Crecimiento al ritmo del petróleo: qué lugar puede ocupar la ciudad en el crecimiento de Vaca Muerta
Por Daiana Larrat
El crecimiento de Vaca Muerta está modificando el mapa productivo de la Patagonia y Roca aparece cada vez más vinculada a ese proceso. Aunque los principales desarrollos hidrocarburíferos se concentran en provincia de Neuquén y en distintos puntos de Río Negro, la actividad genera una red que se extiende mucho más allá de los yacimientos: trabajadores, empresas proveedoras, transporte, servicios, hotelería, gastronomía y nuevos proyectos industriales forman parte de un mismo entramado.
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En ese escenario, la ciudad ya tiene una participación concreta. Durante la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el 15% de la mano de obra rionegrina contratada para el proyecto correspondió a trabajadores de Roca, según explicó la secretaria de Energía y Ambiente de Río Negro, Andrea Confini, en diálogo con ANRoca. El dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta que también se destacó la presencia de trabajadores que viven en la ciudad y se trasladan diariamente hacia distintos puntos del Alto Valle.
“Hay un montón de gente que trabaja en el upstream y que vive en Roca, y que viaja todos los días para poder desempeñar funciones en alguna locación”, señaló Confini. La expansión de la actividad, de esta manera, no solo impacta en las localidades donde están instalados los proyectos, sino también en ciudades que funcionan como puntos de residencia, servicios y conexión para quienes trabajan en la industria.
El caso del VMOS permite dimensionar ese movimiento. Según detalló la secretaria de Energía, del total de trabajadores rionegrinos incorporados para la construcción, Roca representó el 15%, detrás de Sierra Grande, que concentró el 32%. El porcentaje, además, se dio en una obra que demandó distintos perfiles y niveles de especialización.
La incorporación de trabajadores locales, sin embargo, no estuvo exenta de dificultades. Confini explicó que existe una tensión habitual con las empresas contratistas que llegan a los proyectos con equipos de trabajo que ya vienen desempeñándose en otras provincias.
Frente a esa situación, Río Negro cuenta con un marco legal que establece que el 80% de la mano de obra debe ser provincial cuando exista personal calificado disponible dentro del territorio.
El cumplimiento de ese esquema tuvo diferentes niveles a lo largo de la obra. La funcionaria señaló que actualmente el VMOS se encuentra en torno al 68-70% de mano de obra rionegrina, aunque hubo etapas en las que el porcentaje llegó a acercarse al 90%, particularmente en tareas de menor especificidad vinculadas al tendido del ducto y trabajos manuales.
Sin embargo, el impacto de la actividad no queda limitado al empleo directo. Durante una de las primeras etapas del proyecto, trabajadores que se desempeñaban en la zona utilizaron servicios de Roca, especialmente alojamiento, restaurantes y transporte. A eso se sumó la participación de empresas de la ciudad contratadas para trabajar en el proyecto. Ese movimiento se conecta con otra de las oportunidades que aparecen para Roca: convertirse en parte de la cadena de proveedores de la industria hidrocarburífera.
Desde la secretaría de Energía provincial se realizaron encuentros con empresas para explicar cuáles son las demandas de los grandes proyectos y qué requisitos deben cumplir los proveedores interesados en participar de las licitaciones. Según contaron, el objetivo es que firmas rionegrinas puedan anticiparse a esas necesidades y mejorar sus posibilidades de incorporarse a una actividad que maneja estándares específicos.
“Nosotros hicimos dos charlas de desarrollo de proveedores, una con VMOS y ahora otra para el gasoducto de César, para que los empresarios puedan inscribirse como proveedores rionegrinos y puedan entender cuál es la demanda que tienen estas empresas”, explicó Confini.
Ese proceso también encuentra un correlato en Roca a partir del desarrollo del Parque Industrial II. El predio, ubicado sobre la Ruta 6, se encuentra en una posición estratégica respecto del corredor que vincula el Alto Valle con la zona de Vaca Muerta y ya comenzó a concentrar proyectos relacionados con actividades que pueden integrarse a esa cadena.
Uno de los ejemplos es Arenas Locales S.A. (ALSA), empresa vinculada al tratamiento, distribución y comercialización de arenas utilizadas por distintas industrias, con especial orientación hacia el petróleo y el gas. Su instalación significó además la llegada de una primera actividad directamente relacionada con las necesidades de la industria hidrocarburífera al nuevo parque industrial.
La recuperación de la actividad vinculada a las arenas también comienza a reflejarse en la región. Después de un 2025 marcado por una menor actividad, el crecimiento de Vaca Muerta volvió a impulsar la producción, la logística y el movimiento de camiones. La escala del negocio permite dimensionar la importancia de contar con proveedores cercanos: cada pozo puede requerir entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena, mientras que el costo logístico adquiere un peso considerable cuando el material debe recorrer cientos de kilómetros.
Pero si la expansión de Vaca Muerta abre oportunidades para Roca, también plantea una pregunta central: qué tipo de trabajadores necesitará la industria durante los próximos años.
La respuesta, según Confini, cambia de acuerdo con la etapa de desarrollo. En el corto plazo, la construcción de ductos y grandes obras de infraestructura continuará demandando personal relacionado con la construcción. Allí aparecen perfiles vinculados a capacitaciones específicas, soldadura, operación de grúas y otras tareas técnicas.
La estrategia provincial apunta también a generar una suerte de cadena de capacitación dentro de los propios proyectos: calificar a quienes ya están trabajando para que puedan acceder a puestos de mayor especialización y, al mismo tiempo, liberar lugares en tareas con menores requerimientos para quienes todavía no cuentan con experiencia.
La mirada, sin embargo, va más allá de la construcción. La funcionaria planteó que la provincia necesita preparar trabajadores para dos escenarios diferentes: por un lado, las obras de infraestructura que continuarán durante los próximos años; y por otro, las necesidades que aparecerán cuando aumenten la producción, la exportación y las operaciones vinculadas al gas y al petróleo. “Hasta el 2031 va a haber gente trabajando en la construcción de los proyectos energéticos. Y por otro lado, en el 2027 se va a estar exportando petróleo y se va a estar exportando gas”, sostuvo Confini
Eso implica una demanda de perfiles que no necesariamente tienen que ver con el trabajo en los yacimientos. La industria necesitará personal preparado para la operación, la extracción, la producción de gas, la industrialización y también para nuevos procesos vinculados a la exportación.
En ese punto aparece uno de los vínculos que puede resultar determinante para Roca: la articulación entre el sistema educativo y las necesidades de la industria.
La provincia comenzó a trabajar junto con el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas para detectar la distancia existente entre la formación con la que egresan los estudiantes de las escuelas técnicas y los conocimientos que requieren las empresas del sector. A partir de ese diagnóstico se modificaron contenidos, se capacitaron docentes y se incorporó equipamiento para acercar la formación secundaria a las demandas del sector energético.
En Roca, ese proceso tuvo recientemente un nuevo capítulo con el CET 1. Según explicó Confini, una empresa que opera en la provincia realizó aportes para montar talleres y equipamiento y avanzar en una adaptación de los programas educativos orientada a la actividad hidrocarburífera.
A eso se suman otras propuestas de formación que ya tuvieron desarrollo en la ciudad, como diplomaturas vinculadas a ciencias de datos, además del programa Río Negro Bilingüe.
Rutas, industria y una nueva conexión con Vaca Muerta
El otro componente de esta transformación es la infraestructura. Roca se encuentra atravesada por corredores que pueden adquirir mayor relevancia a medida que crezca el transporte de insumos hacia los yacimientos.
La renovación de las rutas provinciales 6 y 8, iniciada en 2025, forma parte de ese escenario. El proyecto contempla la intervención de 185 kilómetros desde la zona de Paso Córdoba y representa una inversión superior a los $31.700 millones. Actualmente, según los datos aportados, los distintos tramos de obra presentan avances de entre el 41% y el 70%.
El movimiento ya es visible en algunos puntos de la ciudad y sus alrededores. La Ruta 6 se convirtió en uno de los corredores utilizados para el traslado de insumos vinculados a la actividad hidrocarburífera y actualmente se estima que circulan más de 300 camiones diarios.
A futuro, además, la denominada Ruta de las Arenas podría profundizar todavía más esa conexión. El proyecto contempla un corredor de aproximadamente 119 kilómetros que vincularía Roca con Añelo y permitiría trasladar insumos hacia Vaca Muerta sin depender de los actuales cruces entre Río Negro y Neuquén. La iniciativa todavía se encuentra en etapa de definición, pero muestra hacia dónde apunta la planificación provincial.
En paralelo, Roca busca adaptar su propia estructura productiva. Hace pocas semanas, el Concejo Deliberante aprobó una reestructuración del esquema de radicación de empresas en el Parque Industrial II, con nuevas condiciones para el acceso a lotes, beneficios para proyectos industriales, modificaciones tributarias y la creación de un Consorcio de Administración y Gestión.
Actualmente, cuatro empresas tienen sus proyectos aprobados y se encuentran en proceso de radicación. Entre ellas se encuentra Transporte Franco, que proyecta una planta para el tratamiento de residuos de hidrocarburos y su transformación en lubricantes.
Todo ese entramado permite pensar que el vínculo de Roca con Vaca Muerta no necesariamente pasa por convertirse en una ciudad petrolera en el sentido tradicional. Su posible lugar puede ser otro: formar trabajadores, alojar empresas proveedoras, aportar servicios, concentrar logística y convertirse en un nodo industrial y de conexión dentro de una actividad cuyo crecimiento ya desbordó los límites de los propios yacimientos.
Y allí aparece quizás el desafío más importante para los próximos años. La actividad hidrocarburífera ya está generando movimiento en la ciudad, pero el verdadero impacto dependerá de cuánto de ese crecimiento pueda transformarse en empleo local, nuevas empresas, capacitación y desarrollo productivo propio.
La educación como otra puerta de entrada
Ese proceso ya comenzó a trasladarse a otros espacios de formación. Un ejemplo reciente es el trabajo conjunto entre la Fundación YPF y la Universidad Nacional de Río Negro, que permitió inaugurar un Laboratorio de Coronas en la Sede Alto Valle-Valle Medio.
El espacio está destinado a que estudiantes secundarios puedan acercarse a los recursos geológicos de la región mediante prácticas de laboratorio, análisis de rocas, estructuras sedimentarias y fósiles, además de aprender a utilizar instrumental específico y aplicar normas de seguridad.
La propuesta también incluye salidas de campo al Área Natural Protegida Paso Córdoba, en Roca, y busca acercar a los estudiantes universitarios y secundarios al conocimiento científico vinculado con los recursos energéticos de la región.
Para Roca, el interrogante que deja este nuevo escenario no es si Vaca Muerta tendrá impacto en la ciudad porque ese proceso ya comenzó, sino hasta dónde podrá aprovecharlo para construir su propio lugar dentro del mapa energético de la Patagonia.