MÚSICA
Qué hace actualmente Jorgito de Los Sultanes y cuánto cambió desde los años noventa
A finales de los años 90, las noches de fiesta en Argentina resonaban al ritmo contagioso de Los Sultanes. La banda, con su inyección de energía tropical y letras desenfadadas, se ganó un lugar privilegiado en el corazón de una generación que disfrutó de su música sin prejuicios. En el centro de este fenómeno musical se encontraba Jorgito, el carismático vocalista que logró romper con estigmas sociales y musicales gracias a su interpretación única. Hoy, Jorgito continúa siendo una figura emblemática en la escena de la cumbia, y si bien su presencia mediática ya no es la misma, su impacto perdura en el tiempo como uno de los pioneros en popularizar una temática más abierta y diversa dentro de la música tropical.
El verdadero nombre de Jorgito es Jorge Kazmer, y su trayectoria en la música comenzó lejos del glamur de los escenarios. Corría el año 1992 cuando Jorgito, por entonces empleado en tareas de plomería y albañilería, se unió a un conjunto musical en Ramos Mejía, Buenos Aires, como percusionista. En aquel tiempo, la banda experimentaba con ritmos de rock, pero poco a poco, con el cambio hacia la cumbia y la música tropical, encontró su verdadero sonido y identidad. Fue entonces que Jorge, con su paso decisivo del rol de percusionista al de vocalista principal, marcó el comienzo de una etapa de éxito sin precedentes para Los Sultanes.
El año 1998 fue testigo del lanzamiento de "Zona Roja", un álbum que catapultó a la fama a la banda y consolidó a Jorgito como un ícono de la música contemporánea. Canciones como "El chupete" y "Decile que lo quiero" se convirtieron rápidamente en éxitos indiscutidos que cruzaron fronteras, llevando a Los Sultanes a giras por México, diversos países de Latinoamérica y España. Sin embargo, uno de los mayores hitos de su carrera fue "Estoy saliendo con un chabón", una canción que rompió con los esquemas preexistentes al narrar una relación entre hombres en un contexto social aún conservador y reticente a estos temas.
Con el paso del tiempo, y pese a que la era dorada de Los Sultanes quedó atrás, Jorgito siguió ligado al grupo. Lejos de las cámaras de televisión y las marquesinas de grandes eventos, encontraron un nuevo nicho en celebraciones privadas, bodas y cumpleaños. Allí, un público nostálgico pero ávido de diversión renueva votos con su juventud al ritmo de esos clásicos inmortales.
Hoy, Jorgito no se resigna a vivir de los viejos éxitos solamente. Ha buscado siempre la posibilidad de innovar y continuar capturando la esencia festiva e irreverente que hizo de Los Sultanes un fenómeno cultural por momentos inusual. Nuevas producciones musicales como "Yo quiero un chongo" reafirman ese espíritu desinhibido mantenido a lo largo de los años y ponen de manifiesto que la carrera de Jorgito es tan perdurable como la alegría que su música sigue proporcionando.