses sin poder trabajar, volvieron a abrir las puertas en una nueva sucursal en la ciudad.

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La oportunidad para ambas de tener su propio negocio el verano pasado. Ariana, de 30 años, venía de varios meses sin trabajo y había regresado recientemente de San Martín de los Andes. Munira, de 34, todavía trabajaba como niñera, pero también atravesaba un momento en el que buscaba un cambio junto a su hijo recien nacido. Cuando se enteraron de que el comercio estaba a la venta, decidieron acercarse a conocer la propuesta.

"Cuando nos enteramos que vendian el fondo de comercio fuimos a hablar, al principio teníamos esas dudas de si era algo imposible para nosotras, pero se terminó dando porque se tenía que dar", recordó Ariana en diálogo con ANR.

La decisión implicó un cambio importante para ambas. Munira tuvo que renunciar a su trabajo como niñera y Ariana, que es chef, se preparó para asumir un desafío completamente diferente y junto al acompañamiento de sus padres, quienes fueron fundamentales para concretar la inversión y sostener el proyecto, lograron continuar con el local de churros, donas y torta fritas.

Munira Parra contó a ANR que, aunque le costaba tomar la decisión, finalmente se animó a dejar su empleo como niñera para apostar por un emprendimiento propio junto a su hermana. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

La experiencia gastronómica tampoco era la misma para ambas hermanas, Ariana es chef pero Munira reconoció que prácticamente no tenía conocimientos de cocina. "Cero cocina lo mío, de hecho no es algo que me encanta, pero todo se aprende. Este negocio es algo nuestro, algo propio, así que había que aprender, meterle ganas y animarse", contó Munira sobre la decisión de dejar su antiguo trabajo como niñera y comenzar en un local gastronomico.

Los antiguos propietarios les transmitieron las recetas y les enseñaron el funcionamiento del negocio durante los primeros meses. Sin embargo, las hermanas también buscaron incorporar su propia identidad y una de las principales diferencias llegó con las tortas fritas, para las que recuperaron sabores y recuerdos familiares, afirmando que ambas querian "las torta fritas de la abuela".

Los primeros meses de apertura, allá por el 2025, estuvieron marcados por largas jornadas de trabajo, adaptación y aprendizaje. La preparación comienza habitualmente entre las 7 y las 8, mientras que la atención al público se organizaba en dos turnos entre la mañana y la tarde, además de las responsabilidades de administrar el comercio, organizar la producción y construir una relación con los clientes que ya conocían el local.

Pero cuando el emprendimiento comenzaba a consolidarse, apareció un nuevo desafío. Las hermanas debieron dejar el espacio donde funcionaba originalmente "Somos Churros" en calle Tucumán, debido a que no se renovaría el contrato de alquiler. La situación también estuvo atravesada por algunas diferencias y cuestiones económicas, por lo que decidieron buscar otro lugar.

Munira y Ariana reconocieron que "hay días de todo tipo", pero que el acompañamiento y las ganas de crecer juntas hacen que "todo valga la pena". Foto Tania Domenicucci-ANR

 

 

Consultadas sobre si en algun momento del cierre del antiguo local estuvo la posibilidad de cerrar, ambas afirmaron que nunca estuvo sobre la mesa. "Nunca estuvo la idea de no seguir, a idea de seguir está siempre, el tema era salir de golpe y conseguir algo que nos sirviera, porque es difícil encontrar un local que se pueda adaptar a la gastronomía", sostuvo Ariana en el nuevo local sobre calle Mendoza casi San Martín.

La búsqueda y el acondicionamiento del nuevo espacio demandaron alrededor de tres meses sin trabajo para ambas y según explicaron las hermanas, fue un período de mucho trabajo, inversión y reorganización, ya que no solamente debían encontrar un inmueble adecuado, sino también volver a construir el espacio físico que acompañara la identidad que habían desarrollado durante el primer año.

El regreso también tuvo una respuesta que las sorprendió ya que durante los meses en los que estuvieron sin atención, muchos clientes les escribieron para preguntar cuándo volverían a abrir. Incluso algunas personas llegaron a pensar que el emprendimiento había cerrado definitivamente.

"Tenemos el privilegio de tener unos papás de otro mundo", destacaron Munira y Ariana al recordar el apoyo de sus padres para concretar y sostener el emprendimiento. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

"Muchísima gente estaba desesperada, pensándon ¿Cerraron? assique se alegraron un montón cuando supieron que no habíamos cerrado y que estábamos acá. Había un montón de gente esperándonos nuevamente», contó Munira sobre su relación con los clientes.

Para las hermanas, el vínculo con los clientes se convirtió en una de las partes más importantes del emprendimiento. Aseguran que muchas de las personas que se acercan ya son conocidas y que el trato cotidiano terminó construyendo una comunidad alrededor del comercio.

Los productos más elegidos y los proyectos a futuro

Entre los productos que ofrecen, Ariana y Munira afirmaron que los churros ocupan indiscutidamente el primer lugar. Las tortas fritas aparecen en el segundo puesto y las donas completan el podio de los más pedidos. También elaboran cubanitos y donas, aunque reconocen que los churros siguen siendo el producto estrella.

El emprendimiento también tiene una modalidad de trabajo que se adapta a las distintas temporadas. Durante el verano, las hermanas proyectan volver a poner en funcionamiento la «churroneta», con la que suelen trasladarse hasta el río para vender sus productos después de completar la producción del día.

Ariana Parra mostró algunos de los productos más elegidos de «Somos Churros» afirmando que los roquenses continuan eligiendo los churros,  seguidos por las tradicionales tortas fritas. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Aunque reconocen que emprender no es sencillo, especialmente por los costos, los alquileres y las inversiones que exige sostener un comercio, ambas destacaron el acompañamiento familiar y la respuesta de los vecinos de Roca.

De cara al futuro, Ariana ya imagina una nueva etapa de crecimiento y su objetivo es abrir otra sucursal y ampliar el alcance del emprendimiento.

Aquellos que deseen visitar "Somos Churros" podrán hacerlo en su nuevo local de Mendoza al 1679, de martes a sábado de 9 a 13 y de 16:30 a 20:30 y los domingos de 15:30 a 20 horas.

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