"A mí no me mandes a tejer": Mirta, la abuela rockera que desafía al tiempo con su batería
Hay personas que deciden habitar la madurez con un manual previsible, pero Mirta Molina prefirió romper el molde de la abuela tradicional apenas se la cruza en la calle con su cabellera color violeta. Vecina inconfundible de General Roca, dedicó 21 años de su vida a trabajar en el Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA). Sin embargo, el verdadero ritmo lo traía guardado desde la infancia, mucho antes de animarse a agarrar los palillos de manera profesional.
"En casa siempre se vivió música. Papá tocaba la guitarra, entonces se armaban las guitarreadas. O uno agarraba enseguida una cuchara, el rayador, lo que sea. Nos criamos escuchando música", contó.
Al jubilarse, Mirta tuvo claro que su tiempo libre no pertenecería a los mandatos domésticos. En septiembre de 2022 fue a inscribirse a los talleres de Espacio Percusión y plantó bandera de inmediato ante su primer profesor, Leandro Martier: "A mí no me mandes a tejer a crochet porque a mí no me gusta. Y después entendió, cuando me vio, por qué le había dicho eso", contó.
La artista señaló que "la mayoría de las cosas las aprendo más por oído, escuchando ese es nuestro lenguaje".
El bautismo en la noche joven y la conquista del público
Bajo la guía de su actual profesor, Gastón Tartaglia, Mirta empezó a meterse de lleno en las "jams" locales. Su debut en un mítico bar roquense, un territorio habitado casi con exclusividad por jóvenes de treinta años, requirió una pequeña estrategia de resguardo familiar.
"Si a mí me acompañan mis hijos y mi nieto, yo voy dije. Cuando subí al escenario, me puse a tocar. Justo habían salido afuera porque estaban fumando, y escuchan que dicen: 'Ah, pero se defiende la señora'. Llamó la atención que una persona grande tocara. Y bueno, toqué, 'Muchas gracias, chau', me bajé, me fui, me vine. No lo podían creer. Es un instrumento que requiere que trabajá todos los hemisferios y la coordinación. Entonces, ahí trabajás mucho, eso es lo bueno. Alzheimer yo no voy a tener", aseguró la abuela rockera.
Una abuela fuera de serie: Entre palillos y herencias de rock
Mirta es tajante a la hora de definir su rol familiar y prefiere cambiar las recetas de cocina por las bases rítmicas del rock nacional. "No soy la abuela que hace las tortas. Al revés, ¿Estás aburrido? Bueno, vení, agarrá, vamos a la batería que te enseño. Tengo el más chiquitito de ocho... se sienta en la batería y toca y me pide: 'Abuela, enseñame'. Y sí, le gusta, le gusta. Y va a ser seguro que se va a quedar con el heredero de la batería de la abuela", contó entusiasmada.
Esa misma vitalidad es la que despliega cada semana para ensayar y salir con músicos a los que dobla en edad, escapando de los estereotipos de la pasividad. "Para mí esto evita el tomar pastillas, evita estar juntándome con otros abuelos que me digan: 'Ay, me duele la cabeza, me duele la panza, me duele' No, yo hablo de música, hablo de dónde vas a salir, ¿qué vas a hacer esta noche?, nos juntamos, yo llevo esto".
La conexión mística y el rechazo al "qué dirán"
Tras participar en los masivos homenajes regionales a Charly García y Soda Stereo, y de viajar a Bariloche para tocar en un ensamble de más de sesenta baterías en simultáneo, Mirta sigue tomando talleres en Cipolletti y realizando seminarios con referentes como Tiki Cantero (La Bomba de Tiempo).
"Realmente es una conexión que no se puede explicar lo que uno siente, más en el caso mío. Es hablar con la batería, cuando vos lográs esa conexión transmitirlo a la batería, sale algo espectacular. El ritmo es lo más difícil, porque el baterista es quien hace eso. El baterista te tocó mal, y te puedo asegurar que descompaginó toda la banda" ,expresó.
Al final de la jornada, la abuela rockera del Alto Valle solo inspira a otra animarse a nuevos proyectos. "¿Cuántas veces por el qué dirán no se hacen las cosas? Y te quedás con las ganas. Y el qué dirán es problema del otro, no de uno. O sea, si yo me siento bien y sé lo que estoy haciendo, el qué dirán no me tiene que interesar. Yo le doy para adelante. Es problema del otro, yo lo hago", sostuvo muy orgullosa.