2026-06-16

La Escuela 31 celebró sus 115 años: una comunidad que creció entre chacras y hoy recibe alumnos de cinco barrios

Ubicada sobre calle Sargento Cabral y con una historia ligada al crecimiento de Cervantes y la vida rural de la zona, la institución conserva rasgos que docentes y familias destacan como propios: jornada extendida, espacios de juego, trabajo colaborativo y una comunidad educativa que hoy reúne estudiantes de distintos sectores de la región.

Con actos, recuerdos y actividades junto a estudiantes y exalumnos, la histórica institución festejó un nuevo aniversario. Actualmente reúne a más de 340 chicos, sostiene jornada extendida y mantiene una identidad que docentes y familias resumen en una palabra: comunidad.

Lee también: Secuestraron siete celulares y avanzan las pericias en la investigación por juego clandestino en Roca

La Escuela Primaria N° 31 de Cervantes cumplió el lunes 15 de junio sus 115 años de historia, aunque los festejos se realizaron este martes con una jornada cargada de emoción, recorridos por la memoria del establecimiento y el encuentro entre generaciones que pasaron por sus aulas.

Entre estudiantes, docentes, familias y exalumnos, el aniversario volvió a mostrar el lugar que ocupa la institución dentro de la comunidad: una escuela que nació cuando el pueblo todavía se estaba formando y que hoy continúa siendo punto de encuentro para cientos de chicos de distintos sectores.

Actualmente la matrícula alcanza los 340 estudiantes que llegan desde Colonia Fátima, chacras aledañas, Puente Cero, barrio Petróleo y otros sectores de la región. Parte de esa posibilidad está sostenida por el servicio gratuito de transporte escolar y por el formato de jornada extendida. “Tenemos talleres de danza, alfabetización, ciencias, inglés y acompañamiento, siempre ratamos de darle lo mejor a los niños y cumplir con la función que tiene la escuela”, explicó la directora Graciela Tapia en dialogo con ANR.

 Durante los festejos por el 115° aniversario, los estudiantes compartieron actividades y recreos en los espacios de juego que todavía forman parte de la identidad cotidiana de la Escuela 31. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Además detalló que los estudiantes permanecen gran parte del día en la institución y que el almuerzo forma parte de la rutina escolar. “Los niños entran a las nueve y muchos se quedan hasta las cinco y cuarto. Todos almuerzan y después continúan con talleres”, señaló. Pero la directora y docente Tapia afirmó que detrás del funcionamiento diario hay un equipo amplio que trabaja de forma conjunta para llevar adelante la historica escuela.

La institución cuenta con personal directivo, docentes, talleristas, cinco trabajadores de limpieza y cuatro personas dedicadas exclusivamente a cocina. Según remarcaron desde la dirección, el trabajo cotidiano se sostiene desde una lógica colaborativa. “Solos no trabajamos, cuando alguno no puede resolver algo aparece otro para acompañar, todos sabemos cuál es el objetivo de la escuela”, resumió Tapia.

En estos 115 años de historia, muchos docentes y no docentes han pasado por el establecimiento cercano a Colonia Fatima. A día de hoy, Alejandra Alam es la trabajadora docente que más tiempo lleva en la escuela 31, con 26 años de actividad. En dialogo con ANR, la maestra de nivel primario contó que llegó en una titularización del año 2000 casi por casualidad, cuando ya se retiraba de la asamblea y una supervisora le ofreció un cargo. “Cuando me dijeron esta escuela pensé que me había quedado lejísimo de mi casa pero evidentemente acertó rotundamente”, recordó sobre sus inicios

 Con 26 años de trayectoria en la Escuela 31, Alejandra Alan es una de las docentes con mayor recorrido dentro del establecimiento. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

La historia de la Escuela 31 también quedó atravesada por distintas etapas del desarrollo regional, formando parte del proceso de expansión educativa impulsado durante los planes quinquenales, programas estatales de planificación que durante mediados del siglo pasado buscaron acompañar el crecimiento poblacional y productivo con infraestructura y servicios. En una zona marcada por la actividad frutícola y el crecimiento de las chacras, la escuela consolidó desde entonces un rol que fue más allá del aula y acompañó la conformación de la comunidad local.

Según su mirada, la transformación de la escuela en estos años también refleja tambiémiern el desarrollo de Cervantes. “Hoy tuvimos de invitado a un exalumno de más de 80 años que contaba cómo acá se juntaban hijos de colonos gallegos, italianos, rusos y de la comunidad judía, la escuela ayudó a unir todas esas historias distintas”, relató.

Aunque el contexto cambió, sostiene que algunas cosas siguen igual y que en varias cosas la escuela N°31 se diferencia de las demás. “Todavía queda eso de jugar en la escuela, los chicos no traen celular, usan los espacios, juegan a la mancha, a las bolitas, al básquet, usan las hamacas, hay mucho compartir y mucho respeto”, describió.

Cocinar para más de 300 chicos, el desafio del equipo encargado de la alimentación

Desde cocina, Daniela Ferreiro —que trabaja allí desde hace más de un año— contó que cada jornada comienza temprano para preparar la comida de más de 300 estudiantes. “Entramos a las ocho de la mañana y empezamos a cocinar para 314 chicos. El trabajo en equipo es muy bueno, varias compañeras ingresaron hace poco pero hay mucha comunicación”, detalló.

Además, la joven portera destacó el vínculo que se genera con los estudiantes: “Es muy lindo cuando vienen y te dicen que la comida estaba rica o preguntan cuándo hacemos tal menú otra vez, te llega mucho”.

 El equipo de cocina prepara cada jornada las comidas para más de 300 estudiantes que participan de la modalidad de jornada extendida. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Según explicó la directora, existe un trabajo  colaborativo entre todo el equpo de trabajo que también se traslada a los estudiantes. Desde la institución remarcaron que los chicos participan del cuidado cotidiano de los espacios y que existe una fuerte construcción de hábitos vinculados al respeto y la convivencia. Cuando falta personal, explicaron, cada grupo ya conoce cómo organizarse para colaborar y mantener el orden dentro de las aulas.

 El horario del almuerzo forma parte de la rutina escolar: los estudiantes comparten la comida antes de continuar con talleres y actividades de la tarde. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Los mensajes de los chicos para la escuela: lo que más emocionó a sus directivos

Según contó la directora, los estudiantes escribieron mensajes y deseos para el futuro del establecimiento, muchos pidieron que la escuela siga siendo "como hasta ahora". Según detalló la directora, muchos estudiantes desearon que la escuela continúe ordenada, limpia y agradable como está ahora. "Nosotros estamos de paso, pero siempre tratamos de dejar el legado y el cuidado al establecimiento" expresó la directora.

La gran mayoría de deseos en el lugar expresaban un cariño por la escuela y la necesidad que "siga como ahora". Foto Tania Domenicucci-ANR

 

La escuela funciona bajo modalidad de jornada extendida y recibe una demanda que continúa creciendo. Desde la conducción explicaron que en los últimos años se incorporaron nuevas familias a distintos sectores de chacras y eso también impactó en la matrícula y el tiempo que pasan los niños en la escuela, en muchos casos más de ocho horas, hace que los niños comiencen a ver al lugar como "su segunda casa" y respetarla de esa forma, según contaron sus docentes.

Otro de los aspectos que remarcaron desde el equipo docente es el vínculo cotidiano con los estudiantes. La directora explicó que buscan construir una relación cercana donde los chicos puedan confiar, acercarse y sentirse escuchados. “La autoridad también pasa por generar confianza y que sepan que pueden venir a contarte lo que les pasa”, sostuvo.

Las hamacas del patio de la escuela N°31 están ahí "desde siempre" afirmaron su equipo docente. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

A 115 años de su creación, la Escuela 31 mantiene además una dinámica que excede lo estrictamente pedagógico. Con jornada extendida, comedor y talleres, el establecimiento sostiene una estructura diaria que requiere coordinación entre docentes, equipo directivo, personal de servicio y cocina para acompañar a más de 300 estudiantes durante gran parte del día.

Te puede interesar