Quería atajar en un torneo en Chile, pero no tenía el permiso de su papá: la Justicia le abrió la puerta para cumplir su sueño
Atajar en un torneo internacional era el objetivo que se había propuesto para este año. El niño entrena, juega de arquero en su equipo y tenía la chance de viajar a Chile para disputar la Chiloécup 2026 como titular. El problema no estaba en la cancha: no tiene relación con su padre biológico y, para salir del país, necesitaba una autorización que no pudo conseguir.
Con ese escenario, decidió recurrir a la Justicia. En una audiencia ante el fuero de Familia de Roca, el adolescente contó por qué ese viaje era importante para él: no solo por lo deportivo, sino como una experiencia que lo entusiasma, lo motiva y lo hace crecer. Dijo que no tiene recuerdos de su padre, que no conoce su domicilio y que ni siquiera sabría reconocerlo en la calle.
La madre había intentado notificar al hombre para obtener el permiso, pero no hubo respuesta. Frente a esa ausencia, la jueza resolvió priorizar el interés superior del niño y sostuvo que el desinterés de un progenitor no puede convertirse en un obstáculo para que un hijo acceda a experiencias deportivas, culturales y recreativas.
En su fallo, valoró especialmente que el pedido haya sido impulsado por el propio adolescente y la forma en que pudo explicar lo que ese viaje significa para él. “Se mostró entusiasmado ante la posibilidad de ser arquero titular y fue genuino al hablar sobre el desconocimiento de la vida de su progenitor”, señaló la resolución.
La autorización judicial le permite viajar junto a su delegación y adultos responsables. Para el chico, la decisión es mucho más que un trámite: es la posibilidad de cruzar una frontera para cumplir un sueño, con la camiseta puesta y los guantes listos, sin que una ausencia del pasado le cierre una puerta en el presente.