2026-08-21

Policías juzgados por torturas: las claves de una posible trama para ocultar lo ocurrido

Testimonios de la segunda jornada expusieron qué debía informarse aquella madrugada y qué no llegó a los registros de la guardia. El traslado de los adolescentes, una escopeta y varios “sin novedad” quedaron bajo la lupa.

Por Candela Rossi Bustafán

La segunda jornada del juicio contra cuatro policías de Río Negro, Jorge Luis Espinoza, Mauricio Omar Escobar, Ana María Marilaf y Betiana Soledad Beltrán, acusados por las torturas sufridas por dos adolescentes durante la madrugada del 15 de junio de 2024, puso bajo la lupa un punto central: si hubo una maniobra para ocultar información sobre lo sucedido aquella noche. Los cuatro cumplían funciones en la Comisaría 47 de J.J. Gómez al momento de los hechos.

Lee sobre este caso: Empezó el juicio contra los cuatro policías acusados de torturar a dos adolescentes en Roca

Durante la audiencia surgieron nuevos datos sobre lo ocurrido aquella madrugada: el traslado de los dos adolescentes en el patrullero no fue informado a la guardia, tampoco se comunicó que los policías llevaran una escopeta y durante el recorrido se realizaron sucesivos reportes “sin novedad”.

Los defensores públicos Juan Pablo Chirinos y Flavia Rojas durante el juicio contra los cuatro policías. Foto: Tania Domenicucci

 

Uno de los testigos fue Fernando Ceferino Ruarte, quien en 2024 se desempeñaba como segundo jefe de la Comisaría 47 de J.J. Gómez. El fiscal Gastón Britos Rubiolo le preguntó qué procedimiento correspondía seguir cuando un menor era trasladado en un móvil policial.

Ruarte explicó que el destino debía ser “hacia la unidad” y que debía realizarse “la comunicación inmediata al organismo que debe intervenir”. El entonces segundo jefe agregó que ese traslado tenía que quedar asentado “en el registro patrullero”.

El representante del Ministerio Público Fiscal le preguntó luego si había tomado conocimiento de que los dos adolescentes de esta causa hubieran sido ingresados al móvil policial aquella madrugada. Ruarte respondió que no.

La Fiscalía sostiene que los adolescentes fueron subidos al patrullero en un playón de Alta Barda y que, en lugar de ser trasladados a la comisaría, fueron llevados hacia una zona de bardas, donde ocurrieron las agresiones por las que los policías llegaron a juicio.

El retiro de una escopeta de la unidad fue otro de los puntos abordados durante los interrogatorios. Ruarte explicó que existía “un registro de municiones” y que, cuando un policía retiraba el arma para un procedimiento, debía dejarse constancia “en el parte diario”.

El abogado Pineda, uno de los defensores que intervienen en el juicio contra los cuatro policías. Foto: Tania Domenicucci

 

También declaró una mujer policía que aquella madrugada era oficial de guardia de la Comisaría 47 de J.J. Gómez. La agente explicó que recibía las comunicaciones entre el comando y el móvil y que asentaba las novedades en el parte diario.

El fiscal le preguntó qué información había recibido cuando el patrullero salió de la unidad con los cuatro acusados. “No me informaron si llevaban otro tipo de armas”, declaró la testigo. El representante de la acusación pública puso como ejemplo una escopeta y le preguntó si correspondía informar su retiro.

"El que es escopetero tiene que pasar por la guardia y darse salida con la escopeta, el número de serie y la cantidad de cartuchos que retira", explicó la uniformada. El fiscal le preguntó entonces si el oficial de servicio le había informado que esa arma hubiera sido retirada aquella noche y la** testigo respondió que no.**

La acusación de la Fiscalía atribuye a Espinoza haber efectuado disparos durante el episodio y sostiene que uno de ellos provocó una herida de perdigón en el muslo de uno de los adolescentes.

La misma testigo explicó que Escobar, el encargado de calle esa noche, era quien comunicaba por radio los recorridos y las novedades para que quedaran asentados en el parte diario. El fiscal le preguntó si alguno de los acusados le había informado durante esa madrugada que habían subido a un menor al patrullero. La mujer respondió que no.

La segunda jornada del juicio contra los cuatro policías acusados de torturar a dos adolescentes se desarrolló en los tribunales de Roca. Foto: Tania Domenicucci

 

Cuando el móvil regresó a la Comisaría 47, la agente declaró que Escobar se acercó y le dijo “sin novedad”. El representante del Ministerio Público Fiscal le preguntó qué significaba esa expresión. “Que no pasó nada, o sea que no tuvieron ningún hecho”, explicó la testigo.

El interrogatorio también avanzó sobre lo que debía hacer un policía frente a la posible comisión de un delito. La mujer explicó que el efectivo debía dar aviso a la unidad e intervenir mientras comunicaba lo que estaba sucediendo. El fiscal le preguntó entonces si, cuando los acusados regresaron aquella madrugada, alguien informó sobre la posible comisión de un delito o planteó detener a alguno de ellos la mujer también dijo que no.

Una reunión sin celulares

La mujer policía que declaró en la segunda jornada del juicio también habló de una reunión posterior a la noche donde ocurrieron los hechos que son juzgados. Relató que el encuentro fue convocado por Escobar y se realizó en el quincho de la unidad policial de Gómez. Según su relato, el sargento pidió que quienes participaban dejaran los teléfonos en la oficina de guardia.

La testigo aseguró que durante ese encuentro Escobar "pide perdón, manifiesta que se había equivocado" y dijo que "se iba a hacer cargo de lo que había pasado".

La mujer relató además que Escobar le preguntó a Espinoza si ya había sido citado por Fiscalía y qué le habían dicho. Según su declaración, Espinoza no dio detalles y Escobar continuó hablando de lo que eran sus ideas respecto de "lo que tenían que decir, de cómo lo tenían que decir, buscando salir de esta situación".

Los defensores también interrogaron a la testigo sobre esa reunión y buscaron precisar el alcance de lo que había escuchado. Ante una pregunta del defensor de Espinoza sobre si había entendido que Escobar pretendía coordinar las declaraciones, la mujer respondió que sí. También aclaró que el sargento no había explicado durante aquel encuentro qué había ocurrido esa madrugada y, ante la pregunta del abogado que la interrogaba en ese momento sobre si sabía por boca de Escobar de qué se estaba hablando, respondió que no.

El fiscal Gastón Britos Rubiolo está a cargo de la acusación contra los cuatro policías. Foto: Tania Domenicucci

 

La mujer tampoco atribuyó una actuación conjunta a los cuatro acusados. Ante la pregunta del abogado Pineda sobre si había advertido “un plan donde participaron todos”, respondió que no. La testigo agregó que posteriormente habló con Beltrán y que la acusada le manifestó que iba a contar “su verdad, lo que ella había vivido”. La transcripción identifica expresamente a Pineda antes de ese interrogatorio.

La testigo también diferenció la posición de Espinoza. Según declaró, el acusado no aceptó seguir lo que durante el interrogatorio de su defensor fue denominado “el plan de Escobar”. La mujer relató además que posteriormente escuchó a Espinoza decir que no tenía relación con lo sucedido, que lo estaban involucrando en algo que no había hecho y que responsabilizaba a Escobar.

El hecho por el que los cuatro policías llegaron a juicio

De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, el 15 de junio de 2024 los cuatro policías llegaron en un patrullero hasta un playón de Alta Barda donde se encontraban los dos adolescentes. Los jóvenes fueron subidos al móvil y, en lugar de ser trasladados a la Comisaría 47, fueron llevados hacia una zona de bardas.

El Ministerio Público Fiscal atribuye a Espinoza las agresiones, los disparos y las amenazas contra los adolescentes, mientras que los otros tres policías llegaron a juicio por distintas formas de participación. La acusación mantiene la figura de torturas, calificación que es discutida por los defensores.

El tribunal deberá valorar los testimonios escuchados durante las jornadas del debate junto con el resto de la prueba para determinar la responsabilidad individual de cada uno de los cuatro policías acusados.

Una salvedad importante: no te inventé el nombre del defensor de Espinoza. En el tramo de la transcripción que tenemos, el cambio de interrogador no lo identifica por apellido; sí queda claro por sus preguntas que habla como defensor de Espinoza. En cambio, Pineda sí está identificado expresamente antes de su interrogatorio. Por eso ahí puse su apellido y en el otro mantuve “defensor de Espinoza”.

 
 
 
 
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