2026-10-19

Lluvias en el Alto Valle: cuántos milímetros de agua cayeron desde agosto y qué riesgos enfrentan los frutales

La primavera encuentra a perales y manzanos en una etapa sensible a la humedad. Desde el INTA explican qué enfermedades pueden desarrollarse.

La primavera encuentra a perales y manzanos en una etapa sensible a la humedad. El INTA explica qué enfermedades pueden desarrollarse y por qué importan tanto las temperaturas como la duración de las lluvias. En estas condiciones, la combinación de humedad y temperatura puede favorecer enfermedades que afectan la calidad de las peras y manzanas.

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Los registros de la red agrometeorológica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) indicaron que hasta el 9 de octubre se habían acumulado 28,2 milímetros de lluvia en Roca. De ese total, 27 milímetros correspondieron al episodio de precipitaciones que comenzó el martes 6 y se extendió durante varios días. La información fue publicada por ANR a partir de los datos meteorológicos del organismo.

La distribución de las lluvias también puede observarse en otros puntos del Alto Valle. Un relevamiento de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC), correspondiente a la estación de Fernández Oro, contabilizó 39,9 milímetros en agosto, 12,7 en septiembre y 11,4 entre el 1 y el 9 de octubre. En conjunto, fueron 64 milímetros durante ese período. Se trata de mediciones de otra localidad, que permiten observar la evolución regional de las precipitaciones, pero no deben confundirse con los registros de Roca.

Con los primeros frutos en formación, las lluvias de primavera obligan a prestar especial atención al manejo sanitario de las chacras. Foto: archivo ANR

 

El problema para la fruticultura no depende únicamente de cuánta agua cae. También importa durante cuánto tiempo permanecen mojadas las hojas, qué temperaturas se registran y en qué etapa de desarrollo se encuentran las plantas. Esas condiciones determinan si una lluvia puede favorecer la aparición de determinadas enfermedades.

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INTA advirtió sobre un riesgo severo de sarna del peral

El 8 de octubre, ANR informó sobre una advertencia sanitaria del INTA por condiciones de riesgo severo de infección de sarna del peral en el Alto Valle. La situación estaba relacionada con la humedad y las temperaturas registradas durante las precipitaciones de esos días.

La sarna es una enfermedad causada por el hongo Venturia pyrina, que puede afectar las hojas y los frutos del peral. En las hojas produce lesiones características y, cuando alcanza la fruta, puede generar manchas oscuras, alteraciones de la superficie y deformaciones que perjudican su calidad comercial.

El riesgo es especialmente importante en variedades susceptibles y en chacras con antecedentes de la enfermedad. Sin embargo, una alerta de riesgo severo no significa que todos los montes estén infectados ni que existan pérdidas generalizadas. Para establecer el alcance de los daños es necesario comprobar la presencia de síntomas y evaluar la situación de cada establecimiento.

La documentación técnica del INTA explica que las infecciones dependen de la combinación de temperatura y horas de humedad sobre los tejidos vegetales. Por eso, el seguimiento meteorológico es una herramienta fundamental para decidir cuándo realizar los tratamientos sanitarios.

El problema en el invierno

A fines de julio, cuando las plantas todavía estaban sin hojas, ANR entrevistó a la ingeniera agrónoma Karina Zon, del área de Extensión Rural del INTA, para conocer los efectos de las lluvias sobre la fruticultura.

En aquel momento, Zon explicó que las precipitaciones tenían una incidencia limitada sobre las enfermedades habituales de los frutales de pepita y carozo, precisamente porque todavía no había comenzado la brotación. La principal precaución estaba relacionada con los cortes de poda, donde la humedad podía favorecer el ingreso de hongos que afectan la madera.

Pero también señaló que las condiciones sanitarias cambiarían cuando las plantas comenzaran a brotar. En los frutales de carozo, especialmente los durazneros, mencionó el riesgo de torque, una enfermedad favorecida por el tiempo fresco y húmedo.

Para los perales y manzanos, explicó que el INTA utiliza los registros de lluvia y temperatura para evaluar las condiciones de infección de sarna y emitir alertas destinadas a los productores.

Durante la primavera, los tratamientos preventivos adquieren especial importancia porque las plantas desarrollan hojas, flores y frutos jóvenes que pueden resultar susceptibles a determinadas enfermedades.

Zon también había advertido sobre la importancia de realizar los tratamientos preventivos antes de que aparezcan los primeros síntomas. Con las plantas ya brotadas y los frutos en desarrollo, el manejo sanitario se vuelve más complejo, porque algunos productos tienen restricciones de uso y deben respetarse los períodos de carencia.

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Las precipitaciones frecuentes también pueden complicar las tareas en las chacras. La humedad del suelo puede dificultar el ingreso de maquinaria y las lluvias pueden interferir con las aplicaciones, dependiendo del producto utilizado y del momento en que se realicen.

Entre una primavera lluviosa y una cosecha afectada

Los datos meteorológicos permiten comprobar que octubre comenzó con un episodio importante de precipitaciones en Roca. A su vez, la advertencia sanitaria difundida el 8 de octubre muestra que las condiciones de humedad y temperatura alcanzaron niveles favorables para la infección de sarna del peral.

Son dos datos relacionados, pero diferentes. Los milímetros de lluvia permiten dimensionar el fenómeno meteorológico; las alertas sanitarias indican el riesgo de infección. Ninguno de ellos, por sí solo, permite establecer cuánto daño sufrió la fruta.

La evolución de los montes dependerá de las condiciones posteriores a las lluvias, los antecedentes sanitarios de cada chacra, la susceptibilidad de las variedades y los tratamientos realizados durante la temporada.

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