2026-03-09

Muerte de un operario tras el derrumbe, ¿podría haberse evitado?

Tras la tragedia en la obra cloacal de calle Mendoza y Canal Grande, la comunidad apuntó a la falta de previsión tras la lluvia y la ausencia de medidas de contención en el pozo. Un especialista en Seguridad e Higiene analiza las graves falencias que desencadenaron el fatal siniestro.

La trágica muerte de un trabajador tras el derrumbe en la excavación de calle Mendoza y el Canal Grande ha generado un profundo dolor y una ola de interrogantes en la comunidad de General Roca. A través de las redes sociales, los lectores de ANRoca expresaron su indignación ante lo que consideran un siniestro completamente evitable.

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Para esclarecer los hechos desde una perspectiva técnica, el Licenciado en Seguridad e Higiene Leandro Rosales, analizó los procedimientos que exige la ley y las graves irregularidades que quedaron a la vista.

El temporal: la advertencia que se ignoró

"Siii, no podían parar un día la obra, responsable la empresa, y toda la gente que decidieron no parar, llovió mucho toda la noche, es claro que corra este tipo de accidente, se pudo haber evitado", señaló una lectora, reflejando la opinión de muchos vecinos.

El sentido común, en este caso, coincide estrictamente con la normativa legal. Rosales explicó que, luego de un temporal como el que se registró en la ciudad, corresponde hacer un estudio de suelo previo al inicio de las tareas. La lluvia colapsa el terreno, por lo que no verificar la estabilidad del mismo y enviar a los operarios al fondo de la fosa resulta en una grave impericia.

"Que les costaba ir encajonado el sanjeo", cuestionó otro usuario en nuestra publicación.

Al respecto, el especialista aclaró que, al superar el 1,20 metro de profundidad, el pozo deja de ser un zanjeo y pasa a ser considerado una excavación a cielo abierto, regulada por la Resolución SRT 503/14. Ante la imposibilidad de darle una inclinación natural a las paredes del pozo, es obligatorio el uso de "tablestacas" —chapones metálicos o paneles de madera— para contener la tierra y resistir la presión.

A la falta de estas protecciones laterales se sumó otro factor crítico: el peso en los bordes. En las imágenes que se registraron del lugar, se observa una gran cantidad de tierra acopiada al margen de la excavación que, junto con el movimiento y el peso de las maquinarias, favorecen el colapso de las paredes rectas.

"No se ven las medidas de seguridad para trabajar en un espacio confinado... da mucha vergüenza... la Art me imagino q tendrá declarado el trabajo..", reclamó un lector.

Las sospechas de los vecinos tienen sustento en los protocolos de riesgo. Según Rosales, una obra de este tipo requiere un programa de seguridad aprobado por la ART, con verificaciones periódicas, un profesional supervisando continuamente la tarea y permisos de trabajo emitidos diariamente.

Además, los trabajadores en el interior de la fosa debían contar con un arnés vinculado a una soga (línea de vida) para poder ser traccionados o rastreados rápidamente en caso de desmoronamiento. A esto se suma la obligatoriedad de tener al menos dos medios de salida (escaleras), botas de caña alta, casco y protección respiratoria.

La letalidad de estos accidentes no deja margen para el error: un metro cúbico de tierra equivale a una tonelada de peso cayendo sobre el operario.

Finalmente, el especialista advirtió que las empresas son responsables por la supervisión en materia de higiene y seguridad, porque la correcta aplicación de la normativa, salva vidas.

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