Orgullo Neurodivergente: la plaza se llenó de juegos, debates y herramientas de inclusión
En el marco del Día del Orgullo de la Neurodiversidad, se llevó a cabo en Roca una masiva jornada comunitaria orientada a visibilizar, informar y derribar mitos sobre las distintas condiciones del neurodesarrollo. El evento fue impulsado por Espacio Neurodivergente, una organización de la ciudad que nació del encuentro de cuatro familias locales y que hoy ya nuclea a decenas de miembros en la zona.
La actividad comenzó a las 15 en la Plaza San Martín y convocó no solo a familias con diagnósticos asociados, sino también a profesionales de la salud, la educación y vecinos interesados en la temática. “Nosotros siempre dijimos que somos un grupo abierto; no solamente somos familias, hay personas neurodivergentes de distintas edades, hay adultos, y profesionales que se han involucrado mucho”, destacó Belén Ramallo, una de las madres fundadoras de la agrupación.
El origen del proyecto: "Estábamos todos muy desparramados"
Durante la jornada, Ramallo recordó cómo fueron los inicios de la organización y la necesidad imperiosa de crear lazos a nivel local. “Empezamos siendo nosotros cuatro familias con un proyecto de ley que nos habían propuesto hacer. Cuando nos conocimos el año pasado, éramos parte de otro grupo que era solo sobre TDAH y era una organización nacional. Entonces estábamos todos muy desparramados, no teníamos tanto contacto armamos este grupo el 6 agosto del años pasdo”, relató.
Hoy, la realidad del grupo es completamente diferente, reflejando una demanda comunitaria que no para de crecer. “Empezamos como siendo cuatro familias, hoy en el grupo de WhatsApp solamente somos 63, 65 miembros, y hay gente por afuera que también trabaja con nosotros”, detalló con orgullo, destacando además la excelente recepción que tuvo la iniciativa entre los especialistas de la salud: “Fue súper positivo porque también se han acercado otros profesionales a decirnos que quieren ser parte del grupo, que les gusta la idea. La verdad que esto comunitario salió”.
Un abanico de actividades y la importancia de la rutina
La plaza y las salas del complejo se transformaron en un circuito dinámico de juegos y aprendizaje. En el exterior, profesionales del área de psicomotricidad coordinaron un taller de juego libre enfocado en las infancias, complementado con estaciones de pintura, memotest y propuestas lúdicas diseñadas por los propios integrantes del grupo. Asimismo, instituciones de amplia trayectoria como ADANIL dijeron presente sumándose a las actividades de la tarde.
Uno de los puntos más destacados fue la instalación de una cabina sensorial, para que los asistentes pudieran experimentar en carne propia la hipersensibilidad auditiva. En paralelo, el auditorio funcionó a sala llena con charlas sobre autismo en la adultez y la presentación de libros infantiles como Olivia y el mapa invisible, de Lucía del Castillo.
Ramallo compartió su testimonio personal respecto a cómo el acompañamiento terapéutico integral y la organización transforman la vida cotidiana de los hogares. “Yo tengo mi hijo, tiene 8 años, él tiene déficit de atención con hiperactividad y en su momento le diagnosticaron también trastorno oposicionista desafante, que es cuando tienen problemas de conducta”, explicó.
“A él lo diagnosticaron a los 5 y fue un cambio muy bueno, muy positivo, porque él pudo empezar a hacer todas sus terapias. Él tiene su certificado de discapacidad, hace sus terapias y hace también deportes. Es como que le hemos podido hacer una rutina y también yo me puedo acomodar como mamá a poder dedicarme al 100% con él”, comentó.
Derribando mitos: "Un diagnóstico no te limita a nada"
El sector informativo del evento ofreció herramientas prácticas fundamentales, poniendo a disposición del público guías pedagógicas específicas para docentes (centradas en dislexia y TDAH), además de asesoramiento administrativo para la tramitación y conocimiento de los beneficios del Certificado Único de Discapacidad (CUD).
Ramallo aclaró algunos conceptos erróneos arraigados en el vocabulario cotidiano. “No son enfermedades porque no tienen cura; son condiciones del neurodesarrollo”, remarcó.
“Un diagnóstico no te limita a nada. Cada uno, con los apoyos necesarios, puede lograr un montón de cosas”, concluyó la referente.