ECONOMÍA
Milei aplicó en junio el mayor ajuste de envíos a las provincias no automáticos en dos décadas
En un dramático giro en la distribución de los fondos públicos, el mes de junio se ha destacado por ser uno de los períodos más austero de las últimas dos décadas en materia de envíos financieros del Gobierno Nacional a las provincias argentinas.
Este mes, los recortes en las transferencias no automáticas han alcanzado niveles históricos, disminuyendo en un 87,7% en términos reales si se comparan con el mismo periodo del año anterior, una cifra alarmante que deja en evidencia la severidad de la medida aplicada.
Los fondos afectados por esta reducción incluyen los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), así como otros acuerdos de financiamiento con entidades subnacionales. En total, el mes de junio vio una disminución a meros $48.300 millones en transferencias, cantidad que representa la recesión más aguda desde al menos el año 2005. Este drástico ajuste ha resultado en una redistribución significativa de los recursos.
Distintos sectores reconocidos en la recepción de fondos han sido más notablemente afectados, con impactos palpables en programas que dependen fundamentalmente de estos envíos. La Universalización de la Jornada Extendida recibió el 51% del total de fondos, distribuido en diecisiete distritos diferentes. Asimismo, recursos significativos fueron destinados al desarrollo de los servicios de agua potable y saneamiento, específicamente destinados a Catamarca, Jujuy, y Salta.
Buenos Aires, contando con el mayor porcentaje del total distribuido, recibió el mayor apoyo financiero, principalmente sustentando la iniciativa de la Jornada Extendida. Sin embargo, en un desarrollo alarmante, en junio también se notó la ausencia de los tradicionales Aportes del Tesoro Nacional, a los cuales no se aportaron fondos por segundo mes consecutivo, marcando una tendencia preocupante.
El periodo de seis meses que comprende la primera mitad del año presenta un plano general igualmente pesimista, mostrando una baja interanual del 61,8%. Esta ajustada realidad económica se refleja en las estadísticas de distribución de fondos, que exhiben el segundo peor semestre desde 2005.
Este contexto se suma al descenso registrado en los envíos federales de impuestos por Coparticipación, que también cayeron significativamente a lo largo del mismo período.