2026-05-15

“Estoy donde tengo que estar”: la historia de una médica de Neonatología que llegó desde Corrientes al López Lima

La profesional se incorporó hace pocos meses al área de terapia intensiva neonatal y destacó tanto el nivel médico del hospital como el acompañamiento humano que encontró en la ciudad.

A sus 31 años y después de dejar Corrientes para mudarse a Río Negro, Flavia Collinet encontró en el Hospital Francisco López Lima un lugar donde seguir trabajando en lo que más le gusta: la Neonatología. Hace tres meses se incorporó al servicio del hospital roquense, uno de los sectores más sensibles del sistema público de salud.

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La médica llegó junto a otros colegas del norte del país que ya se habían instalado en General Roca y le hablaron del funcionamiento del hospital. Según contó, buscaba continuar trabajando en una terapia intensiva neonatal de alta complejidad, similar a la experiencia que tenía en Corrientes Capital.

“Buscaba un lugar donde pudiera seguir haciendo lo que hacía allá y sentirme cómoda trabajando”, explicó. Collinet destacó especialmente el nivel profesional y el equipamiento del Hospital López Lima, y aseguró que incluso encontró mejores condiciones que las que tenía anteriormente. “Hay más cosas de las que tenía en Corrientes y, si necesitás algo, te lo consiguen. En ese sentido, el hospital es muy bueno”, señaló.

Pero más allá de la infraestructura y la complejidad médica, la profesional puso el foco en el costado humano del trabajo cotidiano en Neonatología. Explicó que el servicio acompaña a bebés prematuros o recién nacidos en estado crítico, y también a familias que muchas veces atraviesan situaciones inesperadas y de mucha angustia.

“Lo ideal es que un bebé nazca sano y se vaya con su mamá. Nosotros estamos acostumbrados a que eso muchas veces no pasa”, expresó. Y agregó que una de las tareas más difíciles es transmitirles a madres y padres la situación real de sus hijos en momentos de enorme sensibilidad. “No podemos pretender que entiendan todo a la primera. A veces usamos dibujos o hablamos varias veces, hay que acercarse desde lo humano”, sostuvo.

La médica aseguró que el vínculo con los chicos fue lo que la llevó a elegir esta especialidad por sobre otras ramas de la medicina. “El mundo de los adultos es distinto, más frío”, afirmó. “Hay días en los que una está agotada y se pregunta qué está haciendo, pero después un chico te saluda o te tira un besito y decís: estoy donde tengo que estar”, contó.

Sobre su adaptación a la ciudad, destacó especialmente el acompañamiento que recibió desde antes de llegar a la región, sobre todo por parte de la jefa del servicio. “Me sentí acompañada desde el primer momento, incluso con trámites y cuestiones personales. Eso hizo todo mucho más fácil”, indicó.

A pocos meses de haberse instalado en General Roca, Collinet resumió su experiencia con una frase sencilla: “El hospital ya es como mi segunda casa”.

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