2026-01-15

Despidos, suspensiones y miedo a reclamar: el verano golpea a las trabajadoras de casas particulares

Desde el sindicato advierten que enero y febrero concentran los mayores abusos y llaman a asesorarse antes de firmar cualquier desvinculación.

Los meses de verano vuelven a mostrar una escena repetida para las trabajadoras de casas particulares: familias que se van de vacaciones, jornadas recortadas, suspensiones informales y despidos sin indemnización. Enero y febrero concentran buena parte de los conflictos laborales del sector, con empleadores que interrumpen el vínculo sin registrar la relación o sin respetar los derechos básicos.

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En una extensa entrevista con este portal de noticias, la secretaria general del Sindicato de Empleadas de Casas Particulares de Río Negro y Neuquén, Sonia Kopprio, advirtió que en esta época del año se multiplican las consultas por despidos y diferencias salariales. “Cada verano pasa lo mismo: suspenden, despiden o prometen que en marzo vuelven a llamar, y muchas veces eso no sucede”, señaló.

Uno de los puntos que más preocupa al gremio es el miedo a reclamar. “Hay compañeras que aceptan lo que les ofrecen por temor a perder el trabajo o porque creen que no tienen derecho a nada. Eso es falso”, remarcó Kopprio. Según explicó, aunque una trabajadora no esté registrada, la ley reconoce derechos que pueden y deben reclamarse.

Verano, suspensiones y salarios que no se pagan

Kopprio explicó que durante los meses de vacaciones es habitual que empleadoras dejen de pagar el salario mensual con el argumento de que “no necesitan el servicio”. “Si la trabajadora está mensualizada, el sueldo se tiene que seguir pagando. No es una changa, es un trabajo”, subrayó, y comparó la situación con otros sectores que cobran su salario aun cuando la actividad se detiene temporalmente.

La dirigente también advirtió sobre las suspensiones encubiertas, una práctica que se repite año tras año. “Les dicen ‘no vengas en enero y febrero y después vemos’, pero eso no existe en la ley. Si hay relación laboral, hay obligación de pagar”, afirmó.

La ley, el registro y los derechos

Durante la entrevista, Kopprio insistió en la importancia de conocer la Ley 26.844, que regula el trabajo en casas particulares. “Las trabajadoras tienen derecho a estar registradas, a aportes jubilatorios, a una ART y a una obra social”, explicó.

En ese sentido, aclaró que el costo mensual de registrar a una trabajadora no supera los 29 mil pesos, un monto que incluye jubilación, ART y obra social. “No es cierto que registrar sea imposible o impagable. Lo que falta muchas veces es voluntad”, sostuvo.

También advirtió sobre las consecuencias de no registrar: “Cuando despiden a una trabajadora que estuvo años en negro, el problema pasa a ser del empleador. Los aportes se reclaman y se tienen que pagar”.

Otro de los puntos centrales que dejó la entrevista es el riesgo de firmar acuerdos sin asesoramiento previo. “Muchas veces las hacen firmar una desvinculación en una oficina pública o con un abogado del empleador, y después descubren que perdieron todos sus derechos”, alertó Kopprio.

Por eso, desde el sindicato recomiendan no firmar nada sin consultar. “Primero hay que hacer la liquidación correcta, revisar horas, antigüedad, zona desfavorable y todos los ítems que marca la ley”, explicó.

Zona desfavorable y reclamos pendientes

Kopprio recordó que las trabajadoras de casas particulares en Río Negro y Neuquén cuentan con un 30% de zona desfavorable, un logro que calificó como histórico, aunque aclaró que el objetivo es llegar al 40%, tal como ocurre en otros sectores. “Nos deben diez puntos y los vamos a seguir reclamando”, afirmó.

Además, señaló otros reclamos vigentes: el pago de viáticos para quienes trabajan lejos de sus domicilios y la provisión de indumentaria adecuada. “Si hay ART, también tiene que haber condiciones de seguridad”, remarcó.

Sonia Kopprio, secretaria general del Sindicato de Empleadas de Casas Particulares de Río Negro y Neuquén, advirtió sobre despidos, suspensiones y la falta de información sobre derechos laborales. Foto archivo

 

Para Kopprio, el mensaje central es claro: “Asesorarse a tiempo puede cambiarlo todo”. Según explicó, el sindicato interviene de manera constante en audiencias de mediación y logró que muchas trabajadoras cobren indemnizaciones y reajustes salariales. “No pedimos nada fuera de la ley. Exigimos que se cumpla lo que corresponde”, sostuvo. Kopprio concluyó: “El trabajo en casas particulares sigue siendo invisible para muchos, pero es trabajo. Y como tal, tiene derechos”.

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