REALIDAD
La ex Gran Hermano que volvió a trabajar de delivery por una fuerte crisis económica
Los concursos televisivos como Gran Hermano poseen un atractivo vibrante y transitorio que, a menudo, ciega a los participantes sobre la volatilidad de su repercusión mediática. Esto es algo que Katia “La Tana” Fenocchio ha experimentado de manera muy tangible. Una figura despierta y emotiva durante su participación en el último ciclo del reality, La Tana de repente se encuentra transitando por una realidad muy distinta a la que se había imaginado tras su salida del famoso programa de televisión.
A pesar de la atención que acaparó dentro de la casa, una vez terminados los juegos, la demanda por su presencia en el mundo del entretenimiento se desvaneció rápidamente. Durante una sincera y abierta entrevista en el programa 'Se Picó', conducido por Gastón Trezeguet, La Tana reveló su realidad actual: “De trabajo estoy pésimo, no tengo nada.” En una conversación sin rodeos, admitió haber regresado al trabajo que desempeñaba antes de su participación en Gran Hermano: el reparto de pedidos. Lamentablemente, su sueño de aventurarse en un canal de streaming propio tuvo que ser postergado debido a la falta de capital para invertir, acumulándose, tristemente, más deudas.
Sumergida en esta situación, Fenocchio reconoce el esencial apoyo de su pareja, quien actualmente la ayuda a mantener su hogar, destacando, "Si no fuese por mi novio, no sé qué haría. Él me está pagando el alquiler". Esta deuda moral y emocional subraya la inestabilidad que enfrentan muchas estrellas de la televisión después de que las luces del escenario se apagan.
La inevitabilidad de la problemática económica se agudizó cuando emprendió una jornada de trabajo entregando pedidos a domicilio. El incidente ocurrió durante el reparto de su primer pedido, convertido en un fiasco absoluto tras volcarse el paquete de sushi. El malentendido con la clienta resultó en que no pudiera siquiera completar la entrega del primer pedido, lo que logró tiznar aún más su dinamismo profesional.
Incluso lo más simple y cotidiano para la mayoría se tornó en una serie de eventos desafortunados para La Tana, pues la aplicación de delivery bloqueó su cuenta hasta el pago de una deuda acumulada de alrededor de 80.000 pesos, con pedidos aún pendientes de entrega. Desconcertada, narró con sinceridad: "Salí a gastar tiempo, plata, y me re angustié". Esta combinación de desconcierto y motivación fortificada resalta su genuina aspiración de continuar buscando estabilidad. Aunque aún atraviesa una fase llena de desafíos, busca con determinación cada rayo de esperanza que le permita rehacer su presente.