Más allá del centro: los barrios del norte de Roca, los más afectados los días de lluvia
Aunque las lluvias quedaron atrás, en varios barrios de General Roca las consecuencias todavía siguen presentes. Lejos de las calles asfaltadas del centro, donde el agua escurre con mayor rapidez, en distintos sectores de la zona norte los vecinos continúan conviviendo con enormes pozos, barro y verdaderas lagunas que dificultan la circulación tanto de peatones como de vehículos.
En un recorrido realizado por ANR por los barrios Fiske Menuco, Quinta 25 y Barrio Nuevo, se pudo constatar que, varios días después del temporal de lluvias de los últimos días, aún hay calles donde el agua permanece estancada y los vecinos se encuentran en cada cuadra con "obstáculos": para quienes deben salir a trabajar, hacer diligencias por el barrio o simplemente caminar.
La situación se suma a la registradas durante las intensas lluvias de la semana pasada, cuando distintos sectores de la ciudad sufrieron anegamientos. Mientras que en calles céntricas y los principales accesos de la ciudad también se inunda, rápidamente se seca. En los barrios recorridos, el problema persiste ya que son sectores que todavía carecen de asfalto y donde las precipitaciones dejan secuelas durante varios días.
"Es imposible caminar"
En Quinta 25, uno de los vecinos contó a ANR que decidió intervenir por su cuenta ante la falta de respuestas. "Ya tiré más de diez baldes de arena para tratar de tapar los pozos. Se vuelve imposible caminar por las calles y muchas veces ni los autos pueden pasar", aseguró.
Según explicó, el agua permanece estancada incluso varios días después de las precipitaciones. "Mirá los pozos que hay, llovió hace unos días y siguen igual, el agua no desaparece ni aunque salga el sol. Hicimos reclamos al Municipio, pero no hemos tenido respuestas", afirmó sobre los enormes charcos formados en la intersección de Avenida Roca y Los Cardenales.
Las imágenes registradas por ANR muestran motociclistas, quienes reducen considerablemente la velocidad para intentar atravesar los sectores más complicados, mientras otros directamente optan por cambiar de recorrido para evitar romper sus vehículos.
La situación se repite en Fiske Menuco, donde comerciantes aseguraron que cada lluvia convierte las calles en verdaderas "piletas de barro". Explicaron que muchas veces el agua cubre completamente los pozos, por lo que quienes circulan en motocicleta o incluso a pie no logran advertir la profundidad hasta que ya están encima.
"El agua tapa todo, no sabés si vas a pisar un pozo enorme. Los que más sufren son los adultos mayores porque caminar sobre el barro se vuelve muy difícil", relató uno de los comerciantes consultados por ANR.
En Barrio Nuevo, el panorama también se repite. En distintos sectores todavía quedan importantes acumulaciones de agua que complican el tránsito diario y obligan a los vecinos a esquivar pozos o buscar caminos alternativos para llegar a sus casas.
Para quienes viven en estos barrios, el problema no es nuevo. Cada vez que se registran precipitaciones importantes, las calles de ripio vuelven a deteriorarse y los pozos se transforman en verdaderas lagunas que permanecen durante días.
Mientras esperan una solución definitiva, muchos vecinos optan por hacer lo que pueden con sus propios medios: arrojar arena, piedras o escombros para mejorar el paso y evitar accidentes. Sin embargo, aseguran que esas soluciones duran muy poco y que cada nueva lluvia vuelve a dejar las calles en las mismas condiciones.