El INTA advierte sobre el impacto de la muerte de millones de abejas en el Alto Valle: "No es un capítulo cerrado"
La reciente muerte de cerca de nueve millones de abejas en la zona costera del río Negro, cerca de Mainqué, volvió a poner en foco una problemática recurrente en el Alto Valle. El fenómeno impactó en más de 400 colmenas distribuidas en un radio de dos kilómetros y generó un fuerte impacto ambiental y un grave perjuicio económico para los apicultores locales y trashumantes.
Frente a este panorama, el ingeniero agrónomo Salvador Sangregorio, reconocido especialista y referente en apicultura del INTA Alto Valle remarcó que no se trata de un hecho aislado ya que se suelen registrar estos casos en esta temporada del año.
"Es una cuestión que se repite todos los años, todas las temporadas tenemos la misma situación. Muchos fruticultores alquilan colmenas y después las terminan envenenando”, expuso.
Para Sangregorio "no se valora lo suficiente el aporte que hacen las abejas a la cantidad y a la calidad de fruta que tenemos".
El ingeniero explicó que la causa del problema suele ser la poca comunicación y malas prácticas que impactan en las abejas. "El problema central, entre otros, es de organización y de comunicación. A veces el dueño de la chacra acuerda con algún apicultor pero no le avisa al encargado o el encargado no le avisa al que opera las pulverizadoras”, señaló.
"Vos aplicás un producto en tu chacra y tres chacras más allá está recibiendo el producto que vos estás aplicando. Eso se llama deriva. Para ahorrar tiempo y costos del fruticultor... lo que se hace es aplicar un producto. Se aplica un insecticida antes de que la fruta siga aumentando su tamaño", profundizó.
Cuando este insecticida llega a las colmenas el impacto es grave y provoca miles de muertes de abejas.
Según el ingeniero "las consecuencias son tremendas para el medio ambiente, para el agua, para el suelo, para lo que respiramos y también para las abejas."
"Los apicultores después de la floración de los frutales lo que hacen es multiplicar sus colmenas. Si se muere gran parte de la población de abejas, eso no se puede hacer y el apicultor pierde cifras importantes de dinero, de tiempo y de trabajo", remarcó.
El beneficio de las abejas en la fruticultura
Sangregorio destacó la labor de estos insectos y como repercuten positivamente en la fruticultura. "El trabajo de la abeja hace que se produzca una adecuada fecundación de los frutos, en la formación de más y mejores semillas. Esto significa que se van a concentrar más la cantidad de sólidos solubles, es decir, los azúcares, y va a tener mejor sabor la fruta. Va a tener mejor color, va a tener mejor tamaño", detalló.
También mencionó que cuando la fruta es cosechada y tiene que ir al frigorífico va a tardar más en ablandarse y en empezar todos esos procesos de degradación y de pudrición.
Frente a esta realidad, Sangregorio enfatizó la urgencia de establecer acuerdos firmes entre los sectores involucrados, concluyendo que "necesitamos una convivencia virtuosa entre fruticultores y apicultores".