2026-08-26

Policías juzgados por torturas: un testigo escuchó un escopetazo cuando la Policía llegó al playón de Alta Barda

Un testimonio en la tercera jornada del juicio contra cuatro policías acusados de torturar a dos adolescentes aportó nuevos datos sobre lo ocurrido aquella madrugada en Roca.

La tercera jornada del juicio contra cuatro policías de Río Negro acusados por las torturas sufridas por dos adolescentes en Alta Barda sumó nuevos testimonios sobre lo ocurrido aquella madrugada. Uno de ellos aportó un dato concreto sobre el momento en que el móvil policial llegó al playón donde estaban los jóvenes: dijo haber escuchado un escopetazo.

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Los acusados son Jorge Luis Espinoza, Mauricio Omar Escobar, Ana María Marilaf y Betiana Soledad Beltrán, quienes al momento del hecho cumplían funciones en la Comisaría 47 de J.J. Gómez. El juicio se desarrolla en los tribunales provinciales de Roca.

El joven que habló del disparo estaba en el playón de Alta Barda junto a los dos adolescentes que luego denunciaron haber sido agredidos por policías y otros amigos. El testigo declaró este miércoles que, cuando vio llegar el patrullero, se subió a su moto para irse del lugar: “Me subí a mi moto y cuando la arranqué sentí el escopetazo al lado de mi moto”.

Durante el interrogatorio, el joven precisó que no pudo determinar cuántos policías iban en el patrullero, no vio quién efectuó el disparo y tampoco presenció el momento en que los dos adolescentes fueron subidos al móvil. Lo que ocurrió después de que se retiró del playón lo conoció por el relato de los propios jóvenes.

Otro hombre declaró que esa madrugada fue interceptado por un patrullero mientras circulaba por Alta Barda. Ubicó el procedimiento alrededor de las 2 y recordó que en el móvil había cuatro policías, dos hombres y dos mujeres, que lo hicieron bajar junto a su acompañante y revisaron el vehículo. El testigo no identificó a los efectivos.

De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, esa madrugada los cuatro acusados llegaron al playón, subieron a los dos adolescentes al patrullero y, en lugar de trasladarlos a la Comisaría 47, los llevaron hacia una zona de bardas, donde habrían ocurrido las agresiones.

El Ministerio Público Fiscal atribuye a Espinoza las agresiones, los disparos y las amenazas, mientras que Escobar, Marilaf y Beltrán están acusados como partícipes primarios. Las defensas discuten la calificación de torturas y la responsabilidad atribuida a cada uno.

La escopeta y los registros de la Comisaría 47

El escopetazo que el joven dijo haber escuchado volvió a poner en discusión un punto que ya había aparecido en la jornada anterior: la posible utilización de una escopeta y los registros que debían existir si el arma había sido retirada de la unidad. Fernando Ceferino Ruarte, quien en 2024 era segundo jefe de la Comisaría 47, había explicado que la utilización de ese tipo de armamento debía quedar asentada.

En esta nueva audiencia declaró el policía que aquella madrugada era oficial de servicio y la máxima autoridad presente en la comisaría. El testigo explicó que el uso de una escopeta debía quedar registrado y que el arma tenía que ser utilizada por personal capacitado y designado para esa función.

El oficial aclaró que no vio salir de la comisaría a los cuatro acusados y, por lo tanto, no podía afirmar que alguno de ellos hubiera salido con una escopeta. Después de conocida la denuncia, verificó que el arma se encontraba en la unidad.

También declaró un perito que analizó un elemento de ocho milímetros incorporado a la investigación. Explicó que tenía características compatibles con una posta de goma, aunque no pudo determinar de manera categórica que se tratara de ese tipo de munición sin otros estudios.

A esa prueba se sumaron los testimonios sobre las lesiones. Una integrante del personal que atendió a los adolescentes aquella madrugada declaró que ambos presentaban cortes y escoriaciones y que uno de ellos tenía una herida que describió como producida por un perdigón. Durante la atención constataron que el elemento no se encontraba alojado en la pierna.

Qué ocurrió cuando la familia llegó a denunciar

El oficial de servicio relató además que, después de que familiares de uno de los adolescentes llegaran a la Comisaría 47 para denunciar que el joven había sido agredido por policías, convocó a los cuatro acusados y les preguntó si sabían algo o tenían información sobre lo sucedido.

Cuando durante el juicio le preguntaron quién había hablado en ese encuentro, respondió: “Ninguno, salvo Escobar”. Según explicó, Escobar solamente manifestó que habían salido a realizar la tarea que tenían asignada. El testigo confirmó además que Escobar era el encargado de calle aquella madrugada y que esa función implicaba dirigir las tareas de prevención fuera de la dependencia.

El policía volvió sobre aquel encuentro durante otro de los interrogatorios. Explicó que preguntó a los acusados si tenían relación con el hecho denunciado, si conocían lo sucedido o tenían algo para informar. Según declaró, le dijeron que no.

Ese testimonio se suma a lo escuchado en la jornada anterior. Una mujer policía que estaba de guardia había declarado que no recibió información sobre el traslado de los adolescentes en el patrullero ni sobre la salida de una escopeta, mientras que durante el recorrido se realizaron sucesivos reportes “sin novedad”.

La misma testigo había relatado una reunión posterior convocada por Escobar en el quincho de la unidad. Según declaró, el sargento pidió que dejaran los celulares en la guardia, pidió perdón, manifestó que se había equivocado y habló sobre “lo que tenían que decir” y “cómo lo tenían que decir”. La mujer aclaró durante los interrogatorios que no había advertido un plan en el que participaran conjuntamente los cuatro acusados.

El juicio continuará con testigos que todavía quedan por declarar. Durante la audiencia también se mencionó la posibilidad de que los propios acusados presten declaración antes de los alegatos.

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